La cara oscura de Napoleón

El investigador Tom Reiss publicó en 2012 El conde negro, la biografía de Thomas-Alexandre Dumas –padre del célebre escritor de Los tres mosqueteros– que acaba de traducirse al español
A mediados del siglo XVIII, mientras en Francia florecían los filósofos del Iluminismo y brotaban las nuevas ideas liberales que pondrían en jaque el poder de la monarquía, en el mar Caribe una sola colonia francesa era una auténtica mina de oro sin metales: Haití. La mitad occidental de la isla La Española había quedado en manos de Francia tras la Guerra de los Siete Años y en una combinación entre factores naturales y cientos de miles de esclavos traídos desde África ese pequeño territorio producía la mitad de uno de los bienes más codiciados de la época: el azúcar. La gran reserva de divisas del estado francés estaba del otro lado del Atlántico, en las paradisíacas costas de una colonia que en su interior presentaba un verdadero infierno humano.

La vida y las condiciones de los esclavos en las plantaciones de caña de azúcar eran absolutamente inhumanas. Las duras horas de trabajo bajo soles terribles y lluvias furiosas, la violencia de los castigos y la necesidad de mantener la línea de producción hacían que la fuerza de trabajo sufriera una gran sangría. La riqueza de la colonia de Saint-Domingue, que era el nombre previo al Haití independiente, estaba sostenida a base de explotación y muerte: Los esclavos eran desechables y las ganancias pingües.

En ese contexto, no era raro además que los amos blancos tuvieran amantes negras. De esa mezcla racial surgieron los mulatos y los criollos haitianos. Fruto de la relación entre un empobrecido noble francés que había huido a Haití en busca de fortuna azucarera y una esclava nació un niño mulato que tendría una educación esmerada en París y se destacaría como gran espadachín, ágil jinete y bravío guerrero: su nombre era Thomas Alexandre Dumas.

En plena época de efervescencia posterior a la revolución francesa, Napoleón Bonaparte apeló a la valentía y el carisma de este joven oficial de piel oscura que le aseguraba tanto orden como cualidades militares excelentes para los peligros y desafíos que afrontaba Francia. Tal confianza le tenía Napoleón, que Dumas condujo los cuerpos principales que atravesaron los pasos helados de glaciares en los Alpes para la invasión al norte de Italia. El muchacho criado al calor del trópico demostró toda la pericia para que su misión resultara exitosa. Los éxitos de Dumas comenzaron a provocar celos en Bonaparte.
Dumas también participó en la famosa campaña de Egipto, donde llegó a desafiar órdenes de Napoleón, lo que tuvo una repercusión directa en su vida. Cuando regresaba de Egipto su barco se hundió, fue capturado y sumariado sin mayor trámite en el puerto italiano de Tarento, y pasó más de dos años preso sin entender cabalmente el motivo.

Esa vida aventurera y un destino esquivo fueron la base argumental de El conde Monte Cristo, una de las novelas que Alexandre Dumas, hijo de Thomas-Alexandre y uno de los escritores más prolíficos de todo el siglo XIX.

El escritor estadounidense Tom Reiss investigó la olvidada historia del padre de Dumas y publicó en 2012 El conde negro, una biografía de este singular militar que determinó para siempre la vida de su hijo al ser, sin saberlo, el artífice de un personaje clásico de la literatura y el cine. Reiss ganó con esta obra, que acaba de traducirse al español, el Pulitzer a mejor biografía en 2013.

Luego de la prisión, de la que escapó como su futuro alter ego de papel, Thomas-Alexandre Dumas nunca más volvió al ejército, porque Bonaparte no se lo permitió. Quedó en el fondo de la historia de las guerras del siglo XIX, rescatado en clave por su vástago novelista. Ahora vuelve a la vida con nombre propio, en un libro de sorprendente lectura.

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