La realidad del agro por sector

Pese a las manifestaciones de los productores, no todas las ramas atraviesan la misma situación
El agro uruguayo no escapa a la problemática que están atravesando muchos países de la región y el mundo que cuyas exportaciones tienen una elevada dependencia de la materias primas, tras la fuerte caída que comenzaron a procesar desde 2014. La época de las vacas gordas con márgenes de rentabilidad atractivos quedó definitivamente atrás para la gran parte de los sectores. Por eso cuando el viento de cola cambia, las ineficiencias en materia de costos de producción salen a la luz, algo que los productores que se movilizaron en las rutas reclamaron con mayor insistencia como el excesivo precio del gasoil o la energía eléctrica respecto a sus competidores.

También hay que poner en la balanza que el dólar aumentó 24% en 2015, y en lo que va de este año ya lo hizo más de 7%. Esto implica que los dólares que exporta el agro rinden más porque la suba de los precios internos (inflación) ha sido menor a la apreciación del tipo de cambio en ese período. Si bien la suba del tipo de cambio no es solo patrimonio de Uruguay, más acuciante sería el panorama con un dólar a $ 19 -como en 2011- y precios de las materias primas por el piso. Un repaso general por los cuatro principales rubros muestra una realidad bastante heterogénea.

La ganadería aguanta la tormenta

Ganadería

El posicionamiento que Uruguay ha logrado con su carne vacuna en los mercados internacionales es insoslayable. En 2015 las exportaciones cárnicas aumentaron 6% en volumen a 380 mil toneladas, un incremento del 6% respecto al año anterior. Si bien hubo una baja del 6% en el valor medio de de la tonelada enviada al exterior con un valor de US$ 3.790, el descenso fue sensiblemente menor a otros rubros como los granos o la lechería. El arranque de año para el sector ganadero uruguayo tuvo altibajos. El mal humor de los productores se acrecentó en las últimas semanas cuando el kilo de novillo gordo quedó por debajo de los US$ 3 por kg a la carne, algo que comenzó a revertirse luego de las últimas precipitaciones. Aunque no toda la cadena está en la misma situación. La reposición sigue firme con una precio del ternero que se mantiene por encima de los US$ 2 por kg en pie, producto de una demanda pujante y las perspectivas positivas para este sector en el mediano plazo.

En el frente externo, el principal destino para la carne uruguaya, China, volvió a mostrarse activo en los niveles de demanda algo que trajo una brisa de alivio para los frigoríficos que estaban viendo un panorama sombrío para exportar sus producción a valores competitivos. En 2015, la potencia asiática que fue el principal mercado en volumen (162 mil toneladas) y en valor económico (US$ 481,2 millones), con un incremento del 73% sobre 2014. Asimismo, EEUU también puede elevar su relevancia como destino para la carne uruguaya en vista de una menor oferta de su principal abastecedor: Australia. Como resumen, la ganadería es hoy de los sectores más donde el agro uruguayo aparece con más fortalezas para enfrentar una coyuntura más adversa. De hecho, varios campos agrícolas que no ofrecían rentabilidad han retornado a este rubro de actividad.

La agricultura da pelea con ajuste de cinturón

Soja

Los últimos datos que manejan los operadores privados hablan de una caída de unas 300 mil hectáreas (ha) en el área destinada a cultivos de verano (soja, maíz y sorgo). De todas formas, la superficie destinada a la oleaginosa logra sostenerse por arriba del 1 millón de ha, pese a que su precio de mercado hoy ronda los US$ 320 la tonelada, lejos de los casi US$ 500 que llegó a cotizar dos zafras de verano atrás. Por eso la agricultura cedió varios campos marginales y alejados de los puertos a la ganadería porque los números no le cerraban. También se ajustaron a las baja las rentas de los campos agrícolas. Asimismo, las empresas que prestan servicios agrícolas anunciaron una caída del eje del 10% en sus tarifas. Lo propio hicieron los transportistas de carga que esta semana comunicaron una merma del 15% en el precio de los fletes.

Como ocurre con todos los bienes agropecuarios que produce el país, la perspectiva de mejora de precios depende de factores externos como los niveles de producción que puedan alcanzar los competidores y el nivel de demanda. En este último nuevamente las miradas están puestas en el apetito chino y cómo puede impactar el desacelere de su economía y los ruidos de su mercado financiero. A corto plazo, la mayoría de los analistas no esperan un rebote en el precio de los granos en los mercados internacionales. De hecho, en el sector hay bastante preocupación por la nula demanda del exterior para exportar la última zafra de trigo.

La forestación escapa a la volatilidad de otros rubros

Forestación

La madera y forestación acumulan un año de estabilidad en los precios externos. Si bien aún no se alcanzó a los niveles récord previos a la crisis inmobiliaria de EEUU en 2008, el sector considera que los valores son "aceptables". De la mano del empuje que dieron las colocaciones de celulosa al exterior de Montes del Plata, el complejo maderero y de la celulosa concretó exportaciones por US$ 1.500 millones en 2015, lo que marcó un nuevo récord para el sector. Fue el segundo rubro en importancia -por detrás de la carne- y relegó a la soja el tercer lugar del podio. Para este año, se estima que la madera-celulosa podría concretar ventas por US$ 2.000 millones, lo que pondría en riesgo el liderazgo histórico del complejo cárnico.

La tasa de forestación se mantiene en el eje de las 40 mil ha anuales. El 50% de esa superficie corresponde a reforestación, donde se aplican nuevas tecnologías y productos para optimizar el uso de la tierra. La restante mitad corresponde a productores ganaderos -ajenos al rubro- que firman alianzas con empresas de forestación para plantar árboles en zonas con escaso potencial productivo para su rubro.

La lechería con problemas en todos los frentes

Lechería

Si hay un sector de la pecuaria uruguaya que tiene una coyuntura compleja por varios frentes es la lechería. Los precios de los lácteos vienen sufriendo una fuerte y prolongada caída del orden del 60% desde hace más de un año que compromete seriamente la viabilidad de la cadena. De hecho, el año pasado dos plantas industriales (Ecolat y Schreiber Foods) cerraron sus puertas ante la inviabilidad de mantener su negocio en pie. Para el Ministerio de Ganadería y gran parte del gobierno se trata de uno de los sectores "estratégicos y sensible" producto del derrame que provoca el sector sobre la sociedad. Además, el propio presidente Tabaré Vázquez lo destacó públicamente a Uruguay como uno de los países que produce leche a menor costo (unos US$ 0,30 por litro), frente a los US$ 0,50 por litro que muestran la gran mayoría de la Unión Europea. Para mitigar la pérdida de ingreso de los tamberos el Poder Ejecutivo y el Parlamento aprobaron la instrumentación del tercer Fondo de Financiamiento y Desarrollo Sustentable de la Actividad Lechera (FFDSAL) por US$ 88,8 millones.

En paralelo, el gobierno medio para formalizar un acuerdo comercial que permitiera retomar las ventas al principal destino comercial del sector, cuya ventas se paralizaron en 2015. Sin embargo, luego las dificultades del país caribeño para cumplir con su pagos, llevaron al gobierno a ofrecer un crédito puente por US$ 66 millones para las industrias que tienen pagos pendientes. La gran mayoría de los grandes importadores de lácteos dependen de las divisas que le genera el petróleo. El desplome del oro negro ha limitado el poder de compras de esos mercados y elevado sensiblemente los stocks de los principales exportadores. Por el momento, no hay señales que los precios para la lechería puedan mejorar en lo que resta de este año. Los expertos están vaticinando una recuperación para 2017, una vez que se liquiden los stocks y bajen los niveles de producción.



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