La incertidumbre, el ingrediente básico del pánico por el dengue

Psicólogos sociales explican por qué la "psicosis" se extendió entre los uruguayos
Los repelentes recomendados por las autoridades sanitarias por tener un efecto de mayor duración comenzaron a escasear y se duplicaron los pedidos a las empresas fumigadoras particulares. Por otro lado, el departamento de toxicología de la Facultad de Medicina registró un aumento de los "accidentes" por uso abusivo de repelentes o insecticidas.

Al mismo tiempo comenzaron a aparecer audios difundidos por Whatsapp que aseguraban que el Ministerio de Salud Pública (MSP) oculta datos de los casos reales de dengue, que espera una epidemia "gigantesca" de miles de casos solo en Montevideo y que no se pidió la vacuna contra el dengue porque no se necesita –cuando científicos aseguran que todavía no existe una efectiva-.

El pánico generado por la llegada del dengue se extendió rápidamente entre los uruguayos.

Dejó de ser un riesgo inminente para ser un peligro, a pesar de que es un virus que se presenta de forma asintomática, o de forma leve en el 80% de las personas y que solo se detectaron 15 casos de contagio en el país hasta el momento.

La explicación del pánico es multicausal.

En eso concuerdan todos los especialistas consultados por El Observador.

Pero la principal razón que manifestaron todos ellos tiene que ver con la incertidumbre en todos los niveles que existe en la sociedad: afectivo, económico y laboral.

Dentro de ese marco se instaló el miedo al contagio del virus, que es "normal" pero se alimenta de la incertidumbre sobre lo que puede pasar.

Es una preocupación que no solo tienen los ciudadanos, sino también las autoridades y expertos en el tema, que están expectantes sobre cómo se comportará el virus: si aparecen solo casos aislados, cientos o miles.

Confianza

"La incertidumbre se conecta con la pérdida de confianza en el discurso médico. Cuando no sabemos bien qué va a pasar se genera un quiebre en tanto los expertos no son capaces de prevenir.

Se genera cierto desconcierto y eso hace que se rompa la confianza", aseguró a El Observador Javier Romano, doctor en psicología social.

Es ante esa incertidumbre e inseguridad que las personas comienzan a realizar determinadas prácticas individuales que antes no tenían: incorporar la utilización del repelente las 24 horas, fumigar o vaciar los recipientes donde puedan establecer criaderos los mosquitos.

Ese miedo justificado al contagio se traduce en el miedo al otro –en este caso al mosquito o a un vecino que no vacía los recipientes- y se potencia por la incertidumbre global.

Hay ciertas ideas que comparten los individuos, por ejemplo que las fumigaciones eliminan al mosquito a pesar de que hay estudios que aseguran que su uso masivo trae mayores problemas que soluciones.

Pero esa fumigación tranquiliza a las personas, que piensan individualmente ante lo desconocido. Por esa razón esta semana llegarán al país representantes de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) para recomendar prácticas a las autoridades sanitarias locales.

La decisión de hacer fumigaciones en el domicilio es parte de la automedicación. "Hay una nueva práctica donde el saber médico compite con otros saberes, por ejemplo con lo que aparece en la web", explicó Romano.

Por otro lado, el uso excesivo de repelente es similar a lo que ocurrió con el alcohol en gel en 2009, con la gripe AH1N1, cuando se masificó su uso también por miedo al contagio.

A cada una de estas problemáticas se le asocia un elemento que protege, que sirve como un escudo.

Pero aparece el abuso y pasa a ser el problema principal. "Vivimos en sociedades abusivas, del alcohol, las drogas, medicamentos, es una práctica que está instalada", dijo Romano.
Tecnología aliada de la alarma

En la sociedad actual las redes sociales tienen un rol central en generar discursos, pero no hay filtro de la información que circula, por lo que muchas veces no se ajusta a la realidad y se expande rápidamente.

En este caso, "ante la duda general, potencian el pánico, el miedo y la inseguridad", dijo a El Observador Ana María Araujo, profesora grado cinco de Psicología Social en la Facultad de Psicología, en referencia a los mensajes que cuestionaban los datos del gobierno.

"Cuando un país está atravesado por la desconfianza no es positivo sino que apunta a una posible crisis institucional", aseguró Araujo.

El 13 de febrero se confirmó el primer caso autóctono y Uruguay dejó de ser un país "libre de dengue", como lo era desde 1916.En ese sentido, el psiquiatra Eduardo Katz aseguró que en otros países donde existe un "menú de enfermedades" la gente está acostumbrada a ellas.

El miedo ante el desconcierto es normal, pero para el psiquiatra la aparición del primer caso de dengue fue como un "gatillazo" hizo que el miedo se masificara.

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