La hora de los negociadores

Ya sin mayoría en la Cámara de Diputados, el Frente Amplio deberá buscar antes acuerdos internos para después conseguir votos fuera del partido de gobierno
Si al Frente Amplio ya se le venía haciendo cuesta arriba la tarea de administrar los problemas internos para ejercer su tarea legislativa de forma pacífica, en el 2017 esas dificultades aumentarán significativamente con la pérdida de la mayoría parlamentaria en la Cámara de Diputados.

No solo la llegada a buen puerto de la próxima Rendición de Cuentas sino también la resolución de todos los futuros asuntos a tratar –como el de la reforma de la caja militar– dependerán de las habilidades de negociación que exhiba la izquierda cuando llegue el momento de las definiciones.

El nuevo panorama político que abrió la deserción de Gonzalo Mujica obliga al FA a dialogar con sus adversarios políticos pero también a manejar con otro criterio sus asuntos internos. Por ejemplo, la mayoría del Movimiento de Participación Popular (MPP) dentro de la bancada del FA –que le permitió que casi todas las propuestas legislativas del oficialismo tuvieran su sello– no le servirá para nada al sector liderado por José Mujica si no entiende que ahora tendrá que acomodar sus propuestas para lograr al menos un voto opositor en el plenario de la cámara para conseguir el ahora diputado voto 50.

Este asunto fue abordado informalmente entre diputados frenteamplistas que coinciden acerca de la necesidad de tantear las necesidades del arco opositor antes de decidir cualquier iniciativa que provoque el rechazo generalizado fuera de la coalición de izquierda.
Es así que el FA deberá poner a trabajar a sus mejores negociadores si no quiere que el tercer año del gobierno se convierta en un calvario de leyes rechazadas. Además, puertas adentro, la izquierda tendrá que conformar a sectores que, como la Liga Federal (LF), el Partido Comunista (PCU) y el Partido por la Victoria del Pueblo (PVP), le están reclamando una política impositiva más rigurosa con el sector bancario y los grandes capitales.

Negociadores

En el MPP quienes más han transitado la bancada propia y la de la oposición buscando acuerdos han sido los diputados Alejandro Sánchez, Daniel Caggiani y Jorge Meroni.
Al respecto, Sánchez indicó que el FA deberá –cuando comience la actividad parlamentaria– agudizar su capacidad de negociación y de diálogo con el resto de las bancadas.
Añadió que al carecer de la mayoría en la Cámara de Diputados lleva a la fuerza política a tener otro nivel de disciplina. "No se puede negociar afuera si no hay acuerdo adentro", dijo Sánchez a El Observador.

Además, sostuvo que el FA tendrá que trabajar en la interna y "priorizar la discusión política y no las discusiones oportunistas".

Por último expresó que en la negociación siempre se deberá tomar en cuenta los objetivos sociales y económicos que figuran en el programa de gobierno.

"El Frente Amplio no puede traicionar el programa porque traicionaría la confianza de la gente", afirmó Sánchez.
En la lista 711, el diputado Felipe Carballo se ha destacado por mantener una muy buena relación con los integrantes del resto de las bancadas, y esa actitud puede ayudar en una circunstancia que el propio legislador reconoce como muy compleja.

"Habrá que hilar fino y negociar hacia adentro y hacia afuera del Frente Amplio. Se trata de un año bisagra en el que se va a discutir la Rendición de Cuentas por lo menos hasta finales de agosto. Y ahora cada voto cuenta", dijo Carballo a El Observador. El parlamentario advirtió además que la izquierda se juega un partido importante en el resultado de la asignación de recursos y en el impacto que esas decisiones tendrán en la sociedad.

"No son los mismos los costos políticos que se pagan por decisiones tomadas en el primer año de gobierno, que los que se pagan en la mitad del período", afirmó Carballo.

En ese sector, José Querejeta ha sido una de los principales negociadores cuando hubo que acordar el Presupuesto Nacional. En aquella oportunidad el gobierno anunció que utilizaría el mecanismo de la Rendición de Cuentas de 2017 para revisar la incierta marcha de la economía.

La idea fue impulsada por el ministro de Economía, Danilo Astori, con el argumento de que las turbulencias en la región y el mundo tornaban imposibles las previsiones de mediano y largo plazo.

El astorista Alfredo Asti dijo que la mayoría parlamentaria daba una mayor tranquilidad al FA pero advirtió que con eso no bastaba.
"En todos los casos se ha tenido que negociar mucho para mantener el apoyo de toda la bancada del Frente Amplio, además de dialogar con los otros partidos", dijo el legislador del Frente Líber Seregni.

Para este año, Asti no espera una variante sustancial al respecto. "No creo que haya un cambio fundamental ahora. Para la futura Rendición de Cuentas se buscará mantener el rumbo para consolidar los logros y seguir creciendo. Para eso será fundamental mantener los equilibrios y priorizar áreas vinculadas a la educación, la salud, la vivienda o la seguridad", señaló Asti.

La posición del diputado Sergio Mier de la LF fue coincidente acerca de la necesidad de fortalecer la capacidad negociadora del oficialismo.

"Va a ser un año de negociación. En la Rendición de Cuentas vamos a tener diferencias; anteriormente ya las hemos tenido. Muchas cosas se van a tener que negociar", insistió el legislador a El Observador.

Por su parte, el comunista Gerardo Núñez indicó que la postura del PCU en la discusión interna se enfocará en gravar más al capital y la riqueza y aplicar menos impuestos a los salarios.
En definitiva, a los parlamentarios frenteamplistas les ha llegado la hora de demostrar que pueden legislar sin necesidad de apoyarse en la ya perdida mayoría parlamentaria que, hasta hace muy pocos meses, les ahorraba una negociación que ahora deberán ejercitar más que nunca. l

Populares de la sección