La ruta complicada

Cada año esta ruta colapsa por la intensa migración al Este; Policía de Tránsito asegura que aún no se han dado grandes trancazos ni siniestros fatales
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Las enormes filas de vehículos esperando para avanzar en plena ruta son una postal que se repite año tras año, desde mediados de diciembre y durante el mes de enero, cuando las playas del Este acaparan la atención de los turistas.

Sin embargo, este año la temporada de verano arrancó de buena manera en lo que respecta al tránsito ya que, al momento, no se han dado grandes trancazos ni accidentes fatales en la ruta Interbalnearia, dijo a El Observador el jefe de Relaciones Públicas de la Dirección Nacional de Tránsito (ex Policía Caminera), Fernando Caballero.

La situación llama la atención si se la compara con lo ocurrido el año pasado, cuando se produjeron congestionamientos de autos por hasta 8 y 10 kilómetros. Este año, Policía de Tránsito solo registró un trancazo el viernes 31, donde la cola de autos se extendió por dos kilómetros pero "en media hora quedó normalizado", aseguró Caballero.

"El 24 y 25 del año pasado colapsó la Interbalnearia. Desde el peaje (Pando) hasta el kilómetro 24 estaba prácticamente a paso de peatón. Este año solo se formó un poco de cola el 31, porque el 24 y 25 fue muy pero muy tranquilo, prácticamente un poco más de lo que puede ser un fin de semana", dijo.

Según Caballero, se percibió un "mayor recaudo" por parte de los conductores que optaron por viajar en horas de la noche y madrugada, en vez de conducir de mañana o de tarde. Eso hizo que el tráfico se distribuyera de mejor manera a lo largo del día y no se concentrara en horas pico.

Este cambio en la conducta de los veraneantes hizo que la actividad de la Dirección de Tránsito sea más calma ya que no fue necesario trabajar con pulsadores para monitorear los semáforos ni con policías de tránsito para dar mayor movilidad a la ruta. Tampoco se ha tenido que balancear el tráfico en ruta 8, donde se empezó a construir la doble vía.

Trancazos

Pero si bien el movimiento fue más fluido, también fue muy intenso. Ante esto, la Dirección Nacional de Policía de Tránsito identificó dos puntos clave a lo largo de la ruta Interbalnearia en los que los aglutinamientos de vehículos son habituales.

Uno de ellos es el peaje Pando. En diciembre de 2016, el Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP) autorizó una reforma de ampliación del puente sobre el arroyo Pando que permitió la incorporación de un tercer carril y agilizó la vía que va hacia el Este. Sin embargo, para el ingreso a Montevideo todavía hay dos carriles, por lo que a veces se forma un cuello de botella.

El segundo punto es en la ruta 9, a la altura del peaje Garzón, donde solo hay una vía de ingreso y una de salida, además de pocas cabinas de atención a los conductores. Eso genera que en ocasiones se formen largas filas de autos, sostuvo Caballero.

Cruces peligrosos

En lo que respecta a siniestros de tránsito, el jefe departamental de Policía de Tránsito en Maldonado, Mauricio Tort, identificó varias zonas de riesgo de acuerdo a la cantidad de accidentes graves ocurridos en años anteriores.

El punto más crítico es el cruce "peligroso" entre la ruta Interbalnearia y la ruta 37, a la entrada de Pan de Azúcar. Para atender este punto, el MTOP colocó el año pasado un radar fotográfico que monitorea en tiempo real la velocidad de los vehículos y permite a los inspectores aplicar multas en el acto. Tort informó que entre el 30 de diciembre y el 1° de enero, pasaron aproximadamente 60 mil vehículos por ese punto, según constató el radar.

Otro de los puntos de riesgo es el acceso al balneario Solís, donde la Interbalnearia se conecta con la ruta 9 en una curva peligrosa. También la rotonda frente al Club del Lago Golf y la rotonda en la que se unen la ruta 12 con la Interbalnearia, frente al complejo Solanas. Por último, de camino a Rocha, la intersección de la ruta 9 con la ruta 39 y con la 104 es otro punto sensible. En lo que va de la temporada no se han registrado choques mortales.

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