La recuperación económica de Rusia

El país liderado por Vladimir Putin ha sido protagonista de varios de los principales acontecimientos de la política mundial

Por Alberto Bensión

En estos últimos años, Rusia ha sido protagonista de varios de los principales acontecimientos de la política mundial, pese a que su economía pasó por una recesión importante, de la que recién comienza a recuperarse. Ahora, después de su incidencia en el reciente aumento del precio internacional del petróleo, no solo ha ratificado su capacidad de influir en el escenario internacional, sino que está en mejores condiciones para continuar en esa línea.

En 2014, como consecuencia de la anexión de Crimea y el apoyo a los separatistas de Ucrania, Estados Unidos y sus aliados de Occidente aprobaron una diversidad de sanciones contra Rusia, particularmente sobre la importación de alimentos y los sectores de banca, energía y defensa. Además, en esos meses ocurrió una fuerte baja del precio internacional del petróleo. Ambos acontecimientos provocaron un daño importante a la economía rusa, que registró una baja del PIB del 2,8% en el 2015 y de 0,2% el año pasado, entre otros efectos con una depreciación del rublo del orden del 50%.

Pero a mediados del año pasado, algunos indicadores comenzaron a mostrar que lo peor estaba pasando, en particular a través de una leve recuperación de la minería, el agro y la industria y un progresivo aumento de los salarios en términos reales. En particular, el rublo se apreció en el orden del 20%.

Fue entonces que el gobierno decidió participar en un acuerdo con la mayoría de los países productores de petróleo para provocar un alza del precio internacional, que desde entonces ha subido más de 20%.

La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), bajo el impulso de Arabia Saudita, acordó que a lo largo del año en curso reducirá su producción en 1,2 millones de barriles diarios para llevarla a un total de 32,5 millones diarios. Unos pocos días después, otros países que no integran la OPEP, bajo el liderazgo de Rusia, acordaron una reducción de su producción de 558 mil barriles diarios. En particular, Rusia prometió una rebaja de 300 mil barriles diarios en su producción de entonces de 11,2 millones, que había sido la mayor de los treinta últimos años.

Como consecuencia, el precio internacional del petróleo está ahora en el orden de US$ 55 el barril, aportando a Rusia un ingreso adicional del orden de US$ 18.000 millones. También habrá un efecto positivo sobre los ingresos públicos, que habían sido proyectados en base a un precio del petróleo de US$ 40. Por ello, tanto el Banco de Rusia como el Fondo Monetario Internacional están proyectando para este año y el siguiente un crecimiento del PIB del orden del 1,5% anual.

En este marco, la política económica se apresta a instrumentar algunos cambios con respecto al pasado.

Ante el riesgo de una apreciación del rublo, que podría perjudicar a la competitividad de las exportaciones, el Banco de Rusia se prepara para volver a intervenir en el mercado de cambios, después de una ausencia de dieciocho meses. La intención primaria es la de comprar más de la mitad de los ingresos adicionales, a fin de asegurar una cierta estabilidad del rublo, sin abandonar del todo el sistema de libre flotación que está en vigencia desde el 2014,

Porque además de las fluctuaciones en el precio del petróleo, el rublo también se ha vuelto sensible al movimiento de capitales y a las expectativas del sector privado. Además, las autoridades también atienden al posible aumento de la producción del petróleo de base hídrica de Estados Unidos, que podría presionar a la baja el precio que intenta fijar el reciente acuerdo entre la OPEP y otros países productores de petróleo.

Entretanto el gobierno prepara el presupuesto fiscal hasta 2020, también con la misma idea de esterilizar el exceso de recaudación que habrá de generar el alza de precios del petróleo con respecto al nivel anterior. Para ello también es importante la estabilidad del rublo, porque su eventual apreciación afectaría a la baja a los ingresos fiscales.

La inflación parece alinearse de a poco en la meta oficial de 4% anual, a partir del registro actual del 5,4% anual. Después de dos bajas a lo largo del año pasado, en el pasado mes de diciembre el BR mantuvo su tasa de interés de referencia en el 10% anual. Ello podría dar margen a una futura baja de la tasa de interés, con el fin de impulsar a la economía.

Las sanciones de occidente y la recesión de los dos últimos años no han desalentado la tenencia de valores públicos rusos. La propiedad de deuda pública por parte de inversores del exterior aumentó un 50% el año pasado, y es ahora una cuarta parte del total.

En adición, el gobierno espera ingresos adicionales para este año por unos US$ 8.000 millones por la privatización de 11% del capital del segundo banco en importancia de Rusia, la empresa de ferrocarriles y un puerto comercial. Otra razón para el optimismo es que la agencia de calificación de riesgos Fitch ha ubicado a la deuda pública en el grado de inversión BBB-, al tiempo que se espera una decisión similar por parte de Standard & Poor’s. En cambio, Moody’s mantiene por ahora una perspectiva negativa sobre el futuro inmediato de la economía.

Estos diversos signos de recuperación podrían afirmarse aún más si el nuevo gobierno de Estados Unidos decidiera dejar sin efecto a las sanciones que vienen desde el 2014. El presidente Donald Trump ha indicado que es aún prematura una definición sobre el particular. Por su parte, Europa y el Reino Unido siguen firmes en su posición a favor de las sanciones, al igual que varios importantes legisladores republicanos.