La responsabilidad de ser un Les Luthiers

Horacio Turano y Martín O´Connor son parte estable del grupo desde 2015, un sueño cumplido pero también la responsabilidad más grande que les tocó
Martín O'Connor se inclinó para saludar al público y fue recién entonces, cuando miró hacia sus costados, que se dio cuenta con quienes había compartido escenario. A sus lados tenía a los integrantes de Les Luthiers. "Fue un acto de inconsciencia lo que hice", considera, aunque reconoce que al ver las 4.000 personas que ocupaban un estadio en Mendoza se sintió "increíble". El grupo argentino que combina música y humor está sobre los escenarios desde hace más de 50 años, una historia a la que O'Connor ingresó en 2012, primero como reemplazante y desde 2015 como parte estable.

En ese año también pasó a integrar la alineación titular Horacio "Tato" Turano, quien sin embargo ya participaba como suplente en el grupo desde el año 2000. Turano también recuerda las sensaciones de calzarse por primera vez el tradicional esmoquin que identifica al grupo: orgullo, responsabilidad de hacer las cosas bien y "el cuiqui de estar al lado de estos tipos, más allá de la trayectoria que ya tenía en ese momento".

Turano y O'Connor llegaron a Punta del Este junto a Marcos Mundstock, Carlos López Puccio, Jorge Maronna y Carlos Núñez Cortés, los cuatro "históricos" –como se llaman entre ellos– que completan el grupo, para presentar ¡Chist!, que reúne obras clásicas como La Comisión o Los jóvenes de hoy en día.

Si bien puede resultar llamativo que los shows de Les Luthiers desde hace ya algunos años sean recopilaciones de grandes éxitos, tampoco deja de sorprender cómo siguen siendo tan efectivos como el primer día. "Eso es porque los chistes son muy buenos, hay que decirlo", señaló Turano. "Por otro lado es que las obras están concebidas atemporalmente. Nunca se va a hacer referencia a un momento o un lugar determinado", continuó, a lo que su colega acotó que es "una de las consignas obligatorias" del manual de composición y trabajo del grupo.

En ¡Chist! está por ejemplo La comisión, protagonizada por dos políticos corruptos que buscan cambiar el himno nacional de su país, y que fue escrita en 1996. "Nunca se le cambió una coma, pero el mundo es cíclico y la perinola cae en el mismo lugar. Un día te reís con este chiste, mañana con este otro porque se adapta a tu país", dijo O'Connor.

"Parte de la historia"

Ambos dieron el paso al frente en una situación triste para el grupo, la muerte de Daniel Rabinovich, uno de los integrantes originales de Les Luthiers.

Más allá de que esa pérdida les dio el ascenso oficial, la transición fue imperceptible, concuerdan ambos. Rabinovich ya venía con algunos problemas de salud, lo que hacía que ellos participaran incluso con el fundador en el escenario, llegando a ser siete en escena. "Nos fue avisando y en realidad, nuestro trabajo fue siempre estar atentos por si pasaba algo, así fuera que a uno le dolía la cabeza o estaba disfónico", explicó O'Connor, quien apeló a una metáfora futbolera para ilustrar su rol en ese momento.

"Estabas en el banco de suplentes del Barcelona, y un día (Lionel) Messi dice 'me duele acá' y vos tenés que salir a hacer lo que podés, reemplazando al mejor del mundo", dijo. Ahora son titulares en ese equipo.

En ¡Chist!, que se presentó en el hotel Conrad de Punta del Este el jueves y viernes, ambos se reparten los roles de Rabinovich. Mientras que Turano (compositor y multiinstrumentista) asume las tareas musicales y corales, O'Connor (actor y cantante) se encarga de los trabajos de interpretación e incluso luce su voz de tenor de ópera en La hija de Escipión, momento en el que se ganó su propia ovación, y lo que marca que los talentos de los más recientes integrantes son aprovechados.

Turano sabe que el esmoquin, los libretos y los instrumentos caseros también son un símbolo de la cultura argentina, y eso otorga una responsabilidad extra. "Terminás siendo parte de la historia del grupo más emblemático de la historia Argentina", completó O'Connor.

La nueva generación

O´Connor y Turano no son los primeros reemplazantes del grupo, pero son los primeros en dar el salto a la formación estable. Detrás de ellos Les Luthiers ya tiene a otros dos integrantes de respaldo: Roberto Antier y Tomás Mayer-Wolf. Los miembros más recientes se siguen sorprendiendo cómo en cada show aparecen varias generaciones de seguidores. "En YouTube hay una gran demanda por los videos", se enorgullece Turano. Esas nuevas generaciones mantienen el interés en el grupo, aunque no es una certeza de que actúen eternamente. "Puede pasar que un día (los fundadores) digan basta, o que por decantación las generaciones se vayan renovando, como el público se ha ido renovando", sostuvo O'Connor.

Por lo pronto, Les Luthiers tiene sus agendas ocupadas hasta 2019, y está preparando una nueva antología que se estrenará en mayo. Cada uno de los cuatro integrantes veteranos propone una lista de diez obras que luego se va puliendo hasta la selección final, pero Turano y O´Connor son consultados continuamente. También se animan a realizar sus sugerencias, si bien hasta ahora no han propuesto composiciones. "Eso lo manejan ellos, aunque si se nos ocurre algo lo podemos mostrar sin problemas", empezó Turano, mientras que O'Connor aclara que también hay una cuestión de respeto, "porque ellos saben lo que hacen".

Mientras los últimos detalles se ajustan, y los camarines son recorridos por los "históricos" y los asistentes del grupo, atando moños o comprobando que todo esté en orden, los dos artistas que cumplieron su sueño de subirse a un escenario con sus ídolos y ser parte de su trayectoria se siguen emocionando cada vez que ocupan su lugar sobre las tablas.

"Cada vez que te ponés el moñito te vienen distintas emociones", afirmó Turano, algo que siente a pesar de ya estar curtido sobre los escenarios. "Es así", asintió O'Connor, "decir: 'mirá donde estoy, es increíble, jamás lo hubiera imaginado'".

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