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El declive del sufrimiento humano es uno de los logros más relevantes de este siglo XXI
Por Nicholas Kristof
New York Times News Service

El mundo es un caos, con miles de millones de personas atrapadas en ciclos de guerra, hambre y pobreza de los que no pueden escapar, con más niños que nunca antes que mueren de hambre, enfermedades y la violencia.

Eso es en lo único en lo que los estadounidenses se ponen de acuerdo; están polarizados en torno a todo lo demás. Pero varios sondeos han encontrado que alrededor de nueve de cada 10 estadounidenses creen que la pobreza mundial ha empeorado o permanecido igual en los últimos 20 años.

Afortunadamente, el único punto en el que los estadounidenses están de acuerdo es totalmente equivocado.

Mientras los líderes mundiales se reunían para la Asamblea General de la ONU en setiembre, toda la evidencia sugiere que estamos en un punto de inflexión memorable. El número de personas que vive en la extrema pobreza (US$ 1,90 por persona al día) ha disminuido a la mitad en dos décadas, y el número de niños pequeños que mueren ha descendido en una proporción similar; ¡eso son 6 millones de vidas salvadas por las vacunas, la promoción de la lactancia materna, las medicinas para la neumonía y los tratamientos para la diarrea!

Los historiadores quizá concluyan que lo más importante que ocurrió en el mundo a principios del siglo XXI fue una asombrosa declinación en el sufrimiento humano.

Muy bien, usted está pensando que finalmente tuve una crisis nerviosa después de pasar demasiado tiempo en lugares desesperados. Así que comparto algunos datos:

–Apenas 1981, cuando yo estaba terminando la universidad, 44% de la población del mundo vivía en pobreza extrema, según el Banco Mundial. Ahora, se cree que la proporción es de menos del 10% y está declinando. “Esta es la mejor historia en el mundo actualmente”, dice Jim Yong Kim, el presidente del Banco Mundial.

–Durante toda la historia de la especie humana hasta los años de 1960, una mayoría de los adultos era analfabeta. Ahora 85% de los adultos en el mundo sabe leer y escribir y el porcentaje está aumentando.

–Aunque la desigualdad ha aumentado en Estados Unidos, la tendencia mundial es más alentadora: internacionalmente, la desigualdad está en declive debido a los logros de los pobres en lugares como China e India.

La ONU pretende erradicar la pobreza extrema para 2030, y expertos creen que es muy posible acercarse.

En resumen, bajo nuestra mirada, tenemos una decente oportunidad de virtualmente eliminar males que han azotado a la humanidad durante miles de generaciones, desde el analfabetismo hasta el tipo más devastador de la pobreza precaria.

Sin embargo, el público piensa lo contrario, que la pobreza está empeorando. Un sondeo realizado por Motivaction, una firma holandesa, concluye que solo 1% de los estadounidenses entrevistados tenía conocimiento de que la pobreza extrema mundial había caído en casi la mitad en 20 años.

Me pregunto si aquellos de nosotros en el periodismo y el mundo humanitario no nos equivocamos al enfocarnos tanto en la miseria humana que dejamos al público con la interpretación errónea de que todo siempre está empeorando.

He cubierto masacres en Sudán del Sur, campos de concentración en Birmania y extensas carencias en India, pero también es importante reconocer el telón de fondo del progreso mundial. De otro modo, el público podría percibir a la pobreza como un caso perdido y no ver el propósito de seguir adelante con la lucha; justo en el momento en que estamos haciendo los progresos más rápidos jamás registrados.

Cuando conocí por primera vez el mundo en desarrollo, cuando era un estudiante de derecho mochilero en los años de 1980 –en ocasiones viajando en el techo de trenes o autobuses y escribiendo artículos para pagar mis gastos–, el aspecto más desgarrador de la pobreza que encontré fueron los ubicuos mendigos ciegos, privados de dignidad y de toda posibilidad de ser productivos.

Esto es mucho menos común actualmente, en parte porque la ayuda humanitaria –pese a verdaderas limitaciones– ha marcado una profunda diferencia en la salud. El trabajo heroico del ex presidente Jimmy Carter y las donaciones farmacéuticas de Merck han hecho que la oncocercosis, o ceguera de los ríos, sea menos común. Las cápsulas de vitamina A que cuestan US$ 0,02 la dosis también han reducido la ceguera. Los antibióticos han ayudado a frenar el tracoma causante de ceguera. Y una sencilla cirugía de US$ 25 desarrollada por un oftalmólogo nepalí, el doctor Sanduk Ruit, permite que la gente que sufre de cataratas vea de nuevo.

Las escenas de mendigos ciegos en todas las esquinas pronto habrán desaparecido.

Los cínicos dicen en tono de burla que si se salva la vida de más niños, solo crecerán para tener más bebés y causar nuevas hambrunas y ciclos de pobreza. ¡No es así! De hecho, cuando a los padres se les asegura que sus hijos sobrevivirán, eligen tener menos. Cuando a las niñas se las educa y la anticoncepción es puesta a disposición, las tasas de natalidad descienden; como lo hicieron en Occidente. Las mujeres indias ahora tienen en promedio solo 2,4 partos, las mujeres indonesias 2,5 y las mujeres mexicanas solo 2,2.

Así que en un momento podemos regresar a necesidades urgentes en el mundo, desde la guerra hasta el cambio climático y los refugiados. Pero, primero, hagamos una pausa por un nanosegundo de silencio para reconocer los mayores logros en el bienestar humano en la historia de nuestra especie; no para inspirar complacencia, sino más bien para impulsar nuestros esfuerzos para acelerar lo que podría ser la tendencia más importante en el mundo actualmente.

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