La "droga" del fútbol y una guerra de pintadas que no gana nadie

Procesaron al asesino del hincha de Nacional; hubo protesta en la ruta
Ni la droga produce esta locura. Club Atético Peñarol", dice la pintada en amarillo y negro que luce en una pared del Camino Maldonado, ya saliendo de Villa García y entrando a Bella Italia.
La leyenda intenta ser elogiosa con el club del que es hincha el que la perpetró pero, como puede notarlo cualquiera que la lea con la suficiente distancia, no representa otra cosa que una amenaza que, por estas horas, ha pasado a ser un hecho.

Esa locura es la que durante la medianoche del jueves empujó a un hincha de Peñarol a matar a un hincha de Nacional de 18 años por el solo hecho de llevar la camiseta del cuadro rival.
Fue en el kilómetro 21 de la ruta 8, a pocos metros de una Iglesia de paredes descascaradas y rodeada por una reja de seguridad que, hasta ahora, la ha salvado del enchastre.

El hecho ocurrió en el marco de una guerra de pintadas futboleras y ayer el asesino fue procesado con prisión por el delito de homicidio doloso. No se descarta que sean procesados otros participantes del episodio en el que también resultó herido un hincha de Peñarol.

Poco después de que la Justicia tomara esa determinación, no más de sesenta personas –algunas con camisetas de Peñarol y de Nacional– se juntaron ayer a pocos metros del lugar en donde se desató la balacera.

"Somos rivales deportivos no enemigos", "no más violencia en el deporte", "una vida vale más que una camiseta", decían algunas de las pancartas que portaban los organizadores del encuentro, entre los que se encontraban familiares del joven fallecido. Como siempre que ocurren estas cosas, hubo lamentos y llantos, y una hermana del joven fallecido, embarazada de nueve meses, se descompuso durante la manifestación y tuvo que ser trasladada de urgencia en un patrullero que se encontraba organizando el tránsito.

Fuera de eso, las cosas transcurrieron en calma. Algunas personas portaban banderas de Peñarol y de Nacional entrelazadas, y otras tenían cartulinas con la foto del joven muerto y leyendas con el pedido de justicia.

Pero las cosas están dadas para que la violencia siga desperdigándose por los alrededores. Haciendo esquina con el lugar del asesinato, los números 5 y 2 que identifican al liceo de la zona fueron pintados de amarillo y negro.

Y lo mismo sucede con decenas de columnas y de muros de la zona. Ocurre que cerca de allí, el estadio Campeón del Siglo sigue tomando forma y, desde que comenzó su construcción, los fanáticos de Peñarol han marcado terreno pintando con los colores de su cuadro todo lo que les quede a mano a varios kilómetros a la redonda.

Vecinos de Villa García, que ayer se lamentaban por la muerte del joven tricolor, creen que después de que el estadio abra sus puertas el domingo 27 no les convendrá salir de sus casas los días en que haya partido.

Dicen que la cercanía del estadio de Peñarol ha exacerbado un enfrentamiento que ya estaba instalado y que no se puede esperar nada bueno en los días venideros.
¿Exageran? Probablemente, pero las bestias con camiseta ya han dado pruebas de lo que pueden ser capaces. "Somos dueños de la ruta", "Vos corrés, gallina", y otros lindezas acompañan al caminante o al conductor a lo largo de la ruta 8 y empiezan a menguar un poco al final del camino Maldonado.

A partir de allí, el rojo, azul y blanco de Nacional se toma revancha y ya es mayoría a medida que uno se acerca al área de influencia del Gran Parque Central. En ese empate de pintadas, en el que nadie gana nada, hay algunos que andan perdiendo la vida.

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