La alta costura desfila en plena era de cambios

La semana de la alta costura se abre este domingo en París, lugar donde el sector se encuentra en plena transformación

Unas treinta casas de alta costura desfilarán del 3 al 6 de julio para presentar sus colecciones para el próximo otoño-invierno.

La llegada de una mujer al frente de la legendaria casa Dior es un secreto a voces y se anticipa que la semana próxima se anunciará el nombramiento de la italiana Maria Grazia Chiuri como directora artística, en reemplazo del belga Raf Simons.

Chiuri dirige actualmente la creación para Valentino, comercialmente exitosa, junto a Pierpaolo Piccioli. Ambos presentarían su última colección conjunta el miércoles, si se confirma la versión, no desmentida por Dior.

A la espera del nombramiento, Dior volverá a presentar una colección a cargo de su taller, bajo la batuta de Lucie Meier y Serge Ruffieux.

Las idas y venidas de diseñadores con contratos millonarios es una tendencia acentuada en los últimos años. A medida que una nueva generación de creadores treintañeros se abre camino en este mundo lleno de reglas no escritas y tradiciones, avanzan formas de producción, a veces reñidas con la esencia misma del lujo, destinadas a revitalizar la industria y aumentar aún más sus rendimientos.

El huracán Vetements

El diseñador georgiano Demna Gvasalia es a los 35 años la figura ascendente más adulada, al frente de la revolucionaria Vetements, la marca que impuso en las pasarelas un nuevo estilo, más distendido y atento a lo que la gente usa en la calle.

Sus vaqueros realizados con un par de Levi's, deconstruidos y ensamblados, causan furor entre los fashionistas, que adoran sus camisetas amarillas con logo DHL o sus vestidos con estampados florales y mangas interminables.

Los vientos huracanados de cambio también soplan sobre los calendarios para acercar la presentación en las pasarelas y la disponibilidad en las tiendas, alargando así la duración de las prendas en los comercios.

"Estamos en el comienzo de una era de cambio en el mundo de la moda", dijo Octavio Pizarro, diseñador chileno instalado desde años en París. Un proceso, agregó, acelerado por el papel de las redes sociales a la hora de captar y difundir las tendencias.

"Hay un afán por llegar a la calle creando un buzz, sorprendiendo con cosas inesperadas, muchas veces es todo una cuestión de marketing más que de creación", agrega.

La señal más clara de ello es la inusual inclusión del desfile de Vetements, marca de prêt-à-porter, en la primera jornada de la semana de alta costura, la aristocracia de la moda, cuyos modelos se hacen a mano, demandan horas de fabricación y están destinados a un mercado de lujo.

La desenfrenada carrera por la rentabilidad y la multiplicación de colecciones hizo que recientemente algunos arrojasen la toalla, como Raf Simons y su salida de Dior, o renunciasen a parte de ellas, como Jean Paul Gaultier, que dejó el prêt-à-porter para concentrarse en la alta costura.

Según Pizarro, es una carrera que terminará autorregulándose ya que no puede alargarse sin tragarse a los propios creadores "que no pueden competir en este tipo de negocio".



Fuente: Luis Torres de la Llosa / AFP

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