La agricultura puede dar vuelta el ciclo económico regional

Es factible que se venga una guerra comercial entre EEUU y China por lo que construir un ámbito de estabilidad y confianza en América Latina puede ser una oportunidad enorme
Los gobiernos de los dos países vecinos están en una doble carrera contra reloj. Por un lado tienen que lograr que sus economías crezcan con urgencia porque han tenido un 2016 muy malo. Por otro lado se les vienen a Macri y a Temer sus respectivas elecciones en las que arriesgan un regreso del peronismo en un caso y de Lula en el otro. No solo la economía debe repuntar, sino que eso debe notarse en la gente, en la ocupación al menos, y de ser posible en el salario. Sin una victoria electoral, no es posible pensar en inversiones que necesariamente son de mediano plazo y que difícilmente quieran repetir las experiencias fracasadas de los gobiernos anteriores.

De modo que al margen de lo que planteen los modelos macroeconómicos, ambos gobiernos deberán poner todos los motores en movimiento. Y uno de los motores importantes será la soja, que si todo va normal va a aportarle al Mercosur más de US$ 50 mil millones. Como para dar un empujón a la economía sostener monedas fuertes y acudir al rescate de las arcas de todos los gobiernos.

La oleaginosa no ha parado de crecer y el consumo de los chinos tampoco. Brasil batiirá récords cosechando más de 100 millones de toneladas por primera vez en su historia. Por ahora los pronósticos sitúan la cosecha entre 103 y 104 millones de toneladas. Para el complicado país del norte serán US$ 35.000 millones. Para Uruguay serán más de 1.000 millones que vendrán de perillas.
El cultivo todavía debe cruzar dos instancias difíciles. Desde la siembra hasta el presente todo ha ido bien, pero el año pasado a esta altura la perspectiva también era favorable. En febrero de 2016 la falta de agua mermó los rendimientos y las lluvias de abril provocaron pérdidas graves. Si este año febrero y abril son normales la cosecha será buena a muy buena.

El envío regional no depende solo de la soja. En Brasil el Banco Central decidió una baja de tasas de interés más fuerte de lo que esperaba el mercado como para consolidar la percepción de que es el momento de quebrar a la recesión y pasar al crecimiento. La respuesta fue paradojalmente una valorización del real, aunque haya bajado el premio de la tasas de interés para la moneda brasileña. Fortalecimiento de la moneda y de la bolsa como primera reacción. Algo que le hace bien a las exportaciones de Uruguay a Brasil.

En el caso de Argentina además de que también se encamina a una cosecha récord de granos, no tanto por la soja que se mantendrá similar a la del año pasado, en 57 millones de toneladas. El que crece fuerte es el maíz. La apuesta es sumar al shock agrícola esperable cuando la cosecha llegue en otoño, la apuesta a complementar a la agricultura con la energía a partir de la reactivación de los yacimientos de Vaca Muerta que pueden bajar estructuralmente los costos de energía del país vecino.

Además de las exportaciones, puede acentuar una baja de costos industriales que sería todo un desafío para Uruguay. Además de los 20.000 millones de dólares que puede generar la soja que en el caso del país vecino es una parte exportada como grano pero otra parte muy importante procesada a aceite y biodisel. En el caso del fisco de Argentina una buena parte de la facturación de la cosecha llega en forma directa a las arcas del gobierno que cobra impuestos directos.

Tanto Argentina como Brasil tendrán cosecha récord en el conjunto de los granos, porque a la soja suman zafras récord de maíz, en el caso de Argentina han recuperado a la producción de trigo que de las 8 millones de toneladas de la última cosecha de la era K pasaron a 16 millones este año.

Los brasileños logran ese crecimiento aumentando solo 1% el área agrícola y manteniendo el crecimiento en carnes. Y lo mismo Argentina, que se encamina a recuperar su posicionamiento fuerte en carnes. Si ningún desastre climático sucede, el agro estará empujando fuerte en ambas economías vecinas. Brasil acompaña bajando tasas, Argentina se lanza a desarrollar Vaca Muerta.

La oportunidad uruguaya soportó el momento más adverso del ciclo, transcurrido el año pasado con los vecinos en recesión. Este es un año de enorme incertidumbre, que arranca con el impulso que proporciona el turismo. Es factible que se venga una guerra comercial entre EEUU y China de consecuencias imprevisibles. Construir un ámbito de estabilidad y confianza en América Latina puede ser una oportunidad enorme. Si Brasil y Argentina encuentran el rumbo será mucho más fácil consolidar la fase ascendente del ciclo económico. Pero hay una diferencia importante.

En ambos países la mayoría de los agricultores siente que el gobierno es un compañero de ruta y que invertir es en beneficio de todos. En Uruguay esa no es la sensación predominante.¿Podrá aún así Uruguay acelerar? ¿Volver a un crecimiento de 3%?

Con algo de lluvia que llegue en febrero se estará se puede consolidar el crecimiento regional y mostrar a las sociedades urbanas de toda la región la importancia de un buen desempeño de la producción primaria. Al cambio económico podría sumarse un cambio cultural que termine con divisiones absurdas campo/ciudad, materias primas/productos procesados.

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