La mujer de la dictadura sale de su celdario

Cecilia Roth, Justina Bustos y Manane Rodríguez conversaron con El Observador de Migas de pan, la película inspirada por presas uruguayas que se estrena esta semana

Una cárcel entre dos países, una protagonista compuesta en base a dos mujeres representadas por una actriz consagrada y una ascendente, una directora con raíz en Uruguay y una inspiración directa de parte de presas uruguayas de la dictadura, con una violación como hecho que marca la violencia y el sadismo de un tiempo histórico que el cine contemporáneo denuncia una y otra vez. Todas esas pautas definen a Migas de pan, la película de Manane Rodríguez protagonizada por Cecilia Roth y Justina Bustos que este jueves se estrena en Montevideo, y de la que las tres hablaron con El Observador tras que la semana pasada la película superara lo que la directora llamó "la prueba de algodón": una proyección en el Centro Cultural de España para las presas de la dictadura en las que se inspiró la historia.

Para Roth, quizá la actriz rioplatense más reconocida de los últimos veinte años, el personaje ficticio de Liliana (la fotógrafa en la que la historia se concentra), su construcción en base a dos actrices y lo que le sucede fue lo que despertó más su interés. "En general cuando se habla de la dictadura, desde la historia oficial hasta películas actuales, no se ha hablado de la violación, que es un tema central en esta película. Yo creo que el hecho de mostrar cómo una de las fuerzas de sometimiento que se hacía sobre las mujeres era la violación, que tiene que ver con la trata, con los golpeadores, coincide con cosas que han pasado en estos tiempos como el movimiento Ni Una Menos: creo que el contexto se presta para poner esto en el tapete. Esa idea de que la víctima 'algo habrá hecho' sigue diciéndose hoy que estamos bien lejos de ese tiempo. En este sentido el planteo de la película es certero".

En un mundo masculino en el que, según Roth "el hombre sigue siendo el que habilita", las mujeres de todas formas siguen ganando poder, explicó la actriz, ejemplificando con los liderazgos regionales femeninos de los últimos tiempos en la región, desde Cristina Fernández de Kirchner a Michelle Bachelet. "Pero todavía queda mucho. Recién ahora se empezó a hablar de género. Recién se empieza a hablar de eso; las mujeres no vienen con un ADN que las hace jugar con muñequitas", enfatizó, dejando clara la pertinencia de presentar una película de este tipo, en este momento.

El olvido siempre amenaza

Ante la pregunta de si el cine puede seguir alumbrando cuestiones sobre la dictadura que la sigan manteniendo sobre el tapete, Roth no tiene dudas: "Totalmente, siempre va a haber cosas para contar. Es muy difícil salir de lo contextual, de lo que nos pasa con lo que nos ha pasado. Creo que Primo Levi fue el que dijo que después de Auschwitz no se podía hacer más poesía. Yo no sé si no depende de qué poesía. La gente se olvida de todo muy rápido. También pasa ahora: esta región estaba tomando una dirección que ahora se ha dado vuelta 180 grados. Más allá de algunas crtíticas que se puedan hacer, este giro además llegó en mi país con una trampa que fue la campaña (política), mostrando otra realidad. ¿La gente se olvidó en siete meses de todo eso?".

Entrevistar a Cecilia Roth sobre una película vinculada a Uruguay de forma tan intrínseca lleva a preguntarle por otras cosas que hoy la hacen decidirse a ser parte de un proyecto, a sabiendas de que su exposición le ofrece a cualquier película un plus de atención: "En primer lugar creo que me gusta mucho encarar proyectos que puedan unir ciertas identidades, coproducciones que tengan ese sentido. Esta es una coproducción gallego-uruguaya, ya que es Galicia quien entra en la producción. Para mí el cine es un país en sí mismo: lo vivo así desde que hice mis dos primeras películas y me fui a vivir a España. Pero todo es un poco como en La (Media) Noche Americana de Truffaut; cada lugar tiene su particularidad. Me encantó filmar en la luz de Galicia, por ponerte un ejemplo".

Y en esa cuestión de los intercambios de identidades en particular es que Migas de pan se volvió una experiencia diferente para Roth: el trabajo sostenido con un elenco de actrices uruguayas entre las que aparecen nombres muy conocidos a nivel local como Margarita Musto, Stefanía Crocce o Andrea Davidovics. "Esta es una película muy uruguaya en el sentido de los personajes y del tema, pero que se verá en muchos países. Y el talento actoral que vi en estas actrices –decirlo es una perogrullada– es impresionante. Fue una muy buena experiencia además trabajar con gente que estaba muy conmovida con aquello que se estaba contando. Hay que añadir a Manane, que tiene sus raíces aquí más allá de vivir hace mucho en España. El placer, la entrega pero también la curiosidad al ser parte de una película que cuenta una situación puntualmente uruguaya, también fue algo muy bueno de ver de cerca".

Historia y ficción

"Esto es un poco como dice Kaurismaki: 'hay películas de mierda comerciales, películas de mierda de autor, y las películas que hay que hacer'". Manane Rodríguez, uruguaya radicada en España, suelta una carcajada pero en su gesto evidencia lo convencida que está del asunto. Para Rodríguez, el motor de Migas de pan ha sido ese, lo que la embarcó en un proyecto interoceánico que implicó hasta armar una parte de un penal en Galicia.

En una historia en la que el personaje es ficcionado, la directora de películas como Los pasos perdidos (2001) que también cruzan esta temática, explica que el desafío es doble y requiere de cierto coraje y cierta seguridad. "La documentación en este caso por supuesto fue muy amplia, con todo lo que yo he leído del tema desde hace muchos años y las conversaciones con amigas que he tenido. Luego hay otro tanto que hace a la historia que tendrá que poder ser, unos tonos que respetar pero que los pones tú mismo. El cine es así. Cuando uno mueve a los personajes, cuando decide ciertas cosas, uno confía en que eso vaya en línea con el recuerdo de las personas que lo vivieron; por eso me importaba tanto que aquellas mujeres en las que se inspiró la película la vieran y la validaran. El cine es así: uno trabaja en base a lo que le contaron y en este caso creo que estuvo adecuado, que refleja el espíritu que vivieron y del vínculo que estas mujeres tenían entre sí. Si se emociona la gente al verla ya está bien", explicó la directora.

En un mundo del cine en el que "siguen siendo los hombres por lo general los que tienen los sueños y las convicciones", Rodríguez quiso contar una historia de mujeres que tomaran sus propias decisiones. "El tema de la mujer con iniciativa sigue siendo un problema en el cine. Hay un recurso que se llama 'el test de la lámpara' en el cual se dice que si un personaje no es relevante, lo intentes cambiar por una lámpara. En el cine contemporáneo, muchas mujeres podrían ser fácilmente sustituibles por una lámpara", contó.

¿Cómo le gustaría a la directora que los espectadores uruguayos vean su película? Rodríguez accede a responder: "Es una película que habla de los uruguayos, de nosotros, de un período que no queremos que vuelva, más allá de partidos. Esta quiere ser una película que presenta una ficción y que intenta llamar a un nunca más definitivo. Creo que es importante curar heridas, y que Uruguay aún no ha curado sus heridas. A mí me encantaría que el cine ayude en algo a sanar esas heridas. Pero no es una película partidaria ni mucho menos. Es una película de seres humanos que han sido maltratados por otros que perdieron la humanidad en algún momento".

Bustos, "la otra Liliana" que irrumpe en el cine argentino

Si 2015 fue el año de la irrupción masiva de Justina Bustos tras su papel protagónico en Vóley y su trabajo junto a Cecilia Roth en el unitario Historia de un clan, 2016 la encuentra en roles más ambiciosos, entre ellos este, propuesto por Roth, y una presencia en un filme de Gael García Bernal. "Creo que el personaje de Liliana estaba muy definido desde el guión. Sí nos encontramos desde las escenas y lo fuimos construyendo en ese sentido. Lo más intenso fue la demanda física del rol: la mayoría de las escenas violentas no tenían dobles y eso me ayudó a tener una idea más clara de aquello por lo que pasaron estas mujeres".

La película llegará a las salas locales este próximo jueves

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