La frontera dorada

Los empresarios esperan que la bonanza sea más duradera que en el pasado

Hoteles colmados,  comercios desbordados, largas filas de autos, veredas repletas de gente y sonido de frases en portugués que se escuchan en el ambiente, describen un escenario que se repite cada fin de semana en Rivera.

Todos los sábados, desde diferentes ciudades brasileñas de los estados de  Rio Grande do Sul y Santa Catarina, arriban entre 4 y 5 mil  brasileños, que llegan a recorrer el centro de la ciudad. Semanalmente se calculan entre 8 y 10 mil los ingresos a la ciudad fronteriza.

Familias enteras, con grandes listados de diversos artículos, entran y salen de los free shop instalados a lo largo de la principal avenida riverense. Vendedores ambulantes de medias, pañuelos, gorros y fragancias charlan a los extranjeros en el corto recorrido entre un lugar y otro.

Funcionarios de las casas comerciales transitan de los depósitos a los locales, una y otra vez, con carros repletos de mercaderías para abastecerse.
Los cuidacoches guardan espacios destinados solamente a automóviles empadronados en Brasil.

Todo el sistema económico y de servicios riverense se vuelca a darle la bienvenida a una clientela que llega en cantidades como no se había visto antes.

La política cambiaria nunca estuvo tanto tiempo volcada a favorecer el turismo hacia Uruguay. Hoy, un dólar equivale a 1,75 - 1,85 reales, lo que representa el principal motivo que los brasileños tienen para cruzar la frontera a comprar.

Los grandes empresarios fronterizos dicen confiar en que este no será un ciclo de corto vuelo como los que se dieron en el pasado. La construcción de un shopping de U$S 10 millones y un Casino Resort de U$S 30 millones son dos ejemplos en los que se basan quienes confían en que esta vez el crecimiento será sostenible.

Con el cambio a favor, los turistas no solo tienen la oportunidad de comprar en los free shops mercadería libre de impuesto, sino también de acceder a productos de firmas uruguayas a precios tentadores.
Propietarios de algunos free shops comentaron a El Observador que los comercios de Montevideo que instalaron sucursales en Rivera venden dos o tres veces más que los

Duty free
Washington Caballero, dueño de Teoría Free Shop, afirmó que “cada US$ 100 que gastan los visitantes, US$  70 van hacia tiendas como Chic Parisien, Indian Outlet, Grandes Tiendas Montevideo,  Los Cuatro Ases  y Motociclo.

Equipos de aire acondicionado, antenas parabólicas, televisores plasma y ropa de invierno son los productos que más se venden, seguidos de perfumes, whiskies, maquillajes, alfajores y quesos.

Gilberto Hillial, director del Verde Plaza Hotel, uno de los más concurridos de Santana, explicó a El Observador que “para los brasileños es mucho más barato comprar en Uruguay”, y que artículos como una botella de whisky, que en Brasil vale 100 reales, de este lado de la frontera se consigue por 30.
La hotelería suele quedar sin habitaciones libres y cuando las hay, las reservas deben hacerse por lo menos con un mes o más de anticipación.

“Viernes, sábados y domingos se hospeda el público que viene de compras, de lunes a jueves recibimos a los representantes de distintos negocios, lo que también nos sirve, ya que se trata de clientes más exigentes, dispuestos a pagar más por las comodidades que se brindan”, agregó Hillial.

Los meses de junio y julio se consideran de alta temporada, a partir de agosto el movimiento empieza a bajar.

La gastronomía es otro de los sectores de la economía que se muestra muy dinámico. Ver a decenas de personas esperar afuera de los restaurantes para comer es una imagen común en Rivera.

El director de Turismo de la Intendencia, Enrique Puentes, dijo que “este tipo de turismo es el más importante hasta la fecha. Uno de los sectores que se benefició por este movimiento, a tal punto que haría falta más oferta, es el gastronómico, pero  solamente ofrecemos parrilladas y comida rápida. Nos faltan restaurantes de cocina típica con productos de la región, por ejemplo, jabalí o cordero”.

Sin embargo, lo que le falta a Rivera lo aporta Santana. Se trata de un conglomerado urbano que está íntimamente ligado en todo sentido. Ambos lugares se complementan, cuando “explota” para un lado, en razón de la moneda, la otra parte abastece con el resto.

Desde 2006, con el éxito comercial, las tarifas inmobiliarias se fueron a las nubes. 
Actualmente alquilar un local comercial de 20 metros cuadrados supone una erogación de U$S 3.500 al mes y comprarlo puede llegar a valer más de U$S 200.000. Cuanto más cerca esté del centro, más caro el metro cuadrado.
Alquilar una casa, con dos dormitorios, cocina, baño y estar, cuesta unos $ 15.000 mensuales.

Consultado acerca de la disponibilidad de predios, el empleado de Inmobiliaria Bertrín, Luis Benavídez, contó que la zona más cara  –avenida 33 Orientales, Sarandí, Figueroa y las paralelas Uruguay y Agraciada– está toda ocupada y consideró que “sin duda, esto se debe al fortalecimiento económico generado por el comercio”.
Rivera y Santana do Livramento hacen parte de una frontera dividida solamente por una calle. No hay arroyos, ríos o puentes. Simplemente una avenida, de un lado Brasil, del otro Uruguay. Algunos dicen que es una ciudad con dos barrios.
Habitantes de los dos pueblos van, vienen, trabajan, compran y conviven en ambos sitios.

Aparentemente, no hay nadie ni nada que registre cuándo un uruguayo pasa al país vecino o viceversa.

La Receita Federal o aduana está ubicada justo en frente a la plaza que marca la línea divisoria. El auditor fiscal Rafael Rodríguez de Lima explicó que “es muy difícil llevar un control real de la situación, ya que se trata de una frontera seca que tiene muchas salidas”.

De los aproximadamente 8 mil visitantes que llegan por semana, solamente 700 pasan por la inspección. “Los sábados, domingos y algún feriado aumenta un poco más, pero igualmente nunca logramos tener un registro total”, agregó Rodríguez.

El límite monetario que cada visitante puede gastar es de U$S 300, y cuando se rebasa el monto se debe pagar un impuesto del 50% del valor de lo excedido.

“La recaudación es poca. Más bien lo que hacemos aquí es controlar el tipo de mercadería que van a pasar”, dijo Rodríguez. Están prohibidas las piezas de vehículos, los neumáticos y agro- tóxicos.

La cantidad de cada producto también se tiene en cuenta. Perfumes con un precio mayor a U$S 5 se admiten hasta 10 ítems, pero no se pueden repetir más de tres por cada marca. Debajo de los  U$S 5, por ejemplo alfajores y medias, se permiten 20 unidades, pero no más de 10 del mismo tipo. Bebidas alcohólicas, no más de 12 litros.
Cuánto durará? Si bien la situación de bonanza instalada en la región es la que más ha durado, algunos piensan que en el momento en que la cotización cambie todo se vendrá abajo.

Otros tienen una visión diferente y más optimista, ya que creen que Rivera cuenta con una infraestructura apta pata atravesar cualquier crisis.

El empresario y propietario de Teoría Free Shop, Washington Caballero, afirmó: “A lo largo de estos años han habido momentos de crisis muy profundas, como la del 99, cuando hubo una devaluación en  Brasil, lo que nos dejó muy mal. Luego, cuando asumió Luis Lacalle, el ministro de Economía de entonces, Ignacio de Posadas, nos sacó el whisky. Pasamos un año y medio sin la bebida, que es como que las panaderías se quedaran sin harina. Siempre fue uno de los campeones de ventas, es el producto insignia del sistema y el más internacional  de todos los artículos”.

Ahora, el cambio beneficia a Uruguay
Caballero afirma que al día de hoy el free shop tiene una menor cantidad de sucursales, pero aunque el circuito se achicó, se agrandó en ventas.

“Lo que importa es que el sistema crece, pero no precisamente por nosotros. Ta-Ta Rivera es la que vende más en todo el país, la sucursal de Los 4 Ases también, el free es el atractivo, pero hoy trabajan todos los rubros, fiambrerías, queserías, tiendas, confecciones”, aseguró Caballero.

Consultado sobre qué pasará si la moneda se valoriza otra vez, Caballero respondió que venderán whisky, traerán una línea de ropa que los brasileños no tengan, y como la situación va a ser a la inversa, uruguayos vendrán a comprar a Livramento y Rivera responderá con los servicios.

“Tenemos una ventaja muy fuerte respecto a la ciudad vecina, la calle Sarandí es un patrimonio que nunca nos van a poder igualar… y Sarandí va a ser igual con crisis o sin crisis”, concluyó.

Sin embargo, Hillial cree que  se debe fomentar otro tipo de actividades que también atraiga a los turistas. “Propuestas como la reforma del autódromo, la construcción de un hotel 5 estrellas y el parque de molinos de energía eólica son las propuestas que pueden ayudar a que la zona tenga otras opciones”, dijo el empresario hotelero.

“Nosotros, que vivimos aquí, sabemos que no será siempre así, ya he presenciado cerca de 10 variaciones cambiarias, de un momento a otro la realidad se vuelve otra,  ya sea por un mal momento de Brasil, Uruguay o Argentina, por eso insistimos en otras alternativas”, concluyó.


Fuente: Leticia Mateos

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