La lección de Irupé al Varela del siglo XXI

La advertencia sobre derechos y obligaciones, sobre educación y trabajo
Fue una lección; un cachetazo público con el propósito de despabilar, con la inercia del fastidio que genera la resignación del "todo es lo mismo"; fue la reacción por la defensa de valores y por marcar que los derechos están enlazados con obligaciones.

No habrá sido a propósito para dejarlo en posición fuera de juego, pero el efecto fue ese: la maestra Irupé Buzzetti, directora de Enseñanza Primaria, le dio una lección pública al presidente del ente educativo, Wilson Netto, y el contraste entre uno y otro, fue demasiado fuerte.

Mientras el presidente de la ANEP se enredaba en un sí pero no, quizás pero tal vez, que no es tanto ni debe alarmar, que en realidad la mayoría cumple, pero que aunque la ley dice que la escuela es obligatoria, hay un puñado de botijas que igual no van, pero que podrían ir, o no, y todo eso; Irupé usó pocas palabras para decir que si los botijas hoy entienden que pueden faltar a clase, mañana entenderán que pueden faltar al trabajo. Y que eso es malo.
El debate político sobre las condiciones de pago de "asignaciones familiares" tuvo otros protagonistas, pero este cruce indirecto entre autoridades de la educación se concentró en valores, no sólo por lo que cada uno dijo, sino por cómo lo dijo.
Los temas importantes no se minimizan, sino que se encaran. Uno relativizó, otra acentuó.
Educación y trabajo tienen un vínculo fuerte, no sólo por la capacitación de los trabajadores sino por el desarrollo de hábitos, de compromiso con las tareas, de comprensión de derechos y obligaciones.

Netto, a quien la ministra María Julia Muñoz identificó como "el José Pedro Varela de este quinquenio", justificó que se paguen las asignaciones en casos en los que los niños no van a clase, y lo dijo quitando drama al incipiente contrapunto sobre el tema.

Buzzetti rechazó ese planteo en forma tajante: "Las asignaciones familiares tienen algo de coercitivo y punitivo (...) Tenemos que tener alguna forma de que la gente entienda que no se puede faltar a la escuela. Esto es una conciencia a futuro, quien falta a la escuela luego falta al trabajo".

La gratuidad de la enseñanza llegó de la mano de la obligatoriedad justamente en aquella reforma valeriana que se plasmó en la Ley No. 1.350 del 24 de agosto de 1877, firmada por el dictador Lorenzo Latorre y todos sus ministros. Esa norma y otras posteriores, recogían la propuesta de José Pedro Varela.
Las asignaciones familiares surgieron tiempo después y en otro contexto. En el mundo había una corriente sobre impulso a esas prestaciones y en Uruguay eran tiempos de huelgas y conflictos por quejas sobre salarios muy bajos.
Entonces, en 1939 la Cámara de Representantes votó la creación de una comisión investigadora con fines legislativos sobre hogares, salario, ambiente de trabajo, protección industrial y relación entre capital y trabajo.

El grupo concluyó en la necesidad de unificar dos proyectos de ley, uno del Partido Socislista y otro de la Unión Cívica, en un texto que fue votado en Diputados pero que se congeló en el Senado por el golpe de Estado de 1942.

En 1943 el presidente colorado Juan José de Amézaga reimpulso el tema, y creó los consejos de salarios, las cajas de compensaciones y las asignaciones familiares con la Ley N° 10.449 de noviembre de ese año).

Esas asignaciones se pagaban por los hijos de hasta 14 años, aunque podía contemplar a adolescentes de hasta 16 años, con la condición de que siguieran estudiando.
Estudio y trabajo, van de la mano.

Hoy, uno de los problemas del mercado laboral es la falta de capacitación de muchos jóvenes, pero también la escasa contracción al trabajo de miles de jóvenes, el flojo compromiso con la tarea más allá del sueldo, y la falta de apego a las normas sobre obligaciones, por entender que sólo existen derechos.

La encuesta del INE mostró esta semana que el desempleo llegó a 9% en marzo para todo el país, y que en Montevideo alcanzó el 10%.
El promedio de enero-marzo (que por incluir meses anteriores con mejos desocupación, es de 8,5%) indica que entre los jovenes hasta 24 años, el desempleo es de 25,9%, y eso es más duro entre las mujeres (32,8%) que entre los varones (22,8%).
Llevado a cantidad de personas, en todo el mercado hay unos 162.500 desocupados, pero hay casi 43 mil subempleados (que trabajan poco tiempo y precisan hacerlo por horario mayor), y hay más de 410 mil que están "en negro". Esos números son malos para una economía que viene con crecimiento continuo desde la primavera de 2003.

La sociedad uruguaya precisa más y mejor educación, más y mejores empleos, y los que contratan personal advierten sobre falta de capacitación en la mano de obra, pérdida de hábitos de trabajo y fuerte ausentismo. Dirigentes sindicales también advierten esto, aunque no todos lo reconocen.

El debate sobre la forma de conseguir que todos los niños asistan a la escuela, es amplio y tiene sus matices, pero las actitudes y señales públicas tienen tanta importancia como las normas.

Frente al Netto que se enreda en un insulso "gre-gre", resuena la firmeza de Buzzetti que dice "Gregorio" sin titubeos y con exclamación. La maestra tiene claro que la permisividad en las aulas, se paga más adelante, y que se paga caro. El que no lo tiene claro es Netto, el José Pedro Varela del siglo XXI, y justo él, es el que preside la eduación.


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