La revolución de Bernie

El político estadounidense publicó un prontuario de sus ideas políticas y sociales
Bernie Sanders no fue elegido el personaje del año por la revista Time. Ni siquiera integró la lista de los 11 finalistas. Sin embargo, para las más de 12 millones de personas que lo votaron en las primarias del Partido Demócrata, y para los varios millones en el resto del mundo que lo consideran el político estadounidense de mayor honestidad y lucidez, 2016 será el año que quedará definitivamente asociado con la figura del senador de Vermont, quien realizó una de las campañas presidenciales más inspiradoras de la historia, habiendo conseguido ganar en 22 estados. Para todos sus seguidores, la gran mayoría de ellos jóvenes que votaban por primera vez, Sanders ha sido –mejor dicho, es– la última revolución política que todavía resulta posible.

Revolución ha sido uno de los vocablos más populares y prestigiosos del siglo XX, habiendo sido utilizado con insólita frecuencia para todo, desde la política hasta la tecnología, pasando por la gastronomía. Incluso más: hay historiadores que consideran al pasado siglo como el más revolucionario de todos, afirmación que en cierta medida puede tomarse por válida.

Y cuando parecía que la revolución cubana (y la muerte de Fidel Castro) iba a ser la posdata de las revoluciones políticas al estilo moderno (tal vez algún día el futuro traiga noticias sobre cómo podrán ser las revoluciones próximas aun sin denominar, las que tendrán lugar en sociedades hiper tecnológicas), apareció un político de la vieja guardia, con 75 años de edad, que convirtió a la palabra revolución en su caballito de batalla.

Ese fue el mantra para motivar a una nueva generación de jóvenes estadounidenses, que sintieron en sus oídos las palabras de Bernie Sanders como si fueran la voz de John Lennon cantando "You say you want a revolution/Well, you know/ We all want to change the world" (Dices que quieres una revolución/Bueno, ya sabes/Todos queremos cambiar el mundo, Revolution, The Beatles, 1968).

Para concluir un año espectacular, y de paso, mantener vigente su mensaje entre los millones de jóvenes que lo votaron y están totalmente desencantados con el sistema político estadounidense, Sanders acaba de publicar Our Revolution: A Future to Believe In (Nuestra revolución: Un futuro en el cual creer), testamento a la manera de memorias sobre lo ocurrido en la reciente campaña presidencial, el cual, al mismo tiempo, puede considerarse vademécum de todas las ideas políticas y sociales que deben ser la usina para mantener la imprescindible actualidad de las aspiraciones de cambio, la revolución compartida que colectivamente ha sido iniciada.

Escrito contra el tiempo, en los meses posteriores a la convención demócrata, mientras Trump y Clinton hacían campaña, Our Revolution no es un libro hecho de apuro, aunque así podría suponerse considerando que Sanders lo escribió con gran rapidez en poco más de ocho semanas, dedicándole unas 12 horas diarias a la escritura. Aunque en determinados pasajes el lector tiene la impresión de estar escuchando un discurso político de Sanders y no leyendo su prosa, el libro cuenta con el balance justo entre la buena narrativa y una amena exposición de ideas. Prevalece la pasión del autor para comunicar con entusiasmo sus pensamientos respecto a cómo producir una profunda transformación en el paradigma social y político de su país.

Este sentido de autenticidad es precisamente lo que le otorga al libro una diferencia cualitativa con respecto a otras obras similares, escritas por políticos para intentar presentar en forma ordenada el cuerpo programático de sus ideas. En varios pasajes esenciales, Our Revolution acepta ser leído como relato de las aventuras del pensamiento político en un período de la historia en el cual no son muchas las ideas innovadoras y poderosas que surgen. Sanders le imprime a su narración el mismo ímpetu exhibido en sus actos y lo acompaña de mini-relatos de su vida personal, que ayudan a entender mejor su posición sobre las varias deficiencias del sistema capitalista.

La lucha de Bernie Sanders contra el poder del dinero en la vida política estadounidense puede haber fracasado en las urnas, pero no ha perdido credibilidad ni vigencia. Este libro se encarga de demostrarlo, exhumando a los efectos de análisis aquellas cosas que están mal en el sistema, que están muy mal, y que difícilmente vayan a cambiar para mejor durante la presidencia de Trump. En ese aspecto, el libro es una síntesis de iniciativas en tanto expone todo lo que debería hacerse, y de la manera menos perjudicial para los de abajo, a los efectos de que la gran democracia americana no se convierta en una plutocracia aún más de lo que ya está siendo, en la cual el sistema permite que solo una ínfima minoría de billonarios reciba las recompensas.

Our Revolution es un testamento del "efecto Sanders" escrito por el propio Sanders, aunque seguramente "testamento" no sea la palabra adecuada, pues el autor no está muerto ni tiene planes de desaparecer de la escena política en los años por venir. Por el contrario, ha demostrado que puede ser la principal fuerza monitora de lo que vaya a ocurrir a partir del 20 de enero en la Casa Blanca y en el Congreso, el cual, de manera muy peligrosa, estará controlado en ambas cámaras por el Partido Republicano. Si bien Our Revolution es por muchas razones un libro único, en tanto puede leerse como autobiografía de un momento irrepetible de la vida de un político, al mismo tiempo funciona como complemento ideológico de un libro anterior de Sanders, Outsider in the White House, originalmente publicado en 1997, y que tuvo una nueva edición en 2015, en el que la palabra "revolución", utilizada con convicción y sin vacuidad, presagiaba la eficacia del mensaje de Sanders a la hora de generar atención.

La fórmula para el cambio que Sanders propone en Our Revolution no será del agrado de los grupos asociados al poder económico, pero resulta poderosamente convincente para cualquier ciudadano medio que a diario debe ejercer el difícil arte de la supervivencia.

Por esa razón, difícilmente el autor y su obra vayan a caer en el olvido en los años cargados de incertidumbre que están a la vuelta de la esquina.