La soja y el petróleo buscan marcar precios mínimos

La oleaginosa consigue los mejores precios en varios meses, pero las lluvias amenazan con arruinar las cosechas
Por Blasina y Asociados, especial para El Observador

La producción sudamericana de soja será menor a lo que se esperaba hasta hace unos meses o semanas atrás. Son ajustes que no cambian el marco general de oferta abundante, pero que han permitido un fortalecimiento de los precios.

Al mismo tiempo, los principales exportadores de petróleo Arabia Saudí y Rusia se han puesto de acuerdo en moderar la producción en la antesala de una reunión clave que sostendrán el domingo próximo en Doha, Qatar, con el objetivo de que los principales exportadores logren acordar una oferta moderada que consolide la firmeza de precios.

Ambos factores conjugados pueden empezar a mostrar la llegada de un piso en las cotizaciones de las materias primas, o al menos en algunas de las más importantes en el comercio mundial. En particular el caso de la soja es importante.

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Soja recupera cotización


El principal cultivo por superficie en Uruguay creció al impulso de China y, a pesar del freno económico del país asiático, la demanda sigue creciendo. Este martes el Departamento de Agricultura de EEUU agregó datos confirmatorios del buen nivel de demanda por la oleaginosa.

Las importaciones de China, corregidas al alza, de 82 a 83 millones de toneladas. Las exportaciones de soja de EEUU también corregidas hacia arriba, de 45,99 a 46,40 millones de toneladas. Ese aumento lleva a una baja de las reservas estadounidenses que se van a 12,11 millones de toneladas, por debajo de los 12,51 millones del mes pasado y de los 12,36 millones que estimaban en promedio los operadores.

La consecuencia de esos datos y de lo que el mercado ha ido percibiendo gradualmente es una recuperación en las cotizaciones de la oleaginosa, gradual y tibio, pero que si se lograra cosechar aliviaría la ecuación de la agricultura uruguaya. El poroto llegó a estar por encima de US$ 500 por tonelada, cayó a fines del año pasado a US$ 290 y esta semana se acerca a US$ 330. Y esta suba sucede cuando la principal cosecha regional ya está en plena salida.

En Brasil la cosecha ya se acerca al 85%-90% del área, por lo que los ajustes adicionales a los pronósticos no serían significativos. En el entorno de 100 millones de toneladas, pero tal vez un poco menos.

En Argentina, los episodios de lluvias ponen, como en Uruguay y tal vez un poco más que aquí, un signo de interrogación sobre la oferta final de la oleaginosa.

Hasta hace dos semanas se hablaba de 60 millones de toneladas, ahora se duda respecto a que se llegue a 59 millones. Ya para la campaña 2016/2017 en Argentina se espera la baja del área de soja, que sería captada principalmente por el maíz. Mientras que en el mercado también se baraja la posibilidad de que Brasil, con otro gobierno y un dólar más bajo en caso de que se produzca una mejora de la confianza, pueda también estabilizar su producción.

La estatal Compañía Nacional de Abastecimiento (Conab) de Brasil recortó el jueves 5 la estimación sobre la producción de soja 2015/2016 de 101,2 millones a 98,98 millones de toneladas, lo que supondría un crecimiento de apenas 2,9% respecto al ciclo anterior.

Los principales ajustes se dieron por los efectos de la sequía en estados del llamado Matopiba (Maranhao, Tocantins, Piauí y Bahía). También se corrigieron las previsiones en Mato Grosso ante los magros resultados del último tramo de la cosecha afectadas por el déficit hídrico. Hay consultoras privadas como INTL FCStone y AgRural que prevén una cosecha entre 97 millones y 98 millones de toneladas.

Para la campaña 2016/2017, los técnicos del Departamento de Agricultura de EEUU (USDA, por su sigla en inglés) en Brasil divulgaron en la primera semana de abril una primera proyección tentativa de área y producción. En el informe se pronosticó un incremento del área de apenas medio millón de hectáreas hasta 33,7 millones. La producción llegaría a 103 millones de toneladas.
Los técnicos indicaron que el ritmo más moderado de expansión de área en relación a los cinco años anteriores "es atribuido a los costos de producción más altos y los desafíos económicos y políticos en Brasil".

En Argentina, hasta antes del inicio de las lluvias sobre principios de abril, las previsiones de cosecha de las principales bolsas de cereales se ubicaron entre 59 millones y 60 millones de toneladas.
Mientras tanto, el Ministerio de Agroindustria apuntó tentativamente a una cosecha cercana de 60,9 millones de toneladas de no mediar inconvenientes climáticos o sanitarios.

El martes 12, el USDA elevó su estimación de producción para Argentina en medio millón de toneladas –a 59 millones– dejando sin cambios la previsión para Brasil en 100 millones de toneladas.

Los técnicos del USDA en Argentina prevén que en 2016/2017 el área de soja en Argentina caiga entre 600 mil y 700 mil hectáreas con una producción –con rendimientos promedio– que podría llegar a 54 millones de toneladas.

La oleaginosa perdería área frente al maíz en las regiones más productivas y pasaría a superficie de segunda junto al trigo, cultivo que también ganará en área.

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El problema de los cereales


Mientras el mundo observa si el petróleo logra estabilizar una cotización, que desde Rusia entienden debería ser cercana a US$ 50 por barril, son pocos los argumentos para esperar una recuperación del precio de los cereales en el corto plazo.

El informe del USDA elevó el stock de maíz de EEUU, llevándolo a 47,29 millones de toneladas, por encima de los 46,67 millones estimados el mes pasado y de los 46,86 millones previstos por el mercado. Brasil tendrá una gran producción, de 84 millones de toneladas, y la producción de Argentina fue corregida al alza y como se explicó antes, crecerá el año que viene tomando áreas de soja, ya que el cereal ya no tiene retenciones, pero la oleaginosa mantiene impuestos a la exportación.

La humanidad se acerca a los 1.000 millones de toneladas producidas en maíz, un hito nunca alcanzado por grano alguno. El informe del USDA llevó la cosecha mundial de maíz de este año a 972,13 millones de toneladas, por encima de los 969,64 millones del reporte anterior. El stock mundial fue proyectado en 208,91 millones (206,97 millones fue en marzo).

Si a eso se suma el fuerte aumento que tendrá la producción de trigo de Argentina y el elevado stock mundial del cereal, la presión sobre los cereales principales producidos a nivel mundial parece que se mantendrá.

Esto significa un desafío fuerte a nivel de la producción. Las necesidades de diversificación e incorporación de gramíneas pueden estar presentes luego de varios años de soja. Pero las condiciones no parecen estar dadas para que esa diversificación se efectivice.

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Un repliegue inevitable


Los altos costos de Uruguay y las irregulares condiciones de suelos, sumados a la enorme cantidad de lluvias caídas en este mes de abril, significarán un repliegue de la soja de la zona este y norte del país en las que se estableció en los períodos de altos precios.

Muchos cultivos apenas llegan a los 1.000 kilos, particularmente en zonas como Rocha, donde casi no llovió entre enero y marzo. Además, una vez que los cultivos, aunque diezmados estuvieron prontos para cosechar, enfrentan lluvias que generan pérdidas en cantidad y calidad. En la zona agrícola de alto potencial –en el oeste–, las máquinas están prontas para levantar lo que serían cultivos de rendimientos aceptables, aunque de rendimientos menores a los del año pasado.

Pero por ahora todo es incertidumbre. Se han perdido semanas clave para cosechar, lo que generará menos producción, desafíos logísticos muy grandes y costos incrementados. Si la cosecha más importante quiebra por exceso de lluvias –y lo mismo puede pasar el arroz– el difícil momento del agro se agravará bastante más. Por más que los precios puedan hacer piso, la producción siempre es lo que manda y en esta cosecha el riesgo climático se ha vuelto muy alto.

El resultado, ya se puede anticipar, será menos área agrícola en la zafra 2016/17. La soja parece haber encontrado un piso en los precios, pero no tiene un piso firme como para que pueda ser cosechada en tiempo y forma.

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