La deuda de ANCAP a la DGI que salpica a Daniel Martínez

Gobierno apela a un eufemismo para minimizar impacto de lo que debe la petrolera a la Impositiva
El gobierno intentó matizar el impacto generado por la noticia de una deuda que la estatal ANCAP mantuvo con la Dirección General Impositiva (DGI) por el pago de impuestos en la compra de petróleo, y lo hizo, una vez más, apelando a la riqueza del idioma español y a la posibilidad que otorgan los eufemismos para hacerle una finta a la realidad.

Así como el ministro de Economía, Danilo Astori, habla de "consolidación fiscal" cuando se refiere al aumento de las tarifas y del IRPF, en el ente petrolero le llaman "desfasaje" a lo adeudado en la Impositiva.

El asunto tiene su punto de partida en la gestión del socialista Daniel Martínez, quien presidió ANCAP desde el 1° de marzo de 2005 al 8 de marzo de 2008, durante el primer gobierno de Tabaré Vázquez (2005-2010). Hasta ahora, los manejos señalados como irregulares o turbios en la petrolera recaían en mayor medida sobre Raúl Sendic, quien sucedió a Martínez en esa empresa.

El dirigente socialista que desde julio de 2015 es intendente de Montevideo (y se señala como posible candidato a presidente por el Frente Amplio en 2019) había pasado casi desapercibido en el lío generado en torno a ANCAP, e incluso se lo menciona poco en las acusaciones de la oposición.

En junio pasado, el diario El País informó que ANCAP le debía a la DGI una cifra millonaria (US$ 385 millones) por no haber realizado los pagos del Impuesto al Valor Agregado (IVA) correspondientes a compras de derivados del petróleo desde 2007. El fisco le reclamaba a la empresa pública alrededor de US$ 115 millones, dado que "compensaría" lo adeudado porque, pese a que ANCAP no abonó el anticipo de IVA, tampoco en la liquidación final del impuesto realizó la deducción de este.

La ministra de Industria, Energía y Minería, Carolina Cosse, lo negó. "La información de que ANCAP tiene una deuda con la DGI de US$ 385 millones no es así", dijo al portal de Presidencia. La secretaria de Estado agregó que podía haber "un desfasaje entre el pago del IVA" y que "haya algo por multas y recargos", pero "está muy lejos de esa cifra". No precisó cuán lejos. "Lo importante es estar al día, y ANCAP tiene un certificado: no hay una deuda con la DGI", aseguró.

Según la versión de la jerarca, ANCAP se había presentado de manera "voluntaria" ante la DGI para solucionar este "desfasaje". El 29 de diciembre, a través de un comunicado, el directorio de la petrolera informó que en junio –la nota de El País se publicó el 8 de ese mes– pidió a la DGI "inspeccionar la liquidación de IVA de importación de derivados de petróleo". Esa tarea se realizó para el período enero 2007-mayo 2016.

Así se determinó que "se liquidaron todas las importaciones sin detectarse defraudación del fisco ni desviaciones en relación a volúmenes o precios declarados". Sí se encontraron "retrasos" que generaron multas y recargos que ascendieron a "aproximadamente" US$ 109 millones. Para "mitigar el impacto financiero" sobre ANCAP, las partes negociaron un acuerdo. Una fuente de ANCAP indicó a El Observador que se acordó pagar esa cifra en cuotas. La primera de ellas es por US$ 15 millones. Desde la DGI se sostuvo que "no hay deuda de impuestos", sino que se aplicó una "multa por retrasos".

Lo dijo


"La información de que ANCAP tiene una deuda con la DGI no es así; (puede haber) un desfasaje entre el pago de IVA y algo por multas y recargos"

Carolina Cosse, ministra de Industria

La cifra


109 millones de dólares le debía ANCAP a la Dirección General Impositiva por el pago de impuestos en la importación de petróleo desde 2007 a 2016.