La evaluación temprana del aprendizaje es fundamental para alcanzar una educación de calidad

De mantenerse el ritmo de progreso actual, los países de ingresos más bajos y medios alcanzarán la alfabetización de los jóvenes para el 2072

Por Pat Scheid*

Nací el 1 de enero de 1961 en el seno de una familia de clase obrera, en un pequeño pueblo del medio oeste de los Estados Unidos— un bebé que llegó para recibir el año nuevo. Mis padres no se preocupaban porque terminara la secundaria y mucho menos por el riesgo de que me graduara sin saber leer o hacer cálculos lo suficientemente bien como para poder participar plenamente en la sociedad. Pero la edición 2015 del Informe de Seguimiento de la Educación para Todos (EPT, o conocido internacionalmente como EFA) en el Mundo, llevado a cabo por la UNESCO, cuenta una historia diferente para muchos niños y sus padres, incluso hoy. De mantenerse el ritmo de progreso actual, los países de ingresos más bajos y medios alcanzarán la alfabetización de los jóvenes para el 2072.

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Imagen: Informe de Seguimiento de la Educación para todos (EPT) en el Mundo

Por esta razón es que, como muchos otros, aplaudo el hecho de que se hayan fijado objetivos de desarrollo sostenible, y en especial la ambiciosa cuarta meta: “garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos”. El establecimiento de los objetivos esta semana hace que me pregunte: ¿cuáles serán las posibilidades para los niños y niñas nacidos en 2016? ¿Cuántos gozarán de las ventajas de la alfabetización para el 2031? Está claro que para lograr este ambicioso objetivo será necesario un compromiso real y sostenido, y una evaluación temprana del aprendizaje puede desempeñar un papel fundamental para asegurar el éxito.

Si los gobiernos, escuelas, y comunidades pueden cumplir la promesa de un aprendizaje para todos los niños en todas las etapas de su educación durante los próximos 15 años, una proporción mucho más grande de estos niños entraría en su adolescencia y adultez como lectores y pensadores críticos. Serán capaces de ingresar al mercado laboral del futuro, además de acceder y comprender una variedad de noticias e información ecónómica, científica y sobre salud pública para el beneficio de sus familias, comunidades y sociedades; o podrán simplemente leer en su tiempo libre. Además, según las pruebas contundentes que revela el informe 2014 de la UNESCO “El desarrollo sostenible comienza por la educación,” mejorar el aprendizaje en todas las etapas de la vida contribuirá a lograr los otros dieciséis objetivos de desarrollo sostenible. Por mencionar apenas dos ejemplos: tener una madre que haya recibido educación salva la vida de los niños pequeños, y sin lugar a dudas, la educación es un gran destructor de la pobreza.

Si se pretende lograr esta meta, también mediremos el progreso de los objetivos de desarrollo sostenible no de acuerdo a cuántos niños hayan asistido o terminado la escuela, sino según cuántos estén realmente aprendiendo— y la medición del aprendizaje comenzará temprano y continuará con frecuencia. Esto significa que los padres y profesores —además de los responsables de la toma de decisiones que deben asegurarse de que las escuelas cumplan con este desafío— sabrán de forma temprana si un niño está adquiriendo las aptitudes de lectura y para las matemáticas básicas que constituyen la base del aprendizaje. Así, podrán prestar apoyo adicional a aquellos niños que lo necesiten mucho antes.

La Red de Acción Ciudadana por el Aprendizaje (PAL Network en inglés) —un movimiento creciente de las organizaciones de la sociedad civil que está implementando evaluaciones de aprendizaje dirigidas a los ciudadanos— ha probado que es posible. Su iniciativa reciente de un diagnóstico de lectura inicial como parte de las herramientas para medir el progreso en función del objetivo de un aprendizaje equitativo es crucial para asegurar que de aquí a cinco o diez años, los niños que nazcan en 2016 no queden rezagados. Las evaluaciones dirigidas a los ciudadanos han ideado una metodología económica, inclusiva y de bajo riesgo. Los resultados son fáciles de comprender y de utilizar por parte de profesores, padres, comunidades y dirigentes locales, para poder identificar las lagunas en el aprendizaje de forma temprana y trabajar juntos para subsanarlas.

Surgen también nuevas oportunidades para que otros puedan aprender de la experiencia de la Red de Acción Ciudadana por el Aprendizaje. Las Encuestas de Indicadores Múltiples por Conglomerados (MICS, en inglés) de UNICEF están probando la experiencia de las evaluaciones dirigidas a los ciudadanos para desarrollar nuevos módulos de encuestas que los gobiernos podrían implementar para medir el aprendizaje temprano de los niños, así como para recolectar más datos acerca de las medidas de apoyo al aprendizaje que las familias toman en sus hogares y comunidades.

Si no logro ver qué sucede para el 2031, quizás un bebé que nazca para recibir el año 2016 abra esta cápsula del tiempo y determine si hemos cumplido nuestra promesa— pero con suerte estará muy ocupada leyendo algo más divertido y útil para su vida diaria, confiada en que sus hijos tendrán la misma oportunidad más allá de su contexto socioeconómico.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés, en el Blog de la Fundación Hewlett. Para leerlo, haz click aquí.

*Pat Scheid es la oficial del programa de desarrollo global y de la población en La Fundación de William y Flora Hewlett. 

Publicado originalmente en el blog Primeros Pasos del Banco Interamericano de Desarrollo


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