La incógnita del agua potable

Informes contradictorios de organismos oficiales mantienen la incógnita sobre la futura calidad del agua que consume la población

Informes contradictorios de organismos oficiales mantienen la incógnita sobre la futura calidad del agua que consume la población. La Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama) asegura haber detenido, aunque no disminuido, la contaminación de la cuenca del río Santa Lucía, que abastece de agua potable al 70% de la población. Pero un previo informe de los decanos de cuatro facultades de la Universidad de la República (Udelar) asegura que el deterioro es irreversible. Alejandro Nario, director de la Dinama, expresó confianza en que “la degradación paró”. Respalda su conclusión que las 23 industrias en las márgenes del Santa Lucía han invertido US$ 30 millones en mejor tratamiento de sus efluentes residuales, responsables del 90% de la contaminación industrial según la Dinama. El cambio debería reducir en hasta 80% el impacto industrial en los cursos del Santa Lucía y sus afluentes.

Pero los resultados finales todavía están por verse, ya que los establecimientos industriales no son los únicos culpables de la contaminación. A los efluentes industriales se agregan las actividades de productores rurales por lo que vierten en ríos y arroyos, especialmente los tambos, y por su necesidad de utilizarlos para abrevar sus ganados. Incluso un alambrado instalado por OSE para evitar el acceso de ganado un día apareció cortado, presumiblemente por productores de la zona.

El informe de Udelar, por su parte, asegura que el problema subsistirá aunque las medidas para mitigar la contaminación estén bien encaminadas. Uno de los redactores del informe, el exdecano de Agronomía y actual director del departamento de Manejo y Conservación de Suelos y Aguas, Fernando García Préchac, dijo a El Observador que la principal causa de la contaminación son los sedimentos que se desprenden de la erosión y el desgaste de suelos, que recarga las cantidades de fósforo en los cursos de agua. Aseguró que si tiene éxito un plan de 11 medidas puesto en marcha por la Dinama la contaminación podrá aminorarse, pero no detenerse y menos revertirse, como el director de ese organismo vaticina que sucederá, aunque llevará años. El deterioro de la cuenca del Santa Lucía se genera por tratarse de una zona de intensa actividad humana, tanto de industrias como de productores rurales. García Préchac enfatizó que solo hay agua pura donde no hay actividad humana, lo contrario de lo que ocurre en la actual fuente principal de suministro del país.

OSE, mal que mal, se las viene arreglando para mantener calidad aceptable del agua con intensificados procesos de purificación, pese a algunos contratiempos recientes. Pero persiste el problema de fondo del incierto futuro del suministro, que el ministro de Defensa, Eleuterio Fernández Huidobro, describió tiempo atrás como la peor catástrofe que amenaza el país. La aparente mejor salida es la utilización de fuentes alternativas para reducir la aguda dependencia actual de la cuenca del Santa Lucía, incluyendo la construcción de represas en otras zonas. Pero un programa de este tipo supone inversiones considerables, difíciles de concretar en medio de las angustias financieras del gobierno en el mediano plazo. Entre tanto, es necesario que la Dinama tenga al tanto a la población de los resultados de sus medidas de mejoramiento, dado el temor latente de la gente de que vuelva a salir de las canillas una imbebible agua marrón, como sucedió hace algún tiempo.


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