La creación y las anécdotas detrás del tercer disco de Martín Buscaglia

El músico se presenta hoy en Pulpo Rojo a las 21.30
El evangelio según mi jardinero fue un antes y un después para Martín Buscaglia. No solo cumplió el objetivo del músico de dejar plasmada su completa personalidad musical, sino que le abrió una puerta en su carrera y lo condujo hacia una mayor popularidad y relevancia, no solo en Uruguay, sino también en Argentina y España.

Este año ese disco fundamental para el pop/rock uruguayo cumplió 10 años, y Buscaglia junto a Martín Ibarburu, Herman Klang, Mateo Moreno y Matías Rada lo celebrarán hoy en Pulpo Rojo interpretándolo de principio a fin.

Pero antes de eso, Buscaglia recordó el contexto en el que se gestó el disco, sus colaboradores, la grabación y la repercusión que tuvo este álbum.

Ir y volver e ir

Buscaglia, junto con el trombonista Martín Morón, viajaron en 2004 a Europa y la atravesaron haciendo toques callejeros y en escenarios propiamente dichos. En España, las canciones del músico llamaron la atención del sello Lovemonk. "Ellos se coparon con Plácido Domingo (2000, su segundo álbum), un disco con el que no pasó mucho, pero pasó mucho a nivel de calidad. Tenía un grupo de gente pequeño pero muy fiel que lo escuchaba. Los recuerdo con cariño a esos pioneros", contó Buscaglia.
Lovemonk reeditó ese disco, hecho que sirvió como confirmación de que esas canciones seguían funcionando y tenían potencial para conquistar un público mayor. "Tuvo una segunda vida que no me esperaba", afirmó. Esa "ebullición" hizo que el músico decidiera radicarse en Madrid, presentar ese disco y pensar uno nuevo.

El evangelio según mi jardinero fue el primer disco donde Buscaglia se hizo cargo la producción y la grabación. Como apoyo, se llevó a España a Nicolás Ibarburu. La elección fue simple: "Era alguien al que no había que explicarle nada. Eso estaba bueno", comentó. Insólitamente Ibarburu tomó en este disco el rol de su hermano: el de la batería.

Otro colaborador espontáneo fue el catalán Campi Campón, un amigo sonidista de Buscaglia que luego de este disco terminó desarrollándose como productor. Posteriormente trabajó junto a Jorge Drexler, con quien produjo su premiado Bailar en la cueva.

Algunas canciones que compusieron a El evangelio... venían de antes, otras fueron compuestas durante la grabación, como Cerebro, orgasmo, envidia y Sofía o Viajar contigo es como escuchar la vida secreta de las plantas, "temas que todavía para mí son importantes", afirmó Buscaglia.

"Ese disco abrió una cosa que no la cerré todavía, y no creo que la vaya a cerrar nunca", dijo el creador.
"Quería hacer obvio lo que yo era. A mí me parecia que lo había sido en mis discos anteriores, pero me daba cuenta que no. Yo no creo que sea un disco tan distinto a Plácido Domingo ni siquiera al anterior (Llevenlé, 1996). Hay ciertas obsesiones, hay una cosa ácida pero popera, que estaba siempre. Me acuerdo de querer escribir negro sobre blanco. Es esto lo que estoy diciendo".

Buscaglia apunta dos fuertes influencias a la hora de pensar este álbum: el disco The Headphone Masterpiece de Cody Chesnutt y un show de Jonathan Richman que el músico vio en Madrid. "Eso fue una epifanía musical. Fue de mis shows predilectos de mi vida. Me habló a mí. Lo bello y lo poderoso de las cosas que te conmueven es que de cierta forma te ves a vos mismo con otro bagaje, con otras ropas. Estoy seguro de que vemos muchas cosas de la misma manera. Ese disco y ese show más que reveladores fueron confirmadores", contó.

El evangelio... es un disco que se ubica en el punto medio entre España y Uruguay, con referencias geográficas de ambos países, pero también citas sonoras específicas. "Al irte de tu lugar te pasan cosas nuevas y te inspiran", afirmó el músico. "A mí viajar es algo que me atrajo siempre. Pero me gusta estar en tránsito, el no lugar me hace la cabeza. Es como salir a correr: no vas corriendo y pensando canciones. En esa limpieza y ese reseteo te das cuenta al final que hiciste lugar para cosas nuevas".

En este sentido, el tema La momia gitana revela el estudio que el músico hizo del flamenco, y participa La Shica, cantante y bailaora. Ante la duda todo cuenta con la participación de Germán Díaz, un músico especialista en zanfona. "Es una cosa que tocaba Alfonso El Sabio en la Edad Media. Es un instrumento a manivela que tiene la sonoridad de un violín salvaje", definió Buscaglia.

Viajar contigo... - Martin Buscaglia

También en España se contactó con Los Caballos de Düsseldorf, un grupo que tocaba únicamente con juguetes intervenidos. Con un manual que ellos le enviaron Buscaglia intervino un juego Simon, de manera que además de emitir sonido, lo grababa. La canción Viajar contigo... fue compuesta para ser tocada con ese juguete. "El tema está en una armonía tal que todos los sonidos que el Simon genera entran siempre bien. Y el tempo en el que está el tema es el tempo con el que el instrumento graba. Con ese Simon solo puedo tocar esa canción y a esa velocidad. Es de los que más me gusta, tiene una cosa viajera y emotiva de la vida. Y eso lo estás generando con un instrumento que te da risa o que parece que está hecho en serie. Es una máquina, pero se le puede sacar emoción a un robot insensible".

Cerebro, orgasmo, envidia y Sofía es un funk que se animó a hacer bailar cuando el género no estaba tan de moda como ahora, 10 años después. "Es una línea de bajo en plan chic. Es muy arnaldeana, por eso lo invité a Arnaldo Antunes. En ese momento no sonaba funk ni ahí. La reembolamos en Uruguay. Uruguay es el país de los que se paran a bailar en el bis", se rió Buscaglia.

Cerebro, Envidia, Orgasmo, Sofia - Martin Buscaglia

Y por último, Trivial Polonio es un dúo con Juana Molina, "es polonesa también", explicó. "En esos años andaba por ahí. Es muy mágica ella".

El jardinero

El personaje que da nombre a este disco dice "disfrutemos mientras podamos", un lema que su autor cumple en su vida.

Al poco tiempo de terminado el disco, Buscaglia volvió a Montevideo luego de que la salud de su padre, Horacio Buscaglia, se deteriorara. La edición uruguaya de El evangelio... está dedicada a él.

"No estaba en mis planes volverme. Volví en diciembre y se murió en febrero. Y ahí, también, mi mujer quedó embarazada. Fue un caso místico de la vida. Por eso me quedé", contó. "Me acuerdo de él escuchándolo, recopado".

El evangelio... fue editado en España, Argentina y Uruguay, y la popularidad de Buscaglia se disparó y se mantuvo desde entonces. "Aumentó la cantidad con la misma calidad. Y en el mundo también, gracias a internet", afirmó. "Sucedieron muchas cosas que no me esperaba. Pasaron un montón de cosas: hubo temas que se usaron para producciones, me robaron música de ahí. Pasó de todo. Después de este disco ya no tengo escapatoria, para bien o para mal".

Martín Buscaglia

Celebra los 10 años de El evangelio según mi jardinero en Pulpo Rojo a las 21:30. Entradas a la venta en la puerta a $350.

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