La prioridad es levantar la cosecha

Columna de opinión publicada en El Observador Agropecuario
Como actitud, entre el vaso medio lleno o el vaso medio vacío, siempre vamos a elegir el primero. Tal vez ese dilema es el que se está planteando ahora –con crudeza– cuando se ven los efectos de un tornado en la ciudad de Dolores, en Soriano, y el exceso de lluvia en todo el país.

Pensar en el vaso medio lleno no debe hacer olvidar los problemas que plantea el medio vacío, ni ocular la gravedad del momento para el sector productivo, en especial el agropecuario, por los efectos de la adversidad.

Lo primero que se debe advertir que en general los rubros agropecuarios se mueve al ritmo de dos factores: el tiempo y los precios.

El tiempo porque la producción se da a cielo abierto. Pensemos en la ganadería, la agricultura, la lechería, la forestación, la granja, más allá de los cultivos bajo cubierta, siempre que el viento no se ensañe con su infraestructura.

La gravedad del tiempo adverso para la producción agropecuaria aún no se puede cuantificar

Además, como lo ha visto todo el Uruguay, ante un tornado como el ocurrido el viernes pasado en Dolores, no hay nada que hacer: es todo destrucción y pérdidas. Las humanas, las más lamentables.

La gravedad del tiempo adverso aún no se puede cuantificar, si bien Blasina y Asociados tira unos primeros números de pérdidas, que serían la suma de la soja que no se puede cosechar por las miles de hectáreas que están bajo el agua o las enfermedades que provoca en las plantas –hongos, por ejemplo– o directamente la pérdida de la planta por podredumbre. Una cifra que puede rondar los US$ 260 millones.

Igual ocurrirá en el resto de los cultivos de verano, como el maíz y el sorgo. Y el arroz, cuya cosecha recién había comenzado y donde se estima que se puede perder el 25% de la producción prevista, que ya era menor a la zafra pasada, pérdida que puede sumar otros US$ 60 millones.

La gravedad del vaso medio vacío se prolonga en especial en la lechería, donde las vacas bajan su producción con las lluvias, el estrés que les produce andar por el barrial y aún la imposibilidad del tambero de llevarlas al ordeñe.

Luego hay otras dificultades que también ocasionarán pérdidas: caminos y rutas rotas que impiden transitar con la producción, como embarcar el ganado para los frigoríficos.

En la granja, habrá también pérdidas de cultivos, en particular hortalizas de hoja, que sienten primero que ninguno el exceso de agua.

Sin ahondar en otros aspectos que tienen que ver con la actividad económica del país, donde estas pérdidas repercutirán, se puede decir que hay un antes y un después de este abril que se perfila como el más lluvioso.

El vaso medio lleno es un llamado a superar la adversidad, algo que la gente del campo lleva en la sangre y conoce bien. Buscar estrategias como la salida de ganados de las zonas bajas hacia las altas; cosechar los cultivos de verano metro a metro. Proteger a las vacas lecheras de alguna manera para que sigan dando leche.

En esa dirección nos parece que va la iniciativa del ministro de Ganadería, Tabaré Aguerre, de pedirle a su par de Transporte, Víctor Rossi, un protocolo con carácter de excepción para que los camiones puedan estacionarse en las rutas en cuanto se puedan sacar los granos de las chacras.

Es una prioridad nacional. Uruguay pasó de tener una agricultura de invierno, a tenerla de verano. El cultivo estrella es la soja, que se exporta 95%. Son 1,2 millones de hectáreas y casi 3 millones de toneladas. Después habrá tiempo para otras cosas. Para sacar cuentas y recomponer el equipo para la revancha.


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