La "apuesta corajuda" del FA de reformar la Constitución en pleno gobierno y con aprobación por el piso

La idea del Frente Amplio de discutir la posibilidad de una reforma constitucional a mitad del período de gobierno no parece ser la decisión más acertada si se tiene en cuenta que la mitad del quinquenio suele ser, por lo general, uno de los momentos de menor popularidad en los gobiernos. Así opinaron analistas políticos consultados por El Observador.

Este fin de semana el plenario del Frente Amplio decidió respaldar la propuesta de la fuerza política de iniciar un camino de reforma constitucional. Hay algunos puntos en los que hay consenso para reformar.

En diálogo con El Observador, el analista político Oscar Bottinelli, director de Factum, señaló que todo gobierno tiene a mitad de camino los años más difíciles, por lo que una reforma constitucional por estas épocas podría implicar "una prueba de fuego".

"Se va a mirar como un test, mucho más importante que una encuesta", expresó. Bottinelli hizo hincapié en que la posibilidad de llevarla a la práctica es una "apuesta corajuda" teniendo en cuenta ese aspecto.

En la misma línea fueron los comentarios del analista político Adolfo Garcé, quien expresó a El Observador que sería el momento menos oportuno para tratar una posible reforma, dado que suelen ser los momentos en que el gobierno alcanza menos popularidad y, por tanto, menos posibles votos.
"Al principio del mandato está la famosa luna de miel, al final el gobierno ha podido mostrar o hace un esfuerzo por mostrar lo que ha hecho. El momento más difícil siempre es la mitad", recalcó.

Uno de los puntos sobre los cuales no hubo consenso, y por tanto quedará para definir en el siguiente plenario, será el modo en que se llevaría a cabo la reforma constitucional. Una de las ideas que el Frente Amplio manejaba con más fuerza era la posibilidad de hacerlo a partir de la formación de la Convención Nacional Constituyente, cuyo mecanismo está previsto en la Constitución vigente. En ese caso, legisladores o el Poder Ejecutivo deben presentar un proyecto de reforma, que tiene que ser aprobada por mayoría absoluta de la Asamblea General. Luego, el Poder Ejecutivo tiene 90 días para convocar a elecciones para conformar la Convención Nacional Constituyente, que será la encargada de discutir sobre los cambios a realizar.

Esa convención se conforma con 260 convencionales que tienen plazo de un año para presentar los cambios a realizar. El proyecto redactado en la Convención debe ser aprobado o descartado por los ciudadanos. El proceso implica al menos dos elecciones nacionales: una para elegir a los representantes que integren la convención y otra para apoyar o descartar el proyecto de reforma final.
Ante esta posibilidad, Bottinelli señaló que si se tomaran en cuenta los resultados de los comicios de 2014, el Frente Amplio tendría menos apoyo electoral.

"En los años más difíciles se va a exponer a una elección de constituyentes y a un plebiscito constitucional. El Frente tiene que evaluar: no se ve que sea un tema que esté en la gran angustia de la gente. Más bien parece un tema de elites políticas", sentenció.

Astoristas discrepan

Los únicos sectores que discreparon con la idea de realizar una reforma constitucional fueron Asamblea Uruguay y el Movimiento Popular Frenteamplista. El argumento de ambos sectores fue que no se trata de un tema prioritario y tampoco es oportuno, en medio del debate por la Rendición de Cuentas.
"Los tiempos no están dados para meternos en una profundización de todos estos puntos", señaló a El Observador la senadora de Asamblea Uruguay, Daniela Payssé.


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