La angustia en una agencia europea conforme se acerca el Brexit

Relocalizaciones, despidos y entidades que dejarán de funcionar en Inglaterra con consecuencias para sus trabajadores

En el barrio financiero londinense de Canary Wharf, un rascacielos alberga la sede de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA). La victoria del Brexit significa mudanza y angustia para sus 890 empleados, confió su director, Guido Rasi, a la AFP.

"El primer cambio tras el referéndum fue en el humor de la gente", explicó Rasi desde su oficina en el quinto piso de este edificio de vistas panorámicas. Este profesor italiano de microbiología dirige la EMA desde noviembre de 2011.

"De entrada, una tristeza generalizada, y luego la toma de conciencia de que probablemente se avecinan cambios", afirmó.

"Estaba claro que se trataba de un acontecimiento sin precedentes, pero nadie sabía, menos aún en junio, cómo gestionarlo, lo que podía significar, y entendimos que lo que nos reservaba a todos era la incertidumbre".

Precisión de relojería

El Brexit es una situación potencialmente muy perjudicial para la EMA y su mecánica compleja, precisa como un reloj: "operamos como una cadena de producción" con un total "de 3.000 expertos que tienen que intervenir en el momento justo", sobre todo para la certificación de nuevos medicamentos, cuyo proceso debe durar 210 días. Ni uno más.

Esta incertidumbre pudo haber motivado la dimisión, desde el referéndum del 23 de junio, de ocho empleados "que ocupaban puestos entre los más importantes" de la agencia, lamentó Guido Rasi, aunque precisando que esas salidas encajan en el 5% de movimientos anuales de personal previstos por la agencia.

"Estamos tratando de evaluar el número máximo de expertos que podríamos soportar perder", y "20% sería el límite crítico", estimó.

Desde su creación en 1995, la agencia aprobó 1.100 medicamentos, 82 de ellos en 2016, de los cuales 17 servían para luchar contra el cáncer, 14 contra las infecciones y 9 contras las enfermedades cardiovasculares.

Todas las nacionalidades de la UE están representadas en la agencia, a excepción de las de Malta y Luxemburgo. La agencia cuenta con 59 británicos, que "son los que están más preocupados" porque creen que su suerte "formará parte de las negociaciones", dijo su director.

Barcelona y Granada se ofrecen

Estos farmacéuticos, farmacólogos, biólogos, médicos o bioquímicos evalúan, desde un punto de vista científico, las demandas de autorización de venta en el mercado europeo de medicamentos, y de asegurarse que las medicinas que se venden en la UE son seguras y eficaces.

La mudanza es inevitable, y se da por descontado que la nueva sede estará también en la UE. No se sabe nada más. "Hasta donde sé, la decisión será del Consejo de Europa, es decir de los primeros ministros, que decidirán también el momento", dijo Guido Rasi.

Muchas ciudades han manifestado su interés en recibir a la EMA, como las francesas Lyon y Lille, las españolas Granada y Barcelona, y la italiana Milán.

"Mi temor mayor es una decisión tardía, poco tiempo para mudarnos, a una ciudad cuya accesibilidad no sea satisfactoria y cuyo ambiente no sea compatible con la vida de nuestros empleados", resumió este italiano que ya siente nostalgia de la convivialidad y "el sentimiento de universalidad" que reinaba en "la familia EMA".



Fuente: AFP

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