La crisis del PSOE le abre las puertas a Rajoy para gobernar

La forzada salida de Pedro Sánchez cambia el escenario
La eclosión interna del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), que incluyó la renuncia de su líder y ahora exsecretario general, Pedro Sánchez, derrotado el sábado pasado en el Comité Federal de su partido, abre paso a un nuevo gobierno en España, un país que enfrenta una parálisis política de nueve meses por la incapacidad de los dirigentes de distintos partidos para formar gobierno.

El psicodrama en la directiva del socialismo español parece allanar el terreno para que la derecha encabezada por Mariano Rajoy, del Partido Popular (PP), siga en el poder.

El PSOE, desde ayer en manos de una comisión gestora después de la dimisión forzada de Sánchez, dispone de tres semanas para evitar una tercera elección en menos de un año.

Se trata de un escenario previsible porque los representantes del sector crítico del PSOE, que forzaron la salida de Sánchez, son partidarios de que el partido se abstenga en el Parlamento para que Rajoy, a quien le faltan seis diputados para la mayoría absoluta, pueda formar gobierno.

El hasta el sábado secretario general de los socialistas anunció personalmente el sábado su dimisión después de que el Comité Federal, órgano de dirección del partido, votara contra su propuesta de celebrar unas elecciones primarias y un congreso extraordinario. Sánchez promovía mantener el "no" a Rajoy y llevar así a España, muy probablemente, a la celebración de unas terceras elecciones generales.

El sector crítico del líder que, en votación a mano alzada, destituyó el sábado a Sánchez, lo hizo, según han repetido sus principales dirigentes, para "pensar primero en España y después en el partido".

En otras palabras, acabar con el bloqueo político que derivó en mantener a un gobierno en funciones desde hace más de nueve meses. Pero también saben que unas terceras elecciones, en medio de una fractura, le pueden hacer perder escaños en el legislativo.

El cónclave del PSOE fue tan tenso durante todo el sábado que no faltaron gritos, acusaciones y hasta insultos entre los dos bandos enfrentados.

La dirección interina de los socialistas recayó en el presidente del partido en la región de Asturias, Javier Fernández, proclive a la abstención. Estará al mando hasta que se realice un nuevo congreso partidario.

De esta forma se consumó la crisis más grave en la historia moderna del PSOE, un partido que gobernó España en 21 de sus 39 años de democracia desde la salida del franquismo.

¿Salida a la crisis política?


España carece de un nuevo gobierno luego de nueve meses y dos elecciones legislativas, en diciembre de 2015 y junio de 2016, que desembocaron en un Parlamento muy fragmentado en cuatro bloques: el Partido Popular de Rajoy, el líder conservador en el poder desde 2011, el PSOE, la izquierda radical de Podemos y los liberales de centro de Ciudadanos.

En los últimos comicios, el PP obtuvo 137 diputados de los 350 del Parlamento, lo que hacía indispensable una abstención del PSOE (85 escaños) para permitir una investidura de un nuevo gabinete conservador.

Los partidos corren contra el reloj, ya que si el 31 de octubre no hay un gobierno, el rey debe convocar a nuevas elecciones para diciembre, las terceras en un año.

Hasta el final, Sánchez defendió el "no es no" a Rajoy, estimando que el PSOE debía oponerse a mantener en el poder a un partido golpeado por escándalos de corrupción y que instauró una política de austeridad sin precedentes.

El ahora exlíder socialista mostró su deseo de buscar un gobierno alternativo de izquierda.

Pero sus antagonistas en el partido, que terminaron por hacerlo caer el sábado, estimaban que las posibilidades de lograrlo eran mínimas y temían acabar en las urnas electorales, donde el partido podría perder aún más terreno, tras varias derrotas históricas sobre todo vinculadas al ascenso de Podemos.

Ahora, con el PSOE en pedazos, será más difícil conseguir aliados para un gobierno alternativo, dijo a la AFP Pablo Simón, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Carlos III de Madrid.

"Hay dos opciones: la abstención a Mariano Rajoy o terceras elecciones", indicó el analista. "Tengo la impresión de que el Partido Socialista es consciente de que tras el desgarro enorme que se ha causado, ir a terceras elecciones es un suicidio, es ir al matadero", afirmó.

Fuente: Agencias

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