La inclusión no se pinta

Autoridades municipales e integrantes de diferentes instituciones pintaron, hace algunos días, a la palabra Montevideo, que preside la Rambla de Pocitos, con los colores de la diversidad sexual.

Por Jaime Clara

Según consignó El Observador, "en el marco del mes de la diversidad, la Intendencia de Montevideo organizó la pintada de las letras del cartel de Montevideo ubicado en la rambla de Pocitos frente a Kibón. (...) Fabiana Goyeneche, directora de la Secretaría de la Mujer, contó que se generó un "ambiente de convivencia precioso" (...) El objetivo es que lo vea la mayor cantidad de gente posible, pues el lema de la IM durante setiembre es "Montevideo reconoce, respeta y celebra la diversidad".

Esta actividad me llevó a reflexionar sobre una tendencia cada vez más extendida: la de exteriorizar, a través de imágenes, lo que debería ser una actitud cotidiana, una cuestión de principios y de respeto por el prójimo.

Por momento pienso que es mucho más importante exteriorizar que uno es políticamente correcto, que serlo diariamente con las actitudes.  Mi abuelo siempre me decía que desconfiara de aquel que permanentemente proclama a los cuatro vientos que es honrado.  Y aquella máxima me viene a la mente, cada vez que veo que para muchas personas es más importante parecer, antes que ser.

Por más que el ambiente de pintada de las frías letras que forman el cartel con el nombre de la ciudad, haya sido "precioso" y abunden las fotos de ocasionales pintores de rodillo, lo que importa es encarar la inclusión a cada momento. Una pintada no incluye. Una pintada, lamentablemente, ni siquiera contagia inclusión.

Modestamente, creo que la inclusión se debe demostrar  con hechos y actitudes, con perfil bajo, para permear sutilmente a la sociedad. Mucho menos, se genera un armónico ambiente cuando se pretende incluir a la no discriminación por decreto. La inclusión se educa, se construye, no se proclama.

Montevideo no será más inclusivo porque los colores del arco iris "decoren" la palabra que emerge en la Rambla. La inclusión no se practica con discursos, sino con hechos y actitudes convencidas, silenciosamente efectivas  que, justamente, no son las que salen en las fotos.

 

PD. Después de escrita la columna me entero que algunos dirigentes polìticos y de organizaciones sociales critican la pintada argumentando que viola la laicidad. No creo que esto sea asì. Querìa dejar constancia, porque una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.


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