"La marihuana se trae de Paraguay o se subsidiará con más impuestos"

El nuevo presidente de Diputados, Gerardo Amarilla, duda que la agenda de derechos haya sido un avance
El martes 1° de marzo asumirá la presidencia de la Cámara de Representantes el diputado del Partido Nacional Gerardo Amarilla, un hombre de Rivera que ha transcendido por sus posiciones en contra de la denominada agenda de derechos llevada adelante por los gobiernos del Frente Amplio. El legislador del sector Todos, que conduce el senador Luis Lacalle Pou, recibió a El Observador en su despacho del Parlamento con una copia del Nuevo Testamento de la Biblia arriba del escritorio, y respondió cómo piensa llevar adelante su tarea a lo largo del año. Amarilla duda que haya habido un avance en derechos con la aprobación de las leyes que legalizan el matrimonio gay el aborto, así como la de marihuana estatal, y asegura que no se siente de derecha aunque admite tener posturas conservadoras.

¿Qué proyectos tiene para su gestión en la presidencia de la Cámara de Representantes?
Tengo algunas ideas. Por un lado está el tema que empezó Luis (Lacalle Pou) con la transmisión de las sesiones. Hay que proseguir ese proyecto, porque se ha diluido un poco, sobre todo desde el punto de vista de la transparencia de la tarea legislativa. Esos muros de mármol son tan anchos que es difícil sacar algo para afuera y que la gente se entere. Hay que hacer más efectiva esa interacción y que no se necesite un curso para ver las transmisiones.

Como sucede desde 2005, tendrá que gestionar debates donde el oficialismo tiene mayoría.
Como decimos en broma: "Jugamos como nunca, perdimos como siempre". Pero bueno, es un desafío importante. Hay que saber manejar los tiempos y exigir que se respeten los tiempos del Parlamento.

Usted integra un movimiento de legisladores cristianos, ¿piensa llevar esa impronta a la presidencia de la cámara?
Yo mantengo las posturas y lo que dije ante los temas que fueron muy polémicos. No sé si somos una sociedad mejor o más libre; habría que evaluarlo. Hay problemas de derechos humanos que se están violando hoy por hoy y no se han resuelto con toda esa publicidad.

¿A qué se refiere?
Al tema de los menores, a los infractores, que no terminamos de invertir para corregirlos y restaurarlos. Todo el tema de violencia y delincuencia en general, pero sobre todo violencia palpable en la sociedad.

Usted cuestiona la agenda de derechos impulsada por la izquierda, pero hay muchas personas que avanzaron objetivamente en sus derechos, como en el caso de la marihuana, aborto y matrimonio igualitario.
No sé si generó un avance para la sociedad en su conjunto. Cuando se dice que la mujer avanzó en resolver sobre su cuerpo, también avanzó la desprotección del derecho humano del ser que viene en camino. Es un tema objetivo. Hay una vida humana y se atenta contra ella con legalidad, no con justicia. Pero más allá de eso yo mantengo mis posiciones con respeto, firmeza y tolerancia, y a veces no he recibido ese respeto y tolerancia. Creo que en algunos temas, como en el caso de la marihuana, se va a tener que cambiar. Por algo los indicadores aparecidos después de aprobada la ley, muestran que aumenta el consumo de marihuana y pasó a ser la principal droga entre jóvenes. También aumenta el mercado negro. Se popularizó la idea de que si está legal, vamo arriba. Es ilusorio pensar que el mercado vaya a competir con el mercado negro, a no ser que lo subsidien todos los uruguayos con impuestos. Por un tema de clima incluso va a ser más barato traerla de Paraguay que hacerla acá.

¿Dice que el Estado va a tener que importar marihuana en vez de producirla?
Sí. La marihuana se trae de Paraguay o se subsidiará con más impuestos para que tenga un costo competitivo.

¿Y en el caso del aborto y el matrimonio igualitario?
En lo personal, en el tema del aborto, si en algún momento las condiciones se dan, hay que revisarlo.

¿No dio por perdida esa batalla?
No, para mí no. Es un tema de derechos humanos.

¿Por qué tienen cabida en el Partido Nacional ideas como las suyas?
Yo he hablado de cosas políticamente incorrectas. Creo en la libertad y en la democracia, y todos deberíamos tener el derecho a ejercer plenamente la libertad cuando se trata de expresar lo que uno piensa, siente y cree que es lo mejor para la sociedad. Estamos en un país donde teóricamente tenemos una cultura democrática importante, pero cuando uno sale a opinar diferente de algún tema, hay gente disparando a quemarropa. También hay gente que eligió el camino de no oponerse a la corriente y esperó a un costado hasta que pase.

¿Nunca le reprocharon en la interna de su partido por empujarlos hacia la derecha?
Yo qué sé. Yo no siento que sea de derecha. Juntaron a (José) Mujica con Donald Trump y David Rockefeller... no sé quién está a la derecha y quién a la izquierda. Yo sé de dónde vengo y los intereses que defiendo. ¿Que tendré posiciones conservadoras como el tema de la protección de la familia? Sí. Todos venimos de una relación entre un hombre y una mujer y creo que allí está la base de la sociedad. No me siento un tipo de derecha. Es una expresión un poco encasillada. Dentro de mi partido hay un respeto especial por estas posiciones.

¿En su accionar parlamentario qué incidencia tienen sus convicciones religiosas?
Para mí son muy importantes y hacen al ser que soy. Supongo que si fuera marxista y hubiera leído El Capital de (Karl) Marx, seguiría una cosmovisión del mundo desde esa concepción. Se plantea cualquier tema y en cualquier lugar se ve con el lente del materialismo dialéctico.

¿Usted ve todo con un lente cristiano?
En definitiva soy cristiano y tengo una cosmovisión del mundo a través de lo que dice la Biblia. Obviamente que tengo posiciones filosóficas liberales de mi formación política.
Me siento blanco, nacionalista y federal. Pero la visión cristiana del mundo pesa en todas las decisiones que tomo. l


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