La Tahona ya tiene su vino

Familia Deicas presentó el single vineyard del barrio privado
En 2008 al presidente del barrio privado La Tahona (Canelones), Leandro Añón, se le ocurrió desarrollar un lugar en el que los propietarios puedan convivir con viñedos en el predio y con esa producción poder elaborar vino de calidad. Luego de conversarlo con Fernando Deicas, propietario del Establecimiento Juanicó y Familia Deicas, en 2010 pusieron en marcha el proyecto que se deja ver sobre Camino de los Horneros, en la zona rodeada de barrios privados que está ubicado muy cerca del aeropuerto de Carrasco.

La propuesta de Deicas fue utilizar las zonas más altas del predio donde Añón tenía pensado levantar las viviendas, porque allí el suelo tenía condiciones interesantes para cosechar algunas variedades tintas. Por eso plantaron Tannat, Merlot y un poco de Pinot Noir. Con el viñedo ya crecido, obtuvieron la primera cosecha en 2014, pero la calidad no era la buscada para el primer vino. En 2015 finalmente las condiciones fueron ideales para vinificar esas uvas, y nació entonces el tinto blend que el pasado domingo descorcharon Familia Deicas y La Tahona.

El concepto single vineyard implica que el vino se elabora con uvas de un determinado lugar. La idea es que esa fruta exprese el terroir, es decir, las condiciones de clima, suelo y entorno de un sitio específico. El primer vino de La Tahona tiene Merlot y Tannat en partes casi iguales, y una pizca de Pinot Noir, y está pensado para la guarda (10 o 15 años, según Fernando Deicas).

El vino reposó un año en barrica y fue elaborado con el protocolo de alta calidad de Familia Deicas. De hecho, las 3.913 botellas de la primera cosecha salieron al mercado bajo la línea Premium de la bodega, que integran también tintos de Maldonado, San José, Durazno y Canelones, siempre bajo el concepto de single vineyard.

Cada botella tiene un precio de $ 595, y si bien puede adquirirse contactándose con la bodega, no está disponible en tiendas, ya que su producción es exclusiva para los residentes del barrio privado.

El primer tinto de La Tahona es a la vista rojo oscuro y expresa aromas a frutas de cáscara negra en la primera impresión. En la boca tiene un ataque ácido que le asegura buen futuro, y aunque pueda ser algo desequilibrado para algunos, esa juventud nerviosa lo hace especial para acompañar carnes a la parrilla.

Vivir entre viñedos


Tener un vino propio sin el esfuerzo de producirlo. Esta idea es la que ha impulsado el desarrollo de varios emprendimientos que invitan a vivir entre viñedos. Bodega Irurtia había presentado en febrero Viravento, un desarrollo inmobiliario en Colonia Estrella (Colonia), en el que se venden terrenos entre viñedos de variedades blancas.

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También en esa zona se encuentra La Concordia, un barrio privado de donde la la Bodega Campotinto extrae la uva para preparar sus vinos boutiques.

En tanto, Chacras de las Sierras –ubicado sobre las Sierras de las Ánimas, entre Pueblo Aznares y Solís de Mataojo–ofrece viñedos, vistas panorámicas y canchas para practicar polo.

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