La chica del tren y su vía rápida hacia el cine

La novela de Paula Hawkins, se volvió un bestseller mundial y ahora va por la pantalla grande. En Uruguay se estrenará en noviembre.
Por Margy Rochlin, The New York Times

Allá por marzo de 2014, cuando el productor Jared LeBoff leyó por primera vez la novela de suspenso The girl on the train –traducida al español como La chica del tren– todavía no era una sensación, ese libro que a la fecha ha vendido más de 6 millones de ejemplares apenas en Estados Unidos. La agente de la escritora desconocida Paula Hawkins, le mandó la versión digital de la que sería una novela impresa con tres narradoras poco confiables. Una de ellas era una divorciada infeliz y alcohólica llamada Rachel Watson, que cree que ha presenciado un detalle clave para esclarecer la desaparición de una mujer.

"Fue escalofriante y tentador", dijo LeBoff sobre el tono enredado, hitchcockiano, del libro de Hawkins. "Quiero decir, es un material sustancioso". Al parecer, Platt y DreamWorks Pictures pensaron lo mismo y sin tener que pasar por una guerra de ofertas, adquirieron los derechos.

De hecho, no fue sino hasta el año siguiente –cuando la guionista Erin Cressida Wilson (La secretaria) estaba entregando el primer borrador de una adaptación y Riverhead Books, el editor estadounidense de Hawkins, sacaba la novela en Estados Unidos– que quienes estaban asociados con la versión cinematográfica de La chica del tren se dieron cuenta de que se trataba de algo más que solo un proyecto común. El libro parecía estar por todas partes. "Yo seguía viendo chicas en el metro que lo iban leyendo", dijo Wilson, quien convirtió en pasatiempo el fotografiar subrepticiamente a gente con la nariz metida en el libro, en el metro o en los cafés. "Vi incluso a un hombre leyéndolo en una cantina", añadió LeBoff.

A las dos semanas de haber salido a la venta en librerías y lectores electrónicos, La chica del tren alcanzó el primer lugar de los libros más vendidos en las listas del New York Times. En las críticas se lo comparó con Gone Girl (Perdida), de Gillian Flynn, un fenómeno del suspenso en el 2012 que resultó ser una adaptación cinematográfica de elevado perfil que recaudó aproximadamente US$ 369 millones en todo el mundo, y con la que Rosamund Pike consiguió un guiño del Oscar.

A pesar de que Platt y DreamWorks no tuvieron el mismo lujo de contar con todo el tiempo disponible del que dispuso la producción de Perdida –además de casi dos años y medio transcurridos entre la imprenta y la pantalla–, sí tuvieron una adaptación de Wilson a medida que explotaba con precisión el interés en la novela de Hawkins. Se incorporó a Tate Taylor, quien dirigió Historias cruzadas (2011), otra adaptación de una novela de grandes ventas de motivación femenina.

El apuro por adaptar

Para entonces, todos estaban en modo de vía rápida, comentó Taylor. "Parecía que decían: 'Tenemos que conseguir que se haga esto. Tenemos que sacarlo para otoño de 2016'. Así es que solo lo intensificamos".

En un viaje a Londres para reunirse con Emily Blunt, quien integraría al reparto como Rachel –una mujer de ojos tristes, ahogada en licor–, Taylor también se reunió con Hawkins para lo que llamó "una conversación de negocios con tres preguntas".

"Ella me dijo: '¿Cuáles son tus intenciones?', a lo que respondí: 'Esto tiene que ser realmente oscuro y sexy, y tiene que ser veraz'. Ella dijo: '¡Me encanta! Bebamos un gin tonic'. Eso fue todo".

Otra consecuencia del ascenso meteórico del libro fue que ahora tenían que preocuparse por un público ya cautivo. "En el mundo del cine, todos están buscando traspasar todo el ruido con una marca y un libro de grandes ventas es eso", explicó Platt. "Pero de repente surgen expectativas. Lo que empieza a deslizarse en la conversación es qué tanto te salís del material fuente y qué tanto no". La pregunta siempre es: '¿cómo podemos hacer algo que realmente funcione como película pero que siga satisfaciendo a una base de seguidores grande?'".

Nadie necesita recordarle que cuando se estrenó la película en Estados Unidos el 7 de octubre, aproximadamente 21 meses después de la fecha original de publicación del libro, tuvo que satisfacer a una base que solo ha seguido aumentando. Ahora que ya pasaron más de 80 semanas con presencia permanente en la lista de los más vendidos, La chica del tren alcanzó el sitio número uno en su edición de tapa dura y libro electrónico, y en edición rústica grande y de bolsillo. Además, la editorial Riverhead ha impreso cerca de 1,4 millones de ejemplares de una edición especial vinculada a la película.

Por teléfono desde Londres, Hawkins dijo que había visto la versión terminada de la película y habló sobre cómo reaccionó al ver a los personajes que ella creó caminado, hablando y circulando. "Es una película impactante en algunas partes, realmente atemorizante", dijo. "Es algo extraño porque de hecho sé lo que está pasando, pero me parece realmente nuevo".

Aunque la autora hizo un cameo en la cinta, el público no debería esperar a verla. "Estuve en el set de filmación y Tate me convenció para ir en el tren como otra pasajera", dijo Hawkins riendo. "Para ser muy honesta contigo, cortaron esa toma".

Una novela imparable


Dada la omnipresencia de La chica del tren en carteles en las paradas de ómnibus, en las exhibiciones de libros en supermercados, librerías y aeropuertos de todo Estados Unidos, la gente del medio editorial tiene problemas para precisar la causa exacta del incremento exponencial en sus ventas. Dicho lo cual, cada vez que Universal transmitió el temperamental tráiler –como sucedió el 9 de agosto, justo antes de que Michael Phelps ganara su medalla de oro olímpica número 20 –, Riverhead identificó aumentos en las ventas.

Una mudanza necesaria


Originalmente, la acción en la que Rachel va viendo el patio trasero de las personas desde el tren en el que se transporta es por los suburbios londinenses. Ahora, para atraer al público estadounidense más amplio, se desarrolla en la línea del metro que va del condado de Westchester a Manhattan. "Lo que les digo a todos es: 'No existe tal cosa como una adaptación 100% fiel del libro a la pantalla'", dijo Hawkins, y añadió que cuando se trató de vender los derechos cinematográficos, los agentes le preguntaron si tendría un gran problema en cambiar la ubicación. "Yo les respondí que no porque lo que es importante es el tren, no lo que existe fuera de él".

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