La esperada visita de un hijo dilecto

El multipremiado y reconocido José Serebrier llegó a Montevideo para preparar un concierto al frente de la Filarmónica; será declarado ciudadano ilustre
Por Alexander Laluz | Especial para El Observador

La primera vez que estuvo al frente de una orquesta, José Serebrier (1938) era adolescente. Fue el primer logro de una vocación definida entre los 10 y los 11 años y una experiencia que marcó un hito en la región: quería formar una orquesta juvenil y fue tal su tesón que logró convencer al entonces ministro de Cultura, el pionero de la musicología en Uruguay, Lauro Ayestarán, de que lo apoyara. El primer concierto de esta agrupación fue en el paraninfo de la Universidad de la República y entre los asistentes estaba el presidente Luis Batlle Berres y su gabinete.

A más de cinco décadas de aquella experiencia y con una trayectoria internacional de primer nivel tanto en el campo compositivo como en la dirección orquestal –ganó ocho premios Grammy y un Grammy Latino–, Serebrier regresó a Montevideo para cumplir con un proyecto de la Fundación Amigos del Teatro Solís: dirigir un concierto con la Filarmónica de Montevideo –el jueves 9 de junio, a la hora 19.30– con el título Edad de Oro de Hollywood, cuyo objetivo es recaudar los fondos que permitan hacer algunas renovaciones técnicas en el histórico escenario de la calle Buenos Aires. En el marco de esta visita, la agenda de Serebrier incluye varias actividades académicas y protocolares, entre ellas la ceremonia de entrega de la distinción como ciudadano ilustre de Montevideo, que se realizará hoy en la Sala Delmira Agustini del Teatro Solís.

"Es cierto –comentó a propósito de esto– que es un reconocimiento destacado, aunque no sé si lo merezco. Lo más importante de mi regreso a Uruguay es, sin embargo, el concierto a beneficio del Teatro Solís. El teatro está muy bien, lo han renovado muy bien, pero necesita modernizarse. Esta es la razón por la que vine".

La sala principal, agregó, necesita un nuevo equipamiento de luces que se controle de forma electrónica y que permita la automatización. "Esto mejorará, sin duda, las condiciones y la proyección del teatro. Pero la institución no tiene los fondos para hacerlo. Y este es el objetivo del concierto: llenar la sala para que se puedan recaudar los fondos necesarios".

De película

La idea inicial de este concierto, impulsada por la Fundación y por la Filarmónica, era interpretar el mismo programa con músicas de películas que Serebrier dirigió en el Royal Albert Hall de Londres, en diciembre de 2015, con la Royal Philharmonic Orchestra. Sin embargo, tras varias conversaciones con el director se definió un repertorio algo diferente, nutrido de contrastes pero con un hilo conceptual.

Este concierto tendrá una primera parte en la que se interpretarán obras de Nino Rota (la suite de la película El Padrino, dirigida por Francis Ford Coppola), Bernard Hermann (la "Escena de amor" de Vértigo, de Alfred Hitchcock) y Max Steiner ("Marcha", de El motín de Caine, de Edward Dmytryk). A estas piezas le seguirá la música que compuso George Gershwin para Un americano en París, la película que dirigió Vincente Minelli, que para Serebrier tiene un significado muy especial por los vínculos personales y artísticos que tiene con la familia del legendario pianista y compositor de Brooklyn, que pasó sus últimos días en Hollywood.

La segunda parte del concierto estará dedicada a Dimitry Shostakovich y a su suite de El moscardón. "La música de Shostakovich tiene una significación especial. Yo grabé tres discos con las músicas para películas que él compuso. Es notable: llegó a componer más músicas para películas que muchos compositores de Hollywood. Le fascinaba el cine. Y, fíjese, uno de sus primeros trabajos, cuando tenía alrededor de 20 años, fue como pianista de cine mudo. Pero lo echaron porque se distraía mirado las películas y dejaba de tocar".

La música para la película El moscardón (1955), que dirigió Aleksandr Fajntsimmer, es una de las más conocidas del compositor ruso, y particularmente uno de sus movimientos que es para violín solo. "Ese movimiento, que es uno de los más difíciles en lo técnico, lo tocará Daniel Lasca. Y lo hace muy pero muy bien. Lo escuché en el primer ensayo y me sorprendió. Esta pieza la interpreté con muchas orquestas y solistas de gran nivel, pero, debo destacarlo, Lasca lo toca mucho mejor".

El programa de este concierto, subrayó Serebrier, es poco frecuente y su calidad musical es incuestionable. Recorre una época en la que el séptimo arte legó títulos que siguen vigentes e incluye una serie de obras que tienen valor autónomo. "Compositores como Rota, Hermann, Gershwin, Shostakovich conjugaron las cualidades de la música culta y la música aplicada, funcional. Trabajaban con poco tiempo, apurados por los plazos que se manejan en la industria cinematográfica, pero no sacrificaban la calidad formal y técnica de sus creaciones, y asumían los trabajos de orquestación que otros suelen delegar en batallones de orquestadores profesionales".

Distinciones

Serebrier ha estado al frente de las principales orquestas sinfónicas del planeta y nunca ha faltado a las citas con la Ossodre y la Filarmónica. Su discografía supera las tres centenas de títulos. Una ingente cantidad de sus composiciones han sido publicadas por sellos como Peters, Peermusic, Warner Bros. y han sido estrenadas y grabadas por formaciones orquestales de primer nivel. Se codea con las principales figuras de la música culta y con referentes del cine y su agenda de giras incluye conciertos en Europa, Asia, Estados Unidos y América Latina. En su casa ya casi no hay lugar para ubicar todas las nominaciones y premios que ha recibido por sus composiciones y performances como director. Pero desde el jueves 2 de junio, el maestro José Serebrier hará un lugar para una distinción de singular valor simbólico: la de ciudadano ilustre de Montevideo.