La dignidad del empresario y su potencial

Las empresas como agentes de cambio cada vez están comprometiéndose mas con el desarrollo sustentable

Por Ma. Victoria Pereira Flores (directora de Ecomanía)

Días pasados, la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas (ACDE) con la Fundación Konrad Adenauer-Stiftung invitó al Catedrático de Teología Moral y Ética, Peter Schallenberg, quien es asesor en Europa de partidos políticos, bancos, empresas y asociaciones sociales.

Schallenberg comenzó su disertación poniendo varias preguntas sobre la "mesa". Por ejemplo, ¿que es bueno? ¿El ser humano esta realmente en condiciones de pensar "qué es bueno?", y para ello es muy importante debatir, discutir y reflexionar, porque el Hombre (en el sentido amplio del término) es un ser social, y por eso es interesante y productivo el debate parlamentario; el argumento de que algo es bueno por la costumbre no es adecuado. El Hombre no vive solamente de mantenerse "hacia afuera" sino "hacia dentro", en la esencia. Y la ética económica es justamente enfocarse al beneficio, la inclusión, el vincular la economía con las buenas intensiones.

El catedrático contó que desde los antiguos griegos se descubrió que los humanos no viven de la cantidad sino de la calidad. Ya Platón dijo algo así como que el Hombre a diferencia de la tortuga no se contenta con ser viejo sino que busca años "con contenido", porque no se alimenta del hecho sino de la experiencia, y por ello quiere y necesita hacer/tener/experimentar buenas vivencias. Sócrates (anterior a los cristianos) decía que el Alma se lastima cuando se la ha tratado injustamente, y se trata injustamente un Alma cuando se altera su interior, que es el Amor (el sentirse deseada bienvenida, sin condiciones). Tal vez por eso surge la idea de Dios, porque el ser humano necesita sentirse amado sin condiciones y más allá del tiempo.

Scellenberg expuso que el rol del empresario no puede separarse de su faceta humana, incluso independientemente a la religión profese o no, sino como ser espiritual, y por ello es necesario tener en consideración su congruencia como persona a la hora de ser ético a nivel empresarial. Un ser humano que solo es considerado útil se va muriendo en vida, pues somos seres que no se contentan con producir, sino que buscamos al otro a través de la acción.

San Francisco de Asís fue quien trajo a colación que no solo importa que la Humanidad sea salvada, sino que la persona sea amada sin condiciones. Y precisamente en su época nació "el capitalismo temprano de la toscana" con el franciscano Bernardino de Siena. Empezándose a ver al empresario como al redentor, el que compra la tierra, el que hace algo con el tiempo y le da la oportunidad a otras personas para hacer cosas con sus tiempos. En esas épocas al empresario le llamaban "capitalista", pero no por su "capital" sino por la "cabeza", pues eran propietarios de "cabezas de ovejas" y ellos debían de capitalizar esas ovejas a través de los préstamos, y fue así como aparecieron los bancos, y en año 1472 nació el banco más antiguo del mundo: la Banca Monte dei Paschi di Siena, que se crearon con fines éticos, para otorgar préstamos para que otras personas puedan participar de la economía; tal cual hoy solo algunos pocos bancos, como los que otorgan mini créditos. Cuando los franciscanos llegaron a América con Magallanes, tenían un proceder muy concreto en relación a este movimiento ético económico respecto al capitalismo, y precisamente de esas épocas surgen las ideas de "economía social de mercado".

Incluso Kant hablaba de la "dignidad humana", lo que para los romanos era la "belleza del alma", la cual había que respetarla para que no se destruya. También Rousseau (con una gran influencia de Kant) decía que los seres humanos deben de vivir sus talentos; ambos grandes pilares de la filosofía para el Estado.

Para Schallenberg la idea base es que las personas no solo participen en la política sino también en la economía, y la participación sea a través del trabajo, muy especialmente para desarrollar sus talentos y poder vincularse con otras personas; hay muchos estudios sobre el desempleo y la pérdida de valores de los seres humanos.

El Estado es un instrumento para crear justicia y poder vivir en derecho, pero el Estado no puede crear el derecho a ser amado, por eso San Agustín marcó la necesidad del humanismo. Un ejemplo, es el Tratado de la Unión Europea de Lisboa (2007), proclamando el Estado Social, el Estado de Bienestar y un modelo de acción participativa. El Estado es la vida de la sociedad civil, no debe definir ninguna ideología sino solo debe crear espacios seguros para que las personas vivan sus talentos, y precisamente un factor fundamental dentro del Estado son las empresas.

Frente a todo ello, la participación a través del trabajo es clave, por ello es necesario invertir en infraestructura, tener normas legales claras y "educar, educar y educar", que es la palabra clave para las sociedades modernas. Y las empresas (desde el artesano a la multinacional) tienen responsabilidad por la formación. Pues la ética empresarial y económica se enfoca a un empresario que actúa en la sociedad, en la economía y tiene un rol muy importante, ante los seres humanos, ante Dios para el creyente, y para aquellos no creyentes ante alguien a quien debe responsabilizarse independientemente a la existencia o no de Dios.

Pensando siempre ¿Qué quedara de ti? Llevate algo contigo cuando te mueras.