La basura de uno que es tesoro de otro

La creatividad ayuda a investigar los desechos y permite buscar alternativas al descarte
Unos filtros de cigarrillo que se transforman en marcadores. Grandes cantidades residuos de caucho tienen nueva vida en pisos para niños. Plásticos de desecho que son ahora grandes piezas de encastrar, como un lego a tamaño gigante, como una solución habitacional. Redes de pesca rotas y árboles caídos generan los más hermosos anteojos de sol.

"La basura de uno puede ser el tesoro de otro", dice un refrán y eso es claro para Sebastián Agudelo quien repite este mantra y desde Medellín, Colombia, junto a su socio, creó una compañía que se llama Cráneo y que es un laboratorio dedicado a investigar nuevos usos de los desechos industriales.

Los procesos industriales generan desechos de todo tipo. Incluso aquellas empresas conscientes que han buscado minimizar el impacto ambiental de sus procesos tienen residuos, material que se descarta durante el proceso. Las buenas empresas tienen resuelto el tema con los reguladores y se preocupan de disponer según la normativa de estos desechos, con transportistas autorizados y llevando el material... a la basura. Cumplen con la normativa, pero el problema no deja de acumularse. Es ahí donde debe entrar la creatividad para investigar esos desechos y buscar alternativas al descarte .

El reciclaje en nuevos materiales, como hacer repet con botellas pet, ayuda a reducir el impacto, pero ocurre que muchas veces los desechos son muy complejos y el reciclaje posible que hay desarrollado no es suficiente.

Las razones para esto son muchas; entre ellas que hay materiales complejos que no permiten una separación en sus componentes. En otros casos el material puede separarse para reutilizarse pero se trata de un proceso costoso para un material que no tiene un uso definido: ahí es donde la creatividad y el I+D cumplen un rol fundamental.

Utilizar material que de otra manera difícilmente sería reciclado es la forma en que Karun, una marca de anteojos chilena que promueve "mirar el mundo con otros ojos" realiza parte de su activismo en pro de una mayor comunicación del hombre con la naturaleza. Luego de trabajar una línea realizada con madera de árboles caídos y piel de salmón de deshecho, su última línea es realizada en base a redes de pesca recuperadas. Las redes, que pueden terminar contaminando tierra o mar, al ser utilizadas en estos productos tienen un valor diferencial.

Thomas Kimble, uno de los fundadores de la marca, es también su vocero en un video donde presenta el propósito de la marca como una iniciativa continua de cuidado del medio ambiente.

Propuestas como esta requieren de un consumidor consciente, que entienda el valor de la innovación puesta al servicio de reutilizar materiales en una forma especial, para que estos tengan una puesta en valor que permita esa recuperación.

Cráneo y Karun compartieron sus experiencias en Gramo, un espacio de ideas y pueden ver su presentación aquí.

A nosotras nos inspiraron demostrando que la creatividad puede ayudar en este desafío de la puesta en valor de materiales de residuos, a pequeña o gran escala. Por suerte no son los únicos ejemplos que hay a nivel global, pero es importante reconocer su valor como consumidores para que siga siendo posible.


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