"La televisión no va a morir nunca"

Tras el fallecimiento de Hugo Romay, el argentino se hizo cargo de la programación de Monte Carlo TV
Videomatch, Jugate conmigo, Grande pá, Cebollitas, Chiquititas, Pop Stars son solo algunos de los éxitos que surgieron bajo el ala de Gustavo Yankelevich. Su abuelo fue pionero de la radio y de la televisión argentina, por lo que nació "prácticamente dentro de un estudio". El productor y empresario confiesa tener dos pasiones: la música y el entretenimiento. No obstante, rumbeó primero hacia el Derecho, pero el pedido de unos amigos de una banda de rock lo metieron en el mundo del entretenimiento, del que nunca más se fue. En 1988 se convirtió en el gerente de Programación de canal 11 (luego Telefe) y en 13 años lo convirtió en el líder de audiencia de Argentina. Más recientemente, el 16 de mayo de 2016 asumió vía su productora RGB Entertainment como gerente de Programación de Monte Carlo TV con la promesa de cambios para el 2017.

¿Por qué venir a Uruguay?
Fundamentalmente se dio por un gran afecto que siento por la familia Romay de toda la vida. Sumado a esto, estar trabajando en televisión me mantiene bien, mejora mi estado de ánimo.

Se anunciaron cambios para 2017, ¿en qué etapa se está?
Desde que llegamos queríamos tener más producción propia y local. Paralelamente a lo que se ve en pantalla hay cosas que no se ven, que consiste en poner operativamente el canal en condiciones para producir lo que finalmente queremos poner al aire. Lo que pasa es que a veces tenés una idea, pero al bajarla es difícil encontrar los elementos para llevarla lo más rápido posible y de la mejor manera a la pantalla. Se está trabajando día a día para lo que va a venir.

¿A qué se apunta?
Pensamos en hacer algo de ficción y humor, pero tenemos que encontrar la creatividad. Hemos armado algo que no se terminó de concretar, pero se va a retomar. Empezamos ahora con Todas las voces. Está el Negro Rada haciendo un programa de entretenimiento. Pero él está para más, así que ya vamos a encontrar algo para que pueda seguir trabajando con nosotros. A mí el Negro me encanta. Cuando estaba en Telefe lo llamé para trabajar en Buenos Aires, pero no quiso porque era para actuar. Años después apareció en una producción de Polka y me reconoce que fui el primero en irlo a buscar para eso.

¿Falta creatividad hoy en el Río de la Plata?
Lo que hay es un tema de recursos, no de creatividad. Ya está demostrado que a partir de la creatividad se han hecho grandes cosas. El problema es que hoy para competir mundialmente se hace muy difícil hacerlo sin recursos. Las novelas brasileñas y turcas lo demuestran, tienen una realización e inversión a las que no les podemos seguir el tren.

¿Las novelas turcas solo funcionan por la inversión?
Cuentan muy bien el cuentito y si encima están bien realizadas es dos veces mejor. Son las mismas historias pero le encontraron otra vuelta y brindan nuevos paisajes que a la gente le gusta ver porque no conoce. De hecho, a raíz de las novelas el turismo en Turquía subió considerablemente. Las personas quieren conocer los lugares. De todas formas si bien hay un boom no es para siempre, va rotando.

¿A qué atribuye esa rotación?
Tiene que ver con las crisis y lo económico. Nosotros vendimos con Muñeca brava a todo el mundo. A Turquía no porque no la podían pagar. Aprendieron viendo novelas y en el momento en que el país se volvió fuerte en lo económico salieron a producir y hoy somos nosotros los que les compramos para prime time. En general las crisis no son de talentos, tiene más que ver cómo acompaña el país y la sociedad.

Hay nativos digitales que ya no miran TV. ¿Va a desaparecer?
La televisión tiene larga vida, no va a morir nunca. Siempre tuvo un lugar de privilegio y lo va a seguir teniendo, porque llega a todo tipo de público. Tiene un atractivo especial y vende tanto contenido como comercialmente. Todavía no escuché que un nieto mío en el colegio, amigos en un café, o en una oficina hablen de algo que pasó en señales de cable. Va de la mano con los tiempos de la sociedad. No existe un manual, pero es de manual; cuando hay crisis económica lo que pegan son los programas de entretenimiento que regalan dinero o electrodomésticos, cuando se está mejor andan las ficciones o los periodísticos. Hay momentos que los programas dramáticos están allá arriba y después se pierden. En otros funciona más lo frívolo, los de chimentos, pero eso no es la televisión. Es el momento de la televisión. Son ciclos.

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