La cultura de la bolsita de nylon

En Uruguay tenemos un hábito profundamente arraigado, digamos que casi ya es cultura. La cultura de aceptar siempre bolsita de nylon

En Uruguay tenemos un hábito profundamente arraigado, digamos que casi ya es cultura. La cultura de aceptar siempre bolsita de nylon.

Los comerciantes la entregan por defecto, las personas la piden aun para llevar un ítem solo, y surge indignación y alarma cuando se habla de cobrarla. 432 bolsas por año usa cada uruguayo*, se suman y son 1400 millones solamente en 365 días, o 1174 millones según la ultima declaración de la industria**. Puesto en otros términos, si las atáramos unas con otras daríamos 10 vueltas al mundo o si las extendiéramos podríamos cubrir Uruguay 600 veces.

Pero, ¿somos conscientes de lo que genera una bolsa de nylon?

En una nota de 2015, consultado por El Observador, el biólogo Emanuel Machín explicaba en mayor detalle lo que pasa con las bolsas sean comunes, oxibiodegradables o biodegradables.

Algunas personas las sustituyen utilizando bolsas oxibiodegradables que son un problema también,, porque se deshacen en pedacitos pequeños pero no desaparecen. Por su parte, están las "bolsas ecológicas" llamadas así cuando pueden utilizarse muchas veces eliminando el uso de las bolsas "camiseta" de nylon que tienen un solo uso.

Muchas personas aducen que necesitan las bolsitas camiseta, su excusa es que las usan para tirar la basura, recoger caca del perro, etc. Si hay un consumo consciente-real de la bolsa biodegradable significa que la bolsa se fabrica para transformarse en pedacitos. Esto evita el efecto de las bolsas en los cursos de agua, en las playas y demás, pero no nos engañemos, la bolsa no se degrada. Sino que sus pedacitos seguirán igual por decenas de años pero más chiquitos que una bolsa común.

Seamos realistas: una bolsa de TNT que se usa dos veces, ¡no es ecológica! Es una alternativa de bajo costo para bolsas reutilizables, ya que si vamos a producir la misma cantidad de bolsas no sirve para nada. Es un material virgen y es una bolsa que si no utilizamos realmente en un largo periodo y en sustitución de muchísimas otras no representan mejora alguna. Muchas tiendas ahora entregan esas bolsas. Si la bolsa es necesaria siempre es mejor una bolsa de papel o cartón; idealmente reciclada y sobre todo que sea reciclable, salvo que vayas a reutilizar realmente la de TNT o plástico muchas, muchas veces.

El público se indigna ante los intentos regulatorios de cobrar la bolsa con el objetivo de reducir su uso. El cobro parece ser el único mecanismo posible para generar nuevos hábitos a la fuerza. Acordarse de llevar el carro de compras, la bolsa de tela, la otra bolsa que ya tenemos, animarnos a llevar un paquete de cosas en la mano.

A nivel individual es un buen desafío generar otra cultura sin presiones económicas.

La propuesta: poner un sticker o recordatorio en la puerta para acordarse hasta que tengamos el hábito de llevar bolsas de tela en autos, bicis, mochilas, tener una a mano para cuando se necesitan. En el kit de Reacción te podés bajar unos diseños, sino, un buen cartelito a mano sirve.

Y dejar la bolsita aunque el comerciante te la dé, con un solo paquete de galletitas dentro.

*Datos de CEMPRE, sobre 2008.

** Según Fernando Jacobo, representante de la Asociación Uruguaya de Industrias del Plástico en la Comisión de Medio Ambiente de la Cámara de Senadores, 2016.


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