La historia de La Trampa: un fenómeno roquero

El periodista Ignacio Martínez se adentró en el mundo de La Trampa para narrar su biografía
El periodista Ignacio Martínez no era fanático de La Trampa, y la primera vez que los vio en vivo fue en su regreso en marzo. Sin embargo, fue el encargado de llevar al papel la historia de más de 20 años, marcada por excelentes canciones, un fanatismo fiel, un estricto liderazgo, ideologías firmes y una consecuente carrera musical.

Martínez, periodista de La Diaria, fue convocado por la editorial Fin de Siglo cuando se confirmó el regreso de La Trampa luego de su silenciosa separación en 2010. Mientras se ideaba una suerte de biografía no autorizada sobre la banda y su éxito, se agregaban más y más funciones, hasta llegar a cinco shows en el Teatro de Verano. No solo se confirmó como un objeto de investigación interesante musical e históricamente, sino que además, la abrumadora repercusión de los fanáticos indicó que su música seguía tan vigente como antes.

Ignacio Martínez
Ignacio Martínez
Ignacio Martínez
Durante casi seis meses Martínez se metió en el mundo de La Trampa, entrevistando a sus miembros –actuales y pasados, y personas que trabajaron codo a codo con ellos durante años–, y analizando su discografía canción a canción. Estuvo en los ensayos previos a las presentaciones y en la grabación de las dos canciones originales que lanzaron: El retador y Hoy vengo a ver.

El resultado es La Trampa. Sin miedo en la oscuridad, una excelente narración cronológica sobre el camino del grupo desde la niñez de los músicos hasta el regreso del grupo, pasando por la grabación de cada disco, la ideología detrás de cada decisión, los conflictos, los vínculos rotos y recuperados, y su actual final abierto. Pero es también una mirada de cerca a un fenómeno particular que, según afirman entrevistados y el periodista, no tuvo réplica actual.

En entrevista, Martínez cuenta sobre su experiencia junto a una de las bandas más importantes del rock local.

¿Cómo fue vivir el regreso de La Trampa luego de convivir tanto tiempo con ellos?

Voy a confesar algo: yo nunca había visto a La Trampa en vivo. Es algo bastante raro. Hice un libro sobre La Trampa y ¿cómo nunca los vi? Por lo tanto, para mí fue muchas cosas. Lo primero que me sorprendió fue ver tanta gente emocionada. Una muchacha al lado mío lloraba, y ahí entendí pila de cosas del libro, de lo que yo le llamo "la trampamanía". La gente que se enloquecía en los boliches por la banda y rompían todo para entrar. Y después vi la energía que tienen ellos en vivo. Son una bola que traspasa a la gente. Y ahí empieza esa cosa de la emoción.

¿Cómo comenzaste la investigación?

Lo primero que hice fue escuchar todos los discos y hacer anotaciones obsesivas de detalles que me parecían interesantes. Después empecé a leer entrevistas a ellos, y así más o menos lo fui armando. El grueso del trabajo fue cuando los entrevisté. Hice 40 entrevistas. Después Garo (Arakelian) me pasó todo el material de archivo y eso fue otro insumo. Pero la mayoría de las cosas que están en el libro salen de mis apreciaciones musicales de los discos, acompañadas con algunas cosas que le pregunté a Garo o a (Alejandro) Spuntone, y las entrevistas.

La banda tuvo que ser convencida de abrir su vida a un periodista. ¿Encontraste luego alguna puerta cerrada?

No. Por ejemplo, en la grabación de los temas nuevos, los ensayos, yo estaba ahí como uno más.Iba con una libretita y anotaba todo. El acceso fue total. Después que yo me iba capaz que se agarraban a las piñas, pero no creo.

¿Cómo manejaste la situación de meterte dentro de una banda y mantener cierta distancia periodística?

En realidad lo que hice fue preguntar hasta donde ellos me contestaran. En eso no tuve ningún tipo de tapujos. Sobre los problemas entre ellos no hubo inconvenientes para hablar, de hecho me hablaron tanto que hasta tuve que elegir qué poner y qué no. La Trampa además de tener buenos discos tenía buenos quilombos para elegir. Lo mejor que puede tener un libro sobre una banda de rock es eso: buena música y quilombos. Y en eso cumplieron con creces.

Además de las anécdotas y del trayecto de la banda, el libro tiene mucho análisis musical, como habías dicho antes, y se transforma también en parte importante del libro. ¿Ese fue un objetivo?

Yo trato de que sea un balance. Que no sea la biografía de gente que hizo música, sino que se hable de la música, pero no en el extremo de algo musicológico que solo van a entender dos eruditos aburridos que fuman pipa en un bar. La gracia para mí era que fuera algo que la mayoría pudiera entender. O, si no, usar metáforas que traten de explicar la música. La idea era mezclar eso con la pata biográfica y el contexto de cada disco, sobre todo cuando afectaba a la grabación.

¿Pensás que La Trampa era ideal para protagonizar un proyecto de este tipo?

Cuando acepté fue por eso. Porque la banda tenía una cosa detrás que era importante, además de ser popular. Pero sí, son pocas las bandas de las que si me hubieran propuesto hacer un libro hubiera dicho que sí.

En uno de los últimos testimonios que aparece en el libro, Fernando Cabrera afirma algo que luego Arakelian comentó en varias entrevistas que le hicieron: que no hubo otra banda como La Trampa que los sucediera. ¿Estás de acuerdo?

Si lo dice Cabrera, es palabra santa. Sí, a lo que se llama rock uruguayo actualmente le falta una cosa, guitarras eléctricas, algo fuerte. En eso estoy de acuerdo. No hay una banda igual ni en las letras ni en la música, que para mí es más importante todavía. Ni siquiera con esa búsqueda de las raíces uruguayas, algo milonguero. No hay una banda que saque ahora una Luna de marzo. O capaz que no he encontrado el link en Bandcamp que me lleve a eso.


La trampa. sin miedo en la oscuridad Editorial: Fin de Siglo Páginas: 248 Precio: $ 490


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