La historia del novillo que caminó tres kilómetros y alteró a Carrasco

Vecinos y policías estuvieron horas atrás del animal para atraparlo

No poder salir de tu casa porque hay un toro en la puerta debe ser inédito", escribió Matías Faral, jefe de Prensa de la Asociación Uruguaya de Fútbol en la red social Twitter en la mañana de ayer. Revolucionado por la presencia de un novillo que circulaba por las calles nervioso, así amaneció el barrio de Carrasco ayer.

El vacuno había escapado de un frigorífico que se encuentra a más de tres kilómetros del lugar, cruzó avenida Italia y fue denunciada su presencia cuando estaba en San Carlos de Bolívar y Dublín, una zona muy tranquila del barrio del este de Montevideo, rodeada de árboles. A esa hora de la mañana casi no circulaban vehículos y tampoco personas, por lo que, al ver varias patrullas de Policía estacionadas y decenas de efectivos, inmediatamente los vecinos se dieron cuenta de que algo sucedía.

“Un novillo en Carrasco es algo medio raro”, manifestó un vecino que se dirigió al lugar para observar el operativo de captura. Con la calle cortada, a media cuadra estaba el animal, que captó la atención de los ciudadanos de la zona. Estaba muy alterado y parecía estar cansado.

La decena de efectivos presentes tenían que agarrarlo para poder llevarlo de vuelta al frigorífico. Pero para eso tenían que conseguir la orden del juez que les permitiera adormecerlo con un dardo, ya que el vacuno estaba descontrolado. Varios vecinos miraban el operativo desde sus ventanas o detrás de las rejas. Mientras tanto, el novillo corría por todos lados.

Doble captura

Integrantes de la Guardia Republicana también fueron parte del operativo, que tenía como cometido capturar al animal. Llegaron montados a caballo y uno de ellos, al bajarse y no tener un recado que le permitiera enganchar el lazo, hizo que el caballo se le escapara al trote. Dos vecinos que caminaban por casualidad en el lugar vieron la escena y fueron los que capturaron al equino.

Minutos más tarde apareció un camión del frigorífico, que iba a llevar al novillo a su lugar de origen. Varios minutos después, lograron enlazarlo y tirarlo al piso. Cuando ya se encontraba tranquilo, una grúa lo ató de las patas y lo levantó cabeza abajo. Así fue como lograron transportarlo.

“Nos perdimos el asado, pero bueno”, bromeó Ademar Fernández, uno de los vecinos presentes.

No es la primera vez que pasa que un novillo se escapa de un frigorífico, comentó uno de los trabajadores policiales. Se debe a que se encuentran en corrales que no son muy altos, además de que los animales son “ariscos y saltan”, explicó.

El operativo terminó con una doble captura. El caballo volvió a sus funciones al servicio policial; el novillo a su destino irremediable: el matadero.


Populares de la sección

Comentarios