La Isla de Miel, una puerta al paraíso

De naturaleza exuberante, la Isla de Miel es una Estación Ecológica en Brasil que sigue siendo un tesoro desconocido para muchos turistas
La alquimia de la Isla de Miel en Brasil se siente apenas uno pone un pie en ella. La amplitud de sus playas, la inmensidad de sus morros, su condición de reserva ecológica y la ausencia de cualquier tipo de vehículo terrestre con motor (están prohibidos) son algunos de los tantos atractivos para el visitante de esta isla, situada en la desembocadura de la bahía de Paranaguá, en el estado de Paraná, a 95 kilómetros de la ciudad de Curitiba.

Son varias las leyendas que refieren al origen de su nombre. Hay quienes dicen que las hojas y la vegetación dotaron a una parte del agua de la isla con un color similar al de la miel. Otros aseguran que el nombre hace alusión a su condición de fuerte durante la segunda guerra mundial, en donde estaba el almirante Mehl, que vigilaba desde la fortaleza el avance de las tropas enemigas.

En esta localidad se encuentran la Estación Ecológica de Isla de Miel y el Parque Estatal, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Por esa condición, gran parte del lugar está preservado y no se permite el acceso a visitantes.

Dentro del área turística a la que sí se puede entrar se encuentran las zonas de Brasilia y Encantadas. La primera alberga posadas más confortables (también más caras) y brinda acceso a una playa con olas, ideal para practicar deportes acuáticos como el surf.

La segunda, en cambio, ofrece posadas más modestas (aunque todas muy bellas) y una playa con aguas más serenas. Con variedad de playas, trilhas (caminos), paseos en barco y vistas panorámicas, la isla, que hasta 1982 no tuvo electricidad, se presenta como una buena opción para descansar en familia.

Encanto natural

El lugar alberga en total 25 playas a las que se puede llegar caminando o en taxi acuático (una lancha que cuesta unos 150 pesos uruguayos por persona). Praia do Miguel y Praia da Fora son las preferidas por los surfistas. Si se está en la zona de Encantadas se deberá subir un morro bastante empinado que regala una impactante vista. Pero para poder disfrutar de Praia da Fora se deberá atravesar primero Praia do Miguel y Praia Grande, lo que se traduce en siete kilómetros de caminata por la costa. Vale la pena y resulta una buena forma de conocer la zona de la fortaleza.

Otra playa que seduce principalmente por su amplia franja de arena es Praia Grande. Es probable que fuera de temporada en el lugar haya muy pocos turistas, lo que la volverá aun más tentadora. Además, hay un barcito para tomar unos tragos o comer picadas de mar. Si lo que se busca son aguas calmas y cristalinas, Praia Galehetta es la mejor opción. A ella se accede luego de hacer una trilha relativamente sencilla.

La isla es perfecta para descansar y desconectarse, para serpentear caminos de tierra y disfrutar de noches estrelladas mientras se juega a hacer siluetas con la linterna. Un lugar al que probablemente cueste decirle adiós.

Sumergirse en la historia de la isla

Situada al sur de la isla, la Gruta das Encantadas es el mayor punto turístico de la Isla de Miel. Se trata de una inmensa roca que tras la erosión del océano se transformó en una cueva natural a nivel del mar. Cuenta la leyenda que allí vivió un hombre que encantaba a todos aquellos que pasaban por el lugar, y de ahí su nombre.

Otro de los puntos destacados es el Farol das Conchas, el farol principal cuya luz se convirtió en guía de exploradores portugueses que llegaban a Paranaguá. Construido en 1872, era un punto de observación para los portugueses en la época de la colonia y también en la segunda guerra mundial. Desde ese punto se podía ver si se acercaban barcos enemigos.

Fortaleza nuestra señora de los placeres


En sintonía con la condición ecológica de la isla, el farol se alimenta con energía solar. Hoy es una huella del pasado y un buen lugar para disfrutar de la puesta del sol.

También está el Farol das Encantadas, al que se llega por una trilha sencilla. Si se tiene vértigo no es recomendable subir porque hay una escalera bastante empinada, aunque es importante saber que desde allí se tendrá la mejor panorámica de toda la isla. Barquitos pesqueros, lanchas a motor e imponentes morros conforman un paisaje que invita al relax.

Por último, la Fortaleza Nossa Senhora dos Prazeres. Fue construida en 1767 por el rey de Portugal Don José I con el objetivo de protegerse de los españoles. Para llegar desde Encantadas se debe caminar poco más de tres horas; si se hace desde Brasilia la caminata es de una hora y media.

Piques

Cuándo visitarla

Diciembre y enero es temporada alta en la isla, hay muchos turistas y los precios se elevan considerablemente. En marzo también hay turismo pero los precios son más accesibles, por lo que resulta un buen momento para conocerla. Durante el invierno la temperatura baja bastante para tratarse de una isla brasileña y es temporada de lluvias.

Cómo llegar

Hay dos opciones para llegar a la isla: tren y barco, o bus y barco. Desde la ciudad de Curitiba sale el tren Serra Verde Express, muy pintoresco aunque algo caro (1.000 pesos uruguayos). Con él se entra en el corazón de la Sierra del Mar y pueden contemplarse hermosos acantilados colgados entre las nubes durante tres horas. La opción del ómnibus ofrecerá un paseo menos bonito pero más rápido. De Morretes se deberán tomar dos ómnibus (el trayecto en total dura dos horas) hasta llegar al balneario Pontal do Sul, donde se encuentra la terminal de embarque marítimo. A la isla se accede en barco y el trayecto dura media hora.




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