La soja recupera precios y arranca bien su ciclo

Pese a las cosechas récord en EEUU y Brasil, la demanda de China permite un repunte de precios esperanzador
Por Blasina y Asociados, especial para El Observador

El apetito del dragón chino no ha cesado y eso se percibe ya en lácteos y soja. Con sus respectivas remontadas de precios y tras las lluvias del pasado fin de semana esos rubros disfrutan de una primavera de alivio, luego de un primer semestre de gran incertidumbre. Eso llega, además, en un momento clave. El arranque de los cultivos de verano está siendo favorable.

La demanda de China llevó a la soja al comienzo de esta semana a los mayores precios de los últimos meses. Justo cuando los productores están en plena siembra. Una suba modesta que coincide con análisis como los de John Phelan, analista del portal Agrimoney, que anunciaba este martes que la demanda de China por alimentos en general y por proteínas en particular seguirá muy amplia.

Phelan argumentó que el crecimiento económico seguirá mayor al de la población. Eso hace que suba el ingreso promedio de la gente. Y con un ingreso promedio que siga creciendo, seguirá aumentando el consumo de proteínas. Ese es un pilar para que los precios se sostengan, aunque seguramente no vayan mucho más allá de sus niveles actuales. Porque la oferta también crece.

Carne, lácteos y soja siguen teniendo en China un refugio de demanda. Y en el caso de la oleaginosa las últimas dos semanas han permitido que la siembra se realice con un precio 20% superior en dólares al del año pasado. Los chinos seguirán precisando más carne y más grano para producirla. Y eso se ha notado en los mercados. La cosecha récord de Estados Unidos se ha ido colocando velozmente y ese flujo exportador que supera lo previsto ha ido corrigiendo al precio.

Pero la abundancia a la larga debe terminar dominando a los actuales precios. Parece ser oportuno tomar la oportunidad de los precios que se han dado justo en época de siembra.

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¿Hay fundamentos para sostener los precios actuales?


Cuando se mira el nivel de reservas mundiales de soja la impresión es que los precios no tienen porqué estar más altos que el año pasado.

El stock de soja de Estados Unios es el doble del que había un año atrás. En ese país, donde acaba de terminar la cosecha, los primeros pronósticos esperaban una cosecha récord de 108 millones de toneladas y terminó siendo un super récord de 118 millones de toneladas.

Brasil aumentará nuevamente el área y seguramente pase las 100 millones de toneladas cosechadas. Las estimaciones han ido hacia arriba, y la Compañía Nacional de Abastecimiento Conab estima que la producción brasileña llegará a 103,5 millones de toneladas. Si eso fuera así, Brasil estaría cruzando por primera vez en la historia los 100 millones de toneladas producidas. Y estaría levantando unas siete millones de toneladas más que en la cosecha pasada.

El área de Argentina se mantendrá casi constante, con un leve descenso por el terreno que gana el maíz de la mano de la ausencia de impuestos sobre los cereales. Pero con menos área el vecino país puede lograr superar a la cosecha del año pasado.

Las reservas mundiales y estadounidenses de la oleaginosa van en aumento. Para los productores uruguayos el buen arranque del cultivo es una señal de que las proyecciones de producción tanto en Uruguay como en Argentina y Brasil se vienen corrigiendo hacia arriba.

Con una producción en ascenso en todas partes y un clima por ahora benévolo, no puede extrañar que las reservas mundiales de la oleaginosa estén en aumento. En particular en EEUU se ha pasado de las seis a las 13 millones de toneladas. Las reservas globales crecen en forma más gradual, pero persistente.

Soja
La siembra de soja se está realizando en condiciones óptimas.<br>
La siembra de soja se está realizando en condiciones óptimas.

La siembra de soja se realiza con un precio de US$ 70 más por tonelada en relación a la siembra del año pasado.

La resistencia del precio de la oleaginosa es notable y puede resultar decisivo para todos los gobiernos de la región. Pensemos en la estancada economía brasileña que con sus más de 100 millones de toneladas, valorizadas a US$ 370 por tonelada estará recibiendo US$ 37.000 millones y pico. El cultivo ya fue sembrado en fecha y está en buen estado. De ahí las correcciones que hasta ahora ha tenido a favor en las proyecciones. Cada millón de toneladas que suma son US$ 370 millones más de facturación. Por ahora las proyecciones pasaron de 100 a 103,5 millones.

Y más directo aún es el impacto sobre la economía de Argentina, donde las retenciones sobre la soja continúan. Allí se espera que la producción crezca con menos área sembrada que el año pasado, dado que la cosecha pasada fue afectada por las inundaciones de abril. Una buena zafra puede darle al presidente Mauricio Macri el envión económico que hasta ahora le ha sido esquivo y una recaudación fiscal que le alivie el déficit que por ahora no logra resolver. Una facturación de US$ 21.000 millones de los cuales más de US$ 10.000 millones entran directo a las arcas del Estado.

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El impacto en Uruguay


En el caso de Uruguay, una buena cosecha significaría pasar las tres millones de toneladas. Manteniendo una siembra en el entorno de 1,3 millones de hectáreas, con un rendimiento de 2,5 toneladas por hectárea genera 3,25 millones de toneladas que representan un ingreso bruto de US$ 1.200 millones. Similar a las exportaciones de carne, pero logradas en seis meses y en la décima parte del territorio que ocupa la ganadería.

Los números de la oleaginosa han vuelto a ser dulces. El año pasado se sembró con un precio de US$ 300 por tonelada. Este año se siembra con US$ 370. El año pasado se sembró con un Niño fuerte en el Océano Pacífico que terminó dañando gravemente los cultivos. Este año se siembra con una Niña débil que hasta ahora ha permitido un comienzo óptimo del ciclo productivo.

Es difícil no ilusionarse con que una gran cosecha ayude a Brasil a salir de la recesión y a Argentina y Uruguay a acelerar un tímido rebote de la economía. Pero con números tan favorables es claro que la producción de soja seguirá creciendo.

Esta semana el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por su sigla en inglés) dio su primera mirada para 2017 y proyectó lo obvio: más área de soja en ese país para la próxima primavera.

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En EEUU menos área de maíz y más de soja


Los farmers estadounidenses recortarán el área de maíz y trigo en la próxima siembra y expandirán la de soja, proyectó el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por su sigla en inglés).

Los precios del maíz que cinco años atrás superaban los US$ 300 hoy apenas llegan a US$ 130 por tonelada. Pero eso puede empezar a cambiar en el mediano plazo. Por un lado porque los agricultores sembrarán menos. Aun con los rendimientos extraordinarios de esta zafra –cerca de 11.000 kilos promedio por hectárea– los números no cerraron bien. De modo que plantarán 5% menos de maíz, y volverán a crecer en el área de soja que será récord por segundo año consecutivo.

El crecimiento en soja será de 1%, unas 365 mil hectáreas que no compensan las casi dos millones de hectáreas menos sembradas de maíz. Y también caería el área de trigo al registro más bajo en décadas. Es decir, de a poco la oferta se va a ir recortando. Y la demanda de granos en el mercado de Estados Unidos seguirá subiendo. En efecto, la semana pasada la Agencia de Protección del Ambiente EPA aumentó los requerimientos de uso de biocombustibles para 2017 muy por encima de lo que se esperaba, lo que consolida un buen momento para la industria alcoholera.

Con la economía estadounidense funcionando a buen ritmo y el consumo de combustibles altos, la agencia decidió aumentar en 6% la mezcla requerida. Tal vez como uno de los efectos de la nueva era Trump, los biocombustibles vuelven a crecer como fuente de demanda de granos. El piso de los precios del maíz pueden estarse alcanzando, mientras que para la soja, el gran objetivo será sostener el precio actual que sigue estimulando una expansión en la superficie plantada en Estados Unidos y el Mercosur.

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