La gran tendencia de los remakes en el cine

Las secuelas son prueba que las mejores historias siguen en el pasado

Nunca como ahora el cine miró hacia atrás. En las actuales producciones que llegan a nuestras salas el bien más raro y difícil de encontrar es una historia original ya que remakes, secuelas o nuevos acercamientos a temas ya antes tratados es el pan nuestro de todos los días. Pero esto no es malo per se, sino que deja en relevancia que lo que vale no es tanto lo nuevo, sino aquello que no envejece y que volver a estos temas es simplemente asumir que son buenas historias y personajes de los que se puede sacar más.

Star Wars: The Force Awakens / Star Wars: A New Hope

Es claro que la séptima entrega de una misma saga va a remitir a aspectos anteriores; no tendría sentido de no ser así. Sin embargo, son tantas las similitudes entre TFA y el renombrado Episodio IV que no pocos han querido ver en la película nueva un remake encubierto (pobremente encubierto, para ser honestos). Sin negar la calidad y entretenimiento que aporta esta séptima entrega, es claro que J.J. Abrams apostó a lo seguro- algo que no hizo el creador de la misma, George Lucas, cuando realizó su nueva tanda de episodios y el riesgo le salió carísimo. Y aunque podrá fallar en originalidad al replicar aspectos idénticos (¡hasta tiene una nueva Estrella de la Muerte!) no cabe duda de que no falla en efectividad. TFA es un claro producto hecho por y para fans de Star Wars. Para arriesgar, ya vendrán más películas en el futuro inmediato.

Mad Max: Fury Road / Mad Max 2

Si bien esta nueva entrega (la cuarta) de la saga iniciada en 1979 por el australiano George Miller (artífice de casi toda la saga, apenas con una codirección en la tercera entrega) oficia a modo de reboot o reinicio- se cambia al actor original que da vida al protagonista Max Rockatansky, quien pasa a ser Tom Hardy tomando el testigo de manos de Mel Gibson- lo cierto es que no hay nada demasiado nuevo en esta película. No lo necesita tampoco, ya que el apelar a lo mejor de la saga anterior es su principal fuerte en un momento que el cine de acción escucha a otras campanas y las violentas persecuciones que propone Miller son tan refrescantes como el primer día. Se la ha acusado de tener poco argumento y es cierto que Fury Road toma los 25 minutos finales de Mad Max 2 y los estira hasta hacer con ellos una película de dos horas, pero a diferencia de entender eso como una crítica, también puede ser visto como una fortaleza: es un argumento sencillo, concreto y muy bien empleado, con vértigo, acción y talento cinematográfico.

Creed / Rocky

Para retrucar lo dicho de Star Wars, acá tenemos una séptima entrega que -sin romper tampoco del todo con las anteriores- propone un encare por completo nuevo. Creed ya no es el antagonista/amigo de Rocky Balboa sino Adonis, su hijo, y Rocky ya no está sobre el ring sino en la esquina, entrenando. La idea de un nuevo reinicio para una saga iniciada en 1976 que tan bien había cerrado con Rocky Balboa (2006) era una idea peregrina incluso para Sylvester Stallone, artíficie y factotum de todo lo que a Rocky se refiere, pero la propuesta del director Ryan Coogler era buena y convincente. Remitiendo al film original, pero sin olvidar casi que ninguna entrega (tan sólo la quinta no tiene mayor relevancia) Creed apela a un universo conocido y construido con muchísima coherencia por Stallone y cia, aportando un nuevo cariz al mismo. Y al mismo tiempo que lo hace, aporta una de las mejores películas de la saga (a la altura de la primera) y una gran película sin importar en qué universo esté inscripta.

The Revenant / Man in the Wilderness

Aquí no estamos ante un remake sino ante otra adaptación de una historia real. Hugh Glass fue un explorador de principios del siglo XIX atacado por un oso luego de que una expedición en búsqueda de pieles saliera mal y que posteriormente fuera abandonado por sus compañeros. Ambas películas adaptan con mayor o menor fidelidad la anécdota original -cabe señalar que Glass no tenía un hijo ni terminó por matar a ninguno de sus compañeros a pesar de que lo habían abandonado- pero en lo que ambas sí se parecen es en lo que significan para sus intérpretes protagonistas. En el caso de la versión de 1971 (dirigida por Richard C. Sarafian) significó para Richard Harris la consagración en papeles "salvajes" (venía de un exitazo anterior: Un hombre llamado Caballo, 1970) y le permitió una década de bonanza. Para Di Caprio, The Revenant (dirigida por Alejandro González Iñárritu) seguramente significará el tan mentado premio Oscar que le ha resultado esquivo hasta ahora.

The Big Short / Inside Job / Margin Call

Al igual que el caso anterior, aquí es el tema lo que ha generado varios (y en cada caso, muy buenos) acercamientos. Y debido a que el tema es reciente, los paralelismos no se remontan a lejanos filmes en los setenta, sino apenas pocos años atrás. El estallido de la burbuja inmobiliaria y la crisis económica general que se produjo en EEUU en 2008 (y por ende en el mundo) no es un tema fácil -o "cinematográfico"- a priori pero ha sido tratado en varias ocasiones y de manera brillante. Tanto el documental Inside Job (2010) de Charles Ferguson como la ficción Margin Call (2011) de J.C. Chandor atacaron el tema de la crisis, cómo se produjo y cómo no fue evitada a pesar de las muchas alarmas que se fueron disparando a medida que dicha crisis se aproximaba. Por su parte, The Big Short de Adam McKay toma el relevo de la misma historia y hace con ella una maravilla de película. Apoyada en un elenco brillante- Christian Bale, Steve Carell, Ryan Gosling y Brad Pitt, por decir sólo los más conocidos- retoma el tema y hace todo lo que tiene a su alcance para explicarlo de manera clara y -sorprendentemente- hasta con humor. No es una película fácil, pero tampoco lo es el tema.

Spotlight / All The President´s Men

Por fuera de remitirse a un mismo tema o entregar una nueva parte de una macro historia, también hay formas de acercarse a una de ellas para hacer una película que remita directamente a otra historia anterior. Es el caso de la brillante Spotlight (dirigida por Thomas McCarthy) que trata sobre como la sección de investigación del Boston Globe descubrió el sistemático abuso sexual que sacerdotes católicos realizaron durante años y de manera impune en niños y niñas. La película de McCarthy remite en forma, ritmo y estilo a uno de los más grandes clásicos del cine estadounidense, que es Todos los hombres del presidente (1976, dirigida por Alan J. Pakula) que reconstruye – de la misma manera austera, minuciosa y objetiva- la investigación que los periodistas Bob Woodward y Carl Bernstein realizaran sobre el escándalo Watergate y que llevaran a la renuncia al presidente de EEUU Richard Nixon. No sólo Spotlight emula a su referente mayor desde la forma, también lo hace desde su presentación del periodismo como un trabajo útil para una mejor sociedad.

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