La historia del director de ópera acusado de soborno

John Neschling sostiene que es un blanco fácil para esas acusaciones debido a la envidia por su éxito

Por Simon Romero
New York Times News Service

Antes de asumir la dirección del teatro de la ópera de San Pablo, John Neschling empuñó la batuta en teatros desde Lisboa hasta Viena. Resucitó a la Orquesta Sinfónica de la ciudad, trasladándola a una imponente sala de conciertos albergada en una estación de ferrocarriles abandonada. Además compuso las partituras de películas como "El beso de la mujer araña".

Hijo único de emigrantes austriacos que huyeron a Río de Janeiro para escapar de los nazis, Neschling, de 70 años, surgió como uno de los personajes contemporáneos más destacados de Brasil en el mundo de la música clásica, ganando elogios por su habilidad para dirigir aún cuando sus críticos emprendían contra su estilo de liderazgo dominante.

El arte no queda afuera

Pero en una asombrosa caída de gracia, Neschling se encuentra enredado en la amplia crisis ética que consume a muchas instituciones brasileñas: un escándalo por sobornos. Entre ellas no escapa el Theatro Municipal, emblemática sede de la cultura de élite en el antiguo centro de San Pablo, donde fue nombrado director artístico en 2013.

Las autoridades lo despidieron en septiembre, después de que varios administradores que malversaron millones de dólares del teatro implicaron a Neschling en maquinaciones de enriquecimiento ilícito. Luchando por salvar su reputación, Neschling se ha lanzado con fuerza contra sus enemigos, poniendo de cabeza a una enrarecida escena de la música clásica en Brasil, donde el arte y la política han estado entrelazados desde hace tiempo.

"Estoy siendo atacado por mentirosos y ladrones en una cacería de brujas del más bajo calibre", dijo Neschling en una entrevista, argumentando que es víctima de una campaña de difamación por parte de infractores de la ley confesos que están buscando clemencia a través de declaraciones de culpabilidad. "Me entristece que tenga que pasar por esta situación humillante a mi edad, después de haber hecho tanto por este país".

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Al llevar su pelea ante el tribunal de la opinión pública, Neschling, que no ha sido acusado de ningún delito, está cuestionando si las cruzadas anticorrupción de Brasil están enredando a personas inocentes junto con los verdaderos culpables.

En el caso que involucra a Neschling, dos administradores del Theatro Municipal, José Luiz Herencia y William Nacked, admitieron haber malversado US$ 3 millones del teatro de la ópera controlado por el gobierno municipal de San Pablo.

Después de aceptar declararse culpables, los dos hombres afirmaron que Neschling lucró ilícitamente al contratar a estrellas de la ópera internacional a través de agentes que también lo representaban para organizar sus presentaciones como director en el extranjero, colocando al maestro en la mira de los investigadores.

Sus acusadores también afirmaron que el director de ópera hizo ganancias ilícitas al organizar un proyecto con La Fura dels Baus, un grupo teatral de Barcelona, el cual nunca se materializó.

Los que brillan son opacados

"Los fiscales públicos no tienen la más ligera idea sobre la administración de la ópera", dijo Neschling, afirmando que él era un blanco fácil para esas acusaciones debido a la envidia por su éxito.

"Hay cientos de ejemplos de personas en la historia que han sido atacadas porque brillan, por aquellos que son mediocres", dijo, comparando su dilema con la venenosa campaña para desplazar al compositor Gustav Mahler de su puesto como director de la Ópera Estatal de Viena hace un siglo.

Los simpatizantes de Neschling se han apresurado a defenderlo, señalando que hasta ahora nunca ha sido acusado de hacer nada ilegal en lo que va de sus cinco décadas de carrera.

"Mi conocimiento personal hace imposible que crea que sus tratos personales tienen siquiera un indicio de ilegalidad o deshonestidad", dijo Yoram David, un director israelí que ha trabajado con el director. "Si este hombre está colaborando con sus propios agentes, esto es perfectamente normal en el mundo de la música".

Sin embargo, según lo admite el propio Neschling, su personalidad áspera y enérgica le hizo pocos favores antes de que quedara atrapado en el torbellino del escándalo del Theatro Municipal.

Herencia artística

John Neschling

Como sobrino nieto del compositor Arnold Schoenberg y del director Artur Bodanzky, Neschling nació en una familia inmersa en la música clásica. A los 17 años, partió de Río de Janeiro hacia Viena para estudiar música y permaneció ahí durante nueve años, viviendo gran parte del tiempo como indigente.

"Viena vuelve loco a cualquiera", dijo una vez a un entrevistador, describiendo cómo se las arregló con una beca exigua, soportando la soledad mientras se refugiaba en el psicoanálisis.

Regresó a Brasil, componiendo las pistas sonoras de películas galardonadas, pero aún sentía el tirón de Europa. Regresó a dirigir la Ópera de Bordeaux en Francia, el Teatro Nacional en Lisboa y el Teatro Massimo en Palermo, Italia. En 1996, se mudó a Sao Paulo, asumiendo la tarea de revivir a la moribunda orquesta sinfónica del estado.

Neschling recibió elogios por elevar la calidad de la orquesta y la mudó a una sala de conciertos de vanguardia en una cavernosa y remodelada estación de trenes. Se casó con Patricia Melo, de 54 años de edad, una escritora cuya novela de 2003, "Black Waltz", describe a un director brasileño obsesivo, divisivo y misántropo que deja a su primera esposa para casarse con una mujer más joven.

En la orquesta, algunos de los músicos tildaban de "dictatorial" a Neschling. Él exacerbaba las críticas, peleando con un consejo que estaba supervisando un plan de sucesión. Llamó a José Serra, el gobernador de San Pablo que ahora es canciller de Brasil, "un niño malcriado", antes de que las autoridades lo despidieran en 2009.

"Mire, cumplo las metas", dijo Neschling. "Luego la mediocridad brasileña que nunca lo logra dice: 'Oh, bueno, si así es como él lo hace, yo también puedo hacerlo'. Pero no pueden".

El alcalde de San Pablo, Fernando Haddad, dio a Neschling otra oportunidad al nombrarlo director artístico del Theatro Municipal en 2013 con un salario anual de más de US$ 500.000. Neschling se dispuso a mejorar el teatro.

Con toda la gracia de un toro en una cristalería, Neschling comparó la restauración del teatro de la ópera con "poner lápiz labial a un cadáver". Pero elevó el perfil internacional del teatro, atrayendo a estrellas de la ópera como el barítono italiano Ambrogio Maestri y el tenor argentino Marcelo Álvarez.

Sin embargo, Neschling retuvo su capacidad para molestar a quienes le rodeaban. Carlos Augusto Calil, el exfuncionario municipal que supervisaba las políticas culturales en San Pablo, comparó el estilo de liderazgo intimidante de Neschling con "un imperio del miedo", argumentando que el director descuidó los planes que pretendían usar al Theatro Municipal para mejorar el acceso a proyectos de danza y corales más allá de la ópera tradicional.

"Neschling asumió con su acostumbrada arrogancia, adoptando un concepto obsoleto de la ópera del siglo anterior", dijo Calil. "Ahora quiere proyectarse como la víctima de los políticos, o traidores, de aquellos que son mediocres, del país".

Neschling se pone nervioso cuando enfrenta esas opiniones, reflexionando cómo reaccionar ante el tumultuoso final de lo que ha sido una carrera ilustre. "En mi alma habitan dos tipos de animales", escribió recientemente en una publicación de Facebook. "En una esquina, las ovejas están pastando y las palomas están aleteando. En la otra, los perros salvajes están gruñendo, ansiosos por morder a cualquier cosa que se atraviese en su camino". "Confieso", continuó, "que no sé qué hacer con las ovejitas y las palomas blancas".


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