La capacitación como llave del futuro laboral

Trabajadores suman conocimientos para competir en un mercado en el que especializarse es cada vez más necesario

Por Maximiliano Montautti


Trabajadores industriales aprendiendo administración de empresas o informática. Empleados de fábricas cerradas buscando una reconversión laboral que les permita seguir en actividad; algunos de empresas que cayeron en desgracia y buscan capacitarse y tomar otro rumbo. Obreros que se recuperaron de proyectos fundidos y armaron su emprendimiento propio. Otros que tienen empleo e igualmente apuntan a una mejor calificación. El mundo laboral actual tiene una dinámica distinta a la de años atrás, oficios que eran necesarios en el pasado quedaron desactualizados ante el avance de la tecnología, y la formación laboral se volvió casi imprescindible para afrontar nuevos desafíos.

Hace décadas entrar a trabajar en una fábrica era prácticamente salvarse para toda la vida. Y si el ingreso era con un oficio abajo del brazo, mejor todavía. Pero después todo cambió. Algunas industrias dejaron de ser prósperas, fueron sustituidas por competidoras que llegaron desde el extranjero mejor equipadas y con mayor tecnología y debieron cerrar. Allí entonces comenzó a hacerse sentir la necesidad de una mejor capacitación de trabajadores que tenían empleo y también de otros que quedaban desocupados.

El año pasado, el Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop) brindó cursos a 46 mil personas. Allí se les otorga asistencia tanto a personas en el seguro de desempleo como a activos. El trabajador que quiere acceder a algún curso debe coordinar una entrevista con un funcionario que lo orientará sobre la capacitación que más se ajuste a sus posibilidades. Pero hay algo que observan claro en el Inefop: la necesidad de quienes se presentan de aumentar su conocimiento en tecnología o informática.

“En los años 90 ya se vivía un proceso de reconversión y cambio que requería que la gente se fuera transformando. También se notó en la crisis de 2002 y en algunos momentos de destrucción de empleo y sustitución de unos por otros. Eso hizo que cada vez sea más visible la necesidad de reconvertirse. El distintivo ahora es que es mucho más rápido, con más vértigo y dinamismo. Los sectores están permanentemente cambiando u adquiriendo tecnología”, explicó a El Observador el director general del Inefop y también director nacional de Empleo, Eduardo Pereyra.

“En esta época lo técnico y tecnológico se ha transformado en una material transversal y está en todos lados. Se ve en la gastronomía, por ejemplo. En ese sector cada vez hay más equipamiento en la elaboración de alimentos, pero también en los servicios. Antes un mozo andaba con la comanda anotando, y hoy toma el pedido en una tableta y eso pasa automáticamente a la cocina”, ejemplificó. Añadió que en otros sectores también se observa el cambio de escenario. “En el agro, un trabajador se sube a una cosechadora y la máquina tiene un comando y unas condiciones de trabajo que requieren capacitación. En la industria manufacturera es igual; en la enseñanza pasa lo mismo, cada vez gana más espacio la educación a distancia”, señaló Pereyra.

Para todo público

El instituto pretende llegar a personas de todas las edades. En ese sentido, Mateo Berri, coordinador de evaluación y monitoreo del instituto, dijo a El Observador que existen algunos cursos específicos para menores de edad, pero básicamente se apunta a mayores. Los trabajadores desempleados que se acercan al organismo son de todas las edades. Berri señaló que los técnicos orientadores del Inefop buscan recomendar a los trabajadores cursos que estén vinculados a actividades que ya conozcan.

“Si alguien viene desde la construcción se buscará una formación cercana porque va a ser más fácil para la persona”, indicó. Y aunque también hay ejemplos de cambios extremos, es decir personas que llegan desde un sector y buscan formación en otra actividad complemente distinta, los casos que abundan son los de aquellos que optan por una capacitación que esté cercana a su trabajo.

El Inefop también brinda cursos sobre idiomas y busca preparar personal para el Sistema Nacional de Cuidados, un buque insignia del actual gobierno de Tabaré Vázquez. Además, observando la importancia de lo tecnológico, el instituto trabaja en conjunto con la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información (CUTI) y el Plan Ceibal con proyectos que pretenden incorporar a un número importante de jóvenes al sector, capacitando programadores y actividades relacionadas con el desarrollo del software. Ese segmento de jóvenes también es seguido de cerca por el organismo.

Para trabajadores en el seguro de desempleo los cursos duran aproximadamente entre 100 y 150 horas, de tres meses. Pero un joven que nunca trabajó necesita una formación más profunda y los cursos pueden llegar hasta las 400 horas y ocho meses, explicó Berri. La capacitación que se intenta brindar a esos nuevos trabajadores es variada. “Capaz que el trabajador en desempleo que viene de la construcción y le enseñas soladura se reinserta porque lo que necesitaba era aprender a soldar. Pero un joven que no trabajó tiene que aprender eso, pero también a hacer un currículum, a ir a una entrevista de trabajo, a comunicarse de manera correcta”, dijo el técnico.

Autogestión

Cotraydi es una cooperativa que se dedica, entre otras actividades, a la fabricación de máquinas envasadoras para la industria láctea y alimenticia. Surgió en 2010, cuando un grupo de trabajadores decidió ocupar la metalúrgica Tecnoluce, que había anunciado el cierre. Durante un tiempo funcionaron allí y en enero de 2012, luego de un fallo judicial, los obreros debieron desalojar el predio. Allí se fueron al Polo Tecnológico Industrial (PTI) para seguir trabajando.

Muchos de ellos recibieron y reciben cursos del Inefop. Leonardo Rodríguez tiene 47 años y es uno de los trabajadores de Cotraydi. Contó a El Observador que siempre que quedó sin trabajo concurrió a capacitarse. El último curso que hizo, ya en la cooperativa, fue de soldadura y montaje de estructuras metálicas. También formó parte de otros sobre electroneumática e instalación de motores.

Martín Nava, de 45 años, también de Cotraydi, tomó la misma capacitación. Pero previamente había optado por otros cursos. “En 2011 me quedé sin trabajo y me acerqué al Inefop para buscar alguna opción de reconversión laboral”. Nava contó a El Observador que la orientación que buscó fue de contabilidad y administración. “Muchas de las cosas de contabilidad las puedo desarrollar acá en Contraydi, también con la computación, manejando bases de datos”, indicó.

La realidad de la cooperativa es distinta a la del comienzo hace siete años. Luego de meses de trabajo, el martes enviará una máquina especialmente construida para una industria láctea paraguaya.

Formación y capacitación para carnavaleros

El sábado 28 de enero, en el Teatro de Verano se firmaron dos convenios entre el Inefop y los Directores Asociados de Espectáculos Carnavalescos Populares del Uruguay (Daecpu). Según explicó el organismo, con los acuerdos se buscará capacitar y profesionalizar a trabajadores que brindan servicios diversos en los espectáculos, en el proceso de preparación, organización, montaje y puesta en escena en escentarios de carnaval populares y arte en general. Hay cursos previstos de maquillaje artístico, confección de vestuario, escenografía, audio e iluminación y atención al cliente y manipulación de alimentos.

Por otro lado, se ofrece un curso de capacitación en gestión empresarial enfocado basicamente a los directores de los grupos de carnaval. El instituto señaló que con los convenios se intenta contribuir al desarrollo de las competencias laborales vinculadas a actividades carnavalescas y populares, como así también a la promoción del trabajo capacitado en este rubro.


Populares de la sección