La reinvención de la Semana de la Moda

Los diseñadores pasaron por la Gran Manzana y dejaron algo más que su otoño-invierno 2017: algunos ensayaron formas más rápidas de llegar a los consumidores
Tanto en Nueva York como en el resto de los polos fashionistas del mundo, las Semanas de la Moda están en un momento de crisis interna. No es por falta de creatividad o de materiales innovadores. El problema es el formato. Las colecciones se presentan seis meses antes de que lleguen a las tiendas, pero para entonces los compradores ya perdieron interés. Para varios medios y periodistas especializados es el smartphone el culpable de este problema. Las pasarelas están siendo transmitidas en vivo y en directo para todas partes del mundo; los últimos diseños aparecen en cientos, miles de posts de Instagram, las modelos y los diseñadores muestran los entretelones de los backstage desde Snapchat... Para cuando la indumentaria llega al consumidor, toda innovación ya fue vista millones de veces. Los diseños quedan viejos.

En Nueva York –la primera parada de la temporada–, se realizaron varios eventos que experimentaron con nuevas maneras de presentar las colecciones y llegar más rápidamente al público.

Por ejemplo, Diane Von Furstenberg –que además de ser una de las diseñadoras más importantes es la presidenta del Consejo de Diseñadores de Moda de América– abandonó la pasarela y decidió presentar la colección en la sede de su empresa. Y en lugar de un desfile montó una actuación con modelos de la talla de Karlie Kloss y Gigi Hadid, donde interpretaban escenas de la vida diaria al mismo tiempo que lucían las prendas.

Por su parte Michael Kors, otra de las grifas clásicas de la Gran Manzana, presentó una colección que no se apega a ninguna temporada. De esta manera mezcló telas invernales como el tweed y tapados de piel con vestidos con escotes profundos y colores fuertes como el celeste y verde lima. Incluso algunas de las piezas se pondrán a la venta próximamente.

Pero el cambio más rotundo fue el ofrecido por la diseñadora Rebecca Minkoff, quien en lugar de presentar prendas invernales fue directo al verano con la intención de que todos sus diseños llegaran a las tiendas en los próximos meses. "La imagen no se agotará. No estarán cansados de esa chaqueta que han visto en todas las cuentas de Instagram y los portales de internet", dijo la diseñadora. El mismo camino tomarán en la próxima temporada las casas Burberry y Tom Ford, que combinarán las prendas masculinas y femeninas y pondrán a la venta sus diseños luego de los desfiles.

Moda por celebridades

Pero además de los grandes diseñadores, dos de los eventos que cautivaron más la atención fueron encabezados por artistas devenidos en diseñadores: Kanye West y Rihanna. Si West fue por el camino grandilocuente y tomó el Madison Square Garden para presentar su colección Yeezy Season 3 junto a su disco, The Life of Pablo, la cantante fue más tradicional y presentó su colección junto a Puma, Fenty x Puma, en formato de desfile. En el caso de West las críticas no estuvieron de su lado, pero Rihanna salió airosa con unos diseños que mezclaba el athleisure –tendencia que lleva la ropa deportiva a la calle– con cortes futuristas y sexies.

Otros destacados

No es Semana de la Moda de Nueva York si no se habla de Alexander Wang, que dedicó al próximo invierno una colección juvenil que toma el rock y la estética de los 1980 y 1990. La paleta fue fundamentalmente blanca y negra, con acentos en rosa, celeste y naranja. Wang ofreció prendas de piel sintética –polleras, musculosas y abrigos–; transparencias interrumpidas en lugares estratégicos con la palabra "strict"; buzos y abrigos oversized.

Victoria Beckham y Rodarte ofrecieron diferentes ángulos desde los que encarar la femineidad. Mientras que la inglesa apostó a una paleta oscura (negros, verde oliva, naranja) con estampados a rayas, mucho volumen en las faldas y toques masculinos, las hermanas Mulleavy se inspiraron en El Padrino para crear piezas etéreas, repletas de encajes, volados y dramatismo.

Por último, Delpozo le puso al invierno colores fuertes como el amarillo y rojo, y prendas voluminosas y estructuradas, tomando al filme Metrópolis como inspiración. Su colección atravesó diseños más minimalistas a vestidos con transparencias y ornamentos.

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