La pesca: un sector que todavía da pelea para salir de la agonía

Las exportaciones de pescado vienen en caída por factores internos y externos; ahora actores del sector trabajan juntos para salir adelante
Entre el 26 y el 28 de abril se realizó en Bruselas la Seafood Expo, una de las ferias más importantes del mundo para el comercio de la pesca y la acuicultura –producción de especies acuáticas–. Es la primera vez que Uruguay participa de esta feria con un stand propio, financiado por la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (Dinara) en conjunto con seis empresas exportadoras de pescado de Uruguay, y contó con el apoyo logístico de Uruguay XXI.

La participación en este evento no es casual. La situación del sector pesquero en Uruguay está en alerta desde hace varios años y llegó a tocar fondo, según empresarios del sector, en agosto de 2015 con el cierre de Fripur, la principal empresa exportadora de Uruguay.

Varios son los motivos que hicieron decaer el número de exportaciones del sector pesquero desde 2010 (ver infografía). Algunos de los factores que explican esta crisis son internos, como la baja de las capturas, el aumento de los costos relacionado con las jubilaciones bonificadas de los trabajadores en los barcos, y la falta de competitividad frente a otros mercados que ofrecen los mismos productos que Uruguay –como Argentina–.

Dentro de las razones ajenas a Uruguay, pero que ocasionaron la pérdida de mercados para la exportación de pescado, se encuentran la salida del Sistema Generalizado de Preferencias de la Unión Europea en 2014; la escasez de divisas en Nigeria, uno de los principales compradores de corvina y pescadilla; y la inestabilidad en Brasil, el principal comprador.

Aunque los empresarios exportadores atraviesan años complicados y coinciden en la sensación de incertidumbre que reina en el sector, entienden que crear institucionalidad en torno a la pesca es la clave para recuperar los mercados perdidos o que mermaron sus compras.

Para lograrlo, repetir la instancia de participación en Seafood Expo el próximo año y trabajar junto a Dinara y los trabajadores de la pesca son las luces que se vislumbran para el futuro de esta actividad.

En caída

En los últimos tres años, los principales destinos de exportación han sido Brasil, Nigeria, China e Italia. Esos países implicaron conjuntamente más del 50% de las exportaciones uruguayas de productos pesqueros.

En 2014, Uruguay dejó de contar con los beneficios del Sistema Generalizado de Preferencias de la Unión Europea, lo que hasta ese momento permitía ingresar productos al viejo continente con aranceles bajos, cercanos a cero en algunos casos. Aunque las exportaciones a Italia, principal destino de la merluza uruguaya, ya venían en baja, en 2014 se profundizó la crisis.

"La falta de competitividad de los precios en el ámbito internacional perjudicó al sector", explicó la directora de Suadrio, Mariana Errecart.

Para el director ejecutivo de Uruguay XXI, Antonio Carámbula, una posible solución para que los precios de Uruguay vuelvan a ser competitivos es lograr un acuerdo de comercio con la Unión Europea (UE). "Es impostergable avanzar en un acuerdo con la UE, porque la situación actual perjudica a los exportadores", comentó.

Además de la pérdida de competitividad para exportar a Europa, la caída del precio del petróleo en países africanos, como Nigeria y Angola, en 2015, causó que estos mercados dejaran de importar pescado y demás productos. Nigeria mantiene cerrada la adjudicación de licencias de importación y el mercado de divisas para los productos pesqueros. "Nigeria controlaba el precio del resto de los mercados. Cuando bajó el volumen de exportación a este país, el resto de los mercados empezaron a especular con los precios y hoy tienden a la baja", explicó la directora de Suadrio.

Uruguay se caracteriza por exportar el producto entero y no fileteado, que tiene un mayor valor agregado. "La corvina es preferida por China y África. Esos mercados quieren comprar el pescado entero, eso lleva a una gran discusión de por qué no se industrializa más. Es más costoso vender fileteado, pero nadie lo compra. Es un tema cultural de los países que nos compran", se refirió el presidente de la Cámara de la Industria Pesquera de Uruguay (CIPU), Juan Riva Zuccheli.

Respecto a la concentración de la pesca mayoritariamente en tres productos –merluza, corvina y pescadilla–, el gerente de Ur Export, una de las empresas que participó de la Seafood Export, Enrique Figueroa, dijo que en Uruguay se han dejado de pescar algunas especies por falta de mercados. "Hoy no hay barcos operando en la pesca de atún ni en calamar", indicó.

Reglas que limitan

Los trabajadores de los barcos pesqueros reciben una jubilación bonificada si cumplen determinadas condiciones, por ejemplo, haber trabajado por lo menos 10 años en el sector. Esa bonificación, que se traslada a los empleados de cubierta y capitanes de barcos y que rige desde el año 2009, implica que el aporte patronal sea de 42,5% sobre los salarios reales, algo que en el sector se evalúa actualmente como inviable. "Muchas veces no les llega ese aumento a los trabajadores porque no cumplen con las condiciones que se exigen. Estimamos que el 15% de los trabajadores del mar podrán acceder a ese beneficio", comentó el presidente de CIPU.

Eso incrementó los costos fijos en momentos en que las exportaciones comenzaban a disminuir. Zucchelli explicó que los empresarios del sector llegaron a un acuerdo con el Sindicato de Trabajadores del Mar y Afines (Suntma), ya que por seis meses hasta el 30 de agosto, los trabajadores aceptaron renunciar a ese beneficio.

Según el director de la empresa exportadora Novabarca, Eduardo Estellano, más allá de las diferencias con el sindicato, frente a las crisis y problemas pueden trabajar juntos sin renunciar a ningún principio: "Eso lo aprendimos de esta crisis que estamos viviendo", añadió.

Tener un respaldo

"A diferencia del sector agropecuario que tiene una institucionalidad pública-privada muy fuerte, en la pesca no existe tal institucionalidad, la estamos construyendo ahora", comentó el director de Dinara, Daniel Gilardoni. En enero de 2014 se creó el Consejo Consultivo de Pesca, integrado por el Ministerio de Economía, Trabajo, Industria y Ganadería; además de representantes de empresas y sindicatos. Según comentó Enrique Figueroa de Ur Export, "se ha hablado de varios temas para tratar de mejorar la situación, aunque la búsqueda de nuevos mercados no le corresponde al Estado sino a las empresas".

Los exportadores coinciden en destacar el apoyo de Dinara y Uruguay XXI para participar en la Seafood Export. En 2014 se participó en una feria similar en Qingdao, China, pero se decidió no repetir para poder contar con un stand en Bruselas.

"Si querés vender pescado, tenés que ir a Bruselas para promocionarte y, en el caso de los que son exportadores, para renovar sus vínculos con sus clientes. Es una rutina: si una empresa no va a Bruselas, algo está pasando", contó el encargado de Comunicación de Dinara, Santiago Caro, quien ademas se encargó de la organización del stand en esa feria.

"Me sorprendió el nivel de actividad que tenía el stand, terminaban con un interesado y venía otro, y esos son posibles clientes", narró Caro. En el stand de 40 metros de largo se difundieron imágenes de la oferta pesquera uruguaya y en esos tres días se concretaron negocios, por lo que fue una buena experiencia.

El director de Industrias pesqueras Valymar, Valentín López, dijo que pese a haber disminuido las capturas de pescado por condiciones naturales de la baja temperatura del agua –que no es la normal para la época del año–, participar en la feria de Bruselas y contar con el apoyo estatal para lograrlo es un avance que el sector esperaba desde hace años. "Con apoyo de la Dinara se está luchando a ver si conseguimos mercados. La pesca casi ni se nombra como recurso exportable y tuvo sus momentos de auge. Hoy está pasando por un momento de crisis", dijo.

Sin embargo, el presidente de CIPU, Riva Zuccheli, fue más drástico sobre el momento actual de la industria: "La pesca está en el CTI, hay que tratar de sacarla de ahí y encaminarse nuevamente".


Las consecuencias del cierre de Fripur

Fripur
La planta de Fripur parada, luego del cierre<br>
La planta de Fripur parada, luego del cierre

Tras 39 años de actividad y con una participación en las exportaciones de 50% en el total, Fripur cerró sus puertas en agosto de 2015 y, con esa decisión, el mercado de Estados Unidos y Europa dejó de contar con los productos uruguayos de alta tecnología que se producían en la planta de la empresa uruguaya. Los problemas de sostenibilidad se agudizaron hasta el punto de mantener una deuda con el sector financiero uruguayo de US$ 42,3 millones a junio de 2015, además del atraso en el pago de sueldos y otros haberes laborales de sus 890 trabajadores. La empresa fue adquirida por la canadiense Cooke Aquaculture a fines de febrero de este año, pero según consignó El Observador en ese entonces, se dedicaría solo a la pesca y no utilizaría la planta.

Por el momento, los 11 barcos merluceros que operaba Fripur están parados y la cantidad exportada no fue absorbida por ninguna empresa uruguaya. Según el director de Dinara, Daniel Gilardoni, era la única empresa en Uruguay y una de las pocas de la región que contaba con maquinaria de alta tecnología. "Los productos que ofrecía Fripur son muy difíciles de sustituir por otra empresa", concisó Gilardoni.


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