"La ira de Narciso" revive en el Adela Reta

La compañía Complot continúa sus reestrenos con una obra escrita y dirigida por Sergio Blanco
A la hora de escribir, el dramaturgo y director franco-uruguayo Sergio Blanco recupera las vivencias en su propia manera. Va más allá del sesgo que puedan tener los recuerdos propios y convierte lo vivido en ficción, partiendo de una experiencia y transformándola en algo distinto. "La autoficción es una verdad mentira", explica a El Observador, al tiempo que el unipersonal La ira de Narciso, su obra más reciente, vuelve a hoy las tablas uruguayas.

Con tres funciones en enero (hoy, 30 y 31) y seis en febrero (5, 6, 7, 26, 27 y 28), en el Auditorio Adela Reta, La ira de Narciso continúa el repertorio de reposiciones de la compañía teatral Complot que fue inaugurado a mediados de enero por Mucho de Ofelia, escrito y dirigido por la actual directora de Cultura de la Intendencia de Montevideo, Mariana Percovich.

Llevado adelante por el actor, director y dramaturgo Gabriel Calderón, La ira de Narciso se inspira en la estadía de Blanco en un hotel de Liubliana, Eslovenia, tras ser invitado a brindar una conferencia sobre el mito de Narciso. Durante su pasaje por la capital europea, el descubrimiento de unas manchas de sangre en la habitación del hotel despierta conjeturas, recuerdos y percepciones diferentes.

Tomado como punto de partida para su obra, el hecho nutre a la técnica autoficcional de Blanco y comienza a desdoblarse entre los últimos preparativos de la conferencia de Narciso, los encuentros del autor con un joven esloveno que acaba de conocer, y un misterio policial que revelará, de forma paulatina, un crimen violento que tuvo esa misma habitación como escenario.

Con un espacio definido por una gran pantalla de piezas audiovisuales, algunas sillas y una larga mesa con computadoras, objetos y libros, la ambientación "no es azar". "Una habitación de hotel es un lugar mucho más privado que la casa de uno. Es en una de esas habitaciones donde aparecen todos los demonios y los tormentos del creador. La angustia, las adicciones, el miedo a la muerte, la sexualidad, la violencia", señala Blanco.

Expresando un fuerte arraigo en el acto creativo, como muchas de sus autoficciones, La ira de Narciso es definida como "el descenso a los infiernos de la creación". "Es una especie de Divina Comedia en la que el personaje navega hacia lo más privado del dolor y del desgarro del acto de crear. Ese acto no es solo de producción de relatos, sino también de búsqueda de uno mismo. De soledad, de angustia, de miedo a la muerte".

Sin embargo, en ese deambular por los círculos del averno, Calderón no solo canaliza a Blanco, sino que pasa por muchos otros personajes con una técnica que oscila entre la narración, la conferencia y la confesión. Como explicó el actor a El Observador antes del estreno oficial de la obra en agosto, su trabajo no es ponerse en la piel de los diferentes personajes, interpretándolos, sino "actuar su lenguaje", darle un lugar en el escenario a lo que ellos quieren decir.

Así, Calderón desarrolla un repertorio que incluye al joven esloveno, los conferencistas y a Blanco, parecido pero diferente al escritor real. "Es una obra que todo el tiempo relata. No tengo que actuar, pero a su vez el público no viene a que le cuenten un cuentito, quiere que pasen cosas. Lo que se cuenta está evocado por el relato, pero no está representado. Es una trampa continua en la que me voy moviendo", agregó Calderón.

Más de Blanco


Ostia. La obra, con Blanco y su hermana, la actriz Roxana Blanco, se presentará en el Teatro Solís en dos únicas funciones, el 1º y el 8 de febrero.

Tebas Land. El 12, 13, 14, 19, 20 y 21 de febrero, Blanco presentará otra de sus obras, con los actores Gustavo Saffores y Bruno Pereyra.

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