La Mujer Maravilla se marea en su vuelta melodramática

El carisma y la destreza física de Gal Gadot en el rol de heroína de los cómics de DC se ven empañados por una catarata de efectos especiales y una historia que no logra romper el molde

La Mujer Maravilla viene a salvar a Warner Bros. Con las películas Batman vs Superman: el origen de la justicia (2016) y Escuadrón Suicida (2016), el estudio encontró una respuesta negativa del público y la crítica. Pese a que ambos largometrajes lograron ser económicamente redituables, fueron considerados un mal manejo de los personajes de la editorial de cómics DC.

Tras introducir a la actriz de origen israelí, Gal Gadot, como la Mujer Maravilla en un papel secundario y celebrado en Batman vs Superman, Warner empezó rápidamente la producción de la primera película de la heroína. La esperanza del estudio es lograr el mismo éxito que su competidor, el conglomerado Disney-Marvel, ha logrado desde Iron Man (2008).

Dentro de la clase cinematográfica en las que se agrupa a las películas de superhéroes, Mujer Maravilla enfrenta un desafío que el resto de sus antecesores no. Es el primer largometraje de su tipo –con la pretensión de convertirse en un taquillazo– protagonizado por una mujer y dirigido por una directora.

Patty Jenkins en el set de filmación de Mujer Maravilla
Patty Jenkins en el set de filmación de Mujer Maravilla
Patty Jenkins en el set de filmación de Mujer Maravilla

La elegida para afrontar ese desafío junto a Gadot fue Patty Jenkins, cineasta responsable del filme que le valió el premio Oscar a la actriz Charlize Theron, Monster, asesina en serie (2003), y directora de dos capítulos de la serie criminal The Killing.

El resultado en la nueva apuesta de Warner y DC es mixto. Si bien Mujer Maravilla es una película más satisfactoria que sus predecesoras recientes, la historia y ejecución general del filme no logran elevar la experiencia de la película más allá de un entretenimiento pasajero.

Mujer Maravilla sobresale en varios aspectos. En primer lugar, la elección de Gal Gadot como la protagonista es indiscutible. La actriz no solo demuestra ser muy natural para las acrobacias físicas que el papel de la heroína le exige, sino que también logra momentos creíbles de humor y sentimentalismo.

Por otra parte, la película de Jenkins cuenta con un diseño de producción sumamente trabajado, tanto en sus escenarios, vestuarios, reproducción histórica y, sobretodo, en sus escenas de acción.

Con su manejo de la cámara lenta (excesivo por momentos) y una aproximación novedosa al mover el lente rápidamente por rincones imposibles dentro de una escena de pelea, el director de fotografía Matthew Jensen es una figura a tener en cuenta.

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Sin embargo, más allá de todo su deslumbre visual y una líder protagónica satisfactoria, Mujer Maravilla no logra romper el molde de un género que fue inaugurado este año con la estupenda Logan, del estudio Fox.

Esto se debe principalmente a que Mujer Maravilla no toma riesgo alguno. Contada como si fuera una gran secuencia retrospectiva, el guión relata de forma cronológica el crecimiento de la heroína como Diana, la princesa de la isla Themyscira, hasta su participación como la Mujer Maravilla en la primera guerra mundial junto a un equipo de soldados inadaptados liderados por el espía del Ejército Británico, el estadounidense Steve Trevor (Chris Pine).

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Presentada como una joven con ansias constantes de batallar por sus principios –Diana forma parte de las Amazonas, una raza de mujeres puestas en la Tierra por el dios Zeus para mantener la paz–, la protagonista abandona su hogar para conocer los horrores de la guerra entre los mortales.

Con una ingenuidad inconstante sobre los porvenires de la sociedad occidental del siglo XX, la historia lleva a Diana y Trevor a perseguir a una dupla de villanos caricaturescos que integran las filas de los alemanes. El contexto gris y tenebroso de la Gran Guerra se contrasta de forma torpe con la presencia de la Mujer Maravilla y su uniforme colorido y lazo brillante, pero esa mezcla empeora aún más sobre el final cuando la película recae en una catarata de efectos especiales cuando la protagonista debe enfrentar mano a mano al verdadero villano del relato, cuyo nombre es repetido hasta el hartazgo.

La película tampoco es ayudada por el romance rápidamente impuesto entre sus protagonistas y un afán constante en provocar emociones lacrimosas en una historia de final familiar.

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Mujer Maravilla corrige el camino emprendido por Warner y DC, pero no logra hacerlo más disfrutable. Próximamente Gal Gadot retomará el papel en Liga de la Justicia, filme que probará si la heroína rinde mejor en papeles secundarios que en su propia película.

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