La razón de las veredas rotas

Son responsabilidad de los vecinos, pero la IMM solo realiza "intimaciones puntuales"
En Montevideo es bastante común salir a la calle y encontrarse con peatones que van caminando con los ojos mirando al piso.
´
Las veredas con huecos, con baldosas flojas o incluso rotas son parte de la realidad de la ciudad. Pero a pesar de que la Intendencia de Montevideo (IMM) lo sabe, considera que no habrá una solución en el corto plazo a menos que los vecinos tengan la buena fe de arreglarlas.

La normativa departamental obliga a los propietarios de terrenos que dan frente a la calle a construir sus propias veredas y hacerse cargo del mantenimiento, mientras que la intendencia tiene la potestad de intimar a su reparación cuando considere que se encuentran en mal estado. Si la intimación no surte efecto, el gobierno departamental puede hacerse cargo de la obra y luego cobrarla al vecino junto con la contribución inmobiliaria.

El digesto también prevé multas que pueden ir de entre 5 y 20 unidades reajustables, dependiendo del grado de incumplimiento. Pero la realidad es que ni las multas ni las intimaciones van a llegar al buzón de los vecinos, salvo en casos puntuales.

"Si vos desencadenás el proceso (de intimar a los propietarios frentistas) después tenés que poder dar la respuesta rápidamente. Ahí es donde nosotros tenemos que prever que toda la cadena se cubra" y eso es "inviable", señaló la directora de Espacios Públicos, Patricia Roland a El Observador.

A la intendencia le compete el control y mantenimiento de las calles y avenidas principales de la ciudad, mientras que los municipios se encargan de las calles internas de los barrios. Sin embargo, gobierno departamental entiende que si se intima a todos los vecinos de Montevideo a que arreglen sus veredas y luego no cumplen, entonces la administración tendría que poder hacerse cargo de repararlas, algo que no puede hacer por falta de recursos. Por eso, prefiere intimar solo en algunas calles importantes de la ciudad –ya lo hizo en bulevar Artigas, en Garibaldi y en Carlos María Ramírez– y así tratar de "entusiasmar" a los montevideanos para que las arreglen antes de que llegue la intimación.

"Pensar en cambiar las veredas de Montevideo hoy es como medio titánico. No creo que sea una cosa que vaya a suceder. Parte de un dato de la realidad", expresó Roland.

Del otro lado del problema, los vecinos tampoco se quejan tanto por las veredas rotas de otros. O al menos no lo hacen formalmente. La defensora del vecino, Ana Agostino, dijo a El Observador que son más frecuentes las denuncias con respecto al estado de las cunetas en zonas donde no hay veredas. Aunque, en esos casos, la responsabilidad del mantenimiento también recae sobre los propietarios que dan al frente de la calle, a no ser que la cuneta tenga más de un metro y medio. "Nosotros les damos la información sobre cuál es la normativa y les recordamos que la responsabilidad es del frentista. Pero muchas veces no podés decir que es el único responsable, porque –en el caso de las cunetas- corren aguas de otros lados", señaló.

Para contrarrestar la falta de seguimiento a las veredas de los vecinos, la intendencia pone sus ojos sobre las intervenciones que realizan las empresas públicas cada vez que salen a hacer arreglos en las calles. En esos casos, la comuna sí controla que las veredas queden en buenas condiciones una vez que se finaliza la obra. La comuna también tiene la obligación de reparar las veredas cuando son las raíces de los árboles las que las rompen.

"Con todas estas acciones que nosotros tomamos tratamos de revertirlo. De controlar que los entes hagan bien las intervenciones, que no se provoquen daños y que los arreglos estén bien hechos", dijo Roland a El Observador.

Desde agosto de 2015 la IMM realiza diferentes intervenciones en Ciudad Vieja con el objetivo de mejorar los espacios públicos y la accesibilidad del casco histórico. Una de las primeras obras fue la reforma de veredas y en algunos casos ya se sustituyeron las baldosas de nueve panes por pavimento continuo, lo que disminuye la probabilidad de roturas y facilita el tránsito de peatones.

Durante las intervenciones, los obreros también tuvieron que sacar los losetones de granito rosado para luego volverlos a colocar de una forma más ordenada. Esos losetones de aproximadamente 50 centímetros por metro y medio, que representan cerca del 25% de todas las veredas de Ciudad Vieja, fueron colocados a principios del siglo XX por lo que conservan tanto un valor histórico como monetario.

Veredas


El hecho de ver el mármol fuera de su lugar hizo que muchos de quienes pasaban por la Ciudad Vieja creyeran que ya no los iban a ver más. "Es información falsa que ha recorrido el mundo. (...) Nunca estuvo sobre la mesa sacar el granito", dijo Rolan, quien es la encargada de coordinar el proyecto.
Las intervenciones también incluyen recambio de luminarias, de papeleras y la revitalización de plazas. Incluso está previsto armar una exposición interactiva con la maqueta de Ciudad Vieja para que puedan verla quienes recorren la zona. La idea es que el proyecto quede terminado en 2018.

El retiro de las baldosas de Odín también alertó a los vecinos del barrio. Los mosaicos de colores, colocados por un artista enigmático que evita darse a conocer, estaban puestos en las veredas como una manera de tapar los agujeros que se iban haciendo.
Con la nueva cara de Ciudad Vieja y el retiro de las baldosas de 20 por 20 cm, la intendencia consideró que los mosaicos ya no tenían un motivo para estar en el suelo. Las autoridades hablaron con el artista y se lo hicieron saber.

"Esas intervenciones surgieron porque había baldosa rotas y hubo una idea de muy buen gusto (de realizarlas). Pero somos conscientes de que es algo muy querido por el barrio", dijo la directora de Espacios Públicos.

Si bien se retirará la mayoría de las baldosas de colores, se mantendrán algunos ejemplares, sobre todo en las veredas mejor conservadas. Esa, consideró Roland, es una buena manera para dejar su testimonio.

En las veredas de Montevideo hay diferentes tipos de baldosas y esa es una de las cosas que hace variar el costo de la reparación. Pueden ser de nueve panes o en bastones, rojas, grises o amarillas. Aunque también hay otros tipos. Todas miden 20 por 20 centímetros y para un metro cuadrado se deben comprar 25.

En Barraca Uno, por ejemplo, las baldosas de nueve panes o en bastones de color gris cuestan
$ 395 el metro cuadrado. Las rojas cuestan $ 488 y las amarillas $ 532. Además, la bolsa de portland de 25 kilos cuesta $ 166 y los dos baldes de mezcla gruesa cuestan $ 155. De este modo, los materiales para arreglar un metro cuadrado entero de vereda cuestan cerca de $ 700, a lo que debe sumarse el costo de la mano de obra. El presidente del Sindicato Único Nacional de la Construcción y Anexos (Sunca), Faustino Rodríguez, indicó que el costo de contratar a un obrero para reparar veredas no está laudado, por lo que el precio puede variar.

En Mercado Libre también se ofrecen materiales para construir veredas. Los precios de las baldosas de nueve panes grises, por ejemplo, rondan los $ 200 el metro cuadrado.

El precio de las empresas constructoras por hacer el trabajo varía dependiendo del metraje y del tipo de obra que se pide. Por ejemplo, la empresa Vanguardia Construcciones cobra entre $ 1.200 y $ 1.800 el metro cuadrado, dependiendo de si ya había una vereda o si hay que realizarla de cero. Al precio se debe sumar el IVA y los aportes sociales –estos últimos rondan el 40% del presupuesto inicial–, según informó el director de la constructora, Marcelo Clavero.

Populares de la sección

Acerca del autor