La "muerte" de Alejandra Forlán por mala praxis periodística

Cuando lo que no se informa es más importante que aquello que se difunde

Casi lo mismo que será dicho en esta crónica había sido escrito en abril de 2013 en este mismo blog luego de que varios medios de comunicación replicaran, como ciertas, noticias falsas difundidas por una cuenta de humor llamada Librumface. Lo dicho aquella vez será repetido casi íntegramente ya que la actitud de buena parte del periodismo parece seguir siendo la de no reparar en que, en esta época de profusión de basura instantánea, las cosas que los medios deciden no publicar son tal vez más importantes que aquellas que resuelven difundir.

La semana pasada algunos medios "mataron" a Alejandra Forlán –hermana de Diego- luego de una serie de ineficacias nacidas en un tuit equivocado. Dijeron que la mujer había fallecido, cuando en realidad solo estaba internada, incurriendo en una mala praxis que en la medicina se pena incluso con cárcel pero que en el periodismo casi no merece sanción.

No es esta la primera muerte falsa que propalan los periodistas ni la primera oportunidad en la que, cada vez más apurados por la primicia y por ser parte de la noticia, meten la pata sin atenuantes.

Las redes sociales, se sabe, son terreno propicio para sembrar infamias, calumnias y todo tipo de información falsa que, mayormente, es difundida por fundamentalistas del tuiter y del facebook con mucho tiempo libre, pocos escrúpulos y ninguna capacidad.

Las falsedades no deberían inquietar a nadie cuando surgen de cuentas –a veces anónimas- desde las cuales la gente aprovecha para despuntar su ingenio o ventilar sus miserias y sus egos sin aspirar a la veracidad. En ese micromundo nacen y en ese micromundo mueren.

Pero el asunto se pone denso cuando son periodistas con nombre y apellido los que replican la falsedad. Las trampas y las falacias están a la orden del día en la red de redes y, hasta que se demuestre lo contrario, buena parte esa tarea de hilado fino para desbaratarlas le sigue correspondiendo a los periodistas.

Si ellos no entienden que toda información es falsa hasta que se demuestre lo contrario, entonces quedarán atrapados en esas confusas redes sociales en donde cualquier pescado boquea de lo lindo y donde se mata sin necesidad de delinquir.


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