La trágica y sórdida historia de un tango

Siempre es interesante saber qué historias se esconden detrás de las canciones. O, al menos, indagar cuál es el origen que provoca, en un autor, escribir una historia.

Por Jaime Clara. Aunque no integre el repertorio de los tangos más populares, Las cuarenta es de los más cantados. Su corte filosófico, cierto aire reflexivo, llama la atención por la profundidad de su mensaje. Sin embargo, poco se sabe de los motivos que llevaron a  Francisco Gorrindo (1908-1963) a escribir, en 1937, la letra de este tango que se completó con la música del guitarrista, Roberto Grela (1913-1992). Sin embargo, detrás de esta letra que se entona, o se escucha cotidianamente, se esconde una trágica y sórdida historia, según insinuó hace algunos días el presidente de la uruguaya Academia del Tango, Ramiro Carámbula. Con su guía, apareció la historia original.

El periodista argentino Julio Jorge Nelson (1913 - 1976), de nombre real Isaac Rosofsky, difusor, poeta y autor de letras de tango, contó, una vez, que Elma, la viuda de Francisco Gorrindo, le confesó que Las cuarenta  estaba basado en un acontecimiento real, en un secreto inconfesable, que su marido simuló en los versos de la canción, sobre una "pasión prohibida".

El hecho ocurrió en La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires. Allí, un prestigioso y acomodado matrimonio de la ciudad, tuvo tres hijos, dos gemelas y un varón. Los tres crecieron bien educados, en el seno de una familia modelo, de misa de domingo.

Pasó el tiempo, los hijos del matrimonio crecieron. Las gemelas, según cuentan, eran bellísimas. El varón, pocos años más joven que sus hermanas, se llamó Giordano Bruno.

A medida que crecieron, Griordano espiaba sus hermanas, lo que provocó pensamientos incestuosos, que al ser descubierto, fueron correspondidos por ellas. Como dice la crónica de Rosofsky,  cuando "retozaban en el borde del fangal, un día  cayeron en el barro: una de las mellizas esperaba un hijo." La embarazada sugirió casarse en otro país para vivir como marido y mujer, pese a ser hermanos, mientras que la otra hermana y el propio Giordano, trataron de convencerla de que abortara. Finalmente, tras largas y durísimas discusiones, nació un niño, bautizado como José Pablo.  Hubo de todo: reproches, presiones familiares, insultos, desplantes, injurias y agravios de todo tipo. La madre era acusada de ser la ofensa de la familia, por ser madre soltera -poco se conocía de la relación incestuosa- lo que provocó que se suicidara tirándose bajo un tranvía.

José Pablo creció criado por su tía y su padre. Siendo muy joven, se enamoró de una mujer veinte años mayor, Mabel, con la que pese a las coacciones, se casó, lo que provocó otro tsunami familiar. Cuentan que Mabel era una mujer muy fea, lo que profundizaba aun más la diferencia con el joven José Pablo, con el consiguiente rechazo familiar.

El periodista Julio Jorge Nelson le contaba a Gorrindo sobre las paradojas de la vida "¿Te das cuenta Francisco? Él nació de una relación entre hermanos." Ahora su mujer, "encarna el horror del incesto. José Pablo camina con su tragedia del brazo, y ambos son un resabio de la horda primordial”.

Sobre esta historia, que conoció de primera mano, Francisco Gorrindo escribió Las cuarenta.

Laberintos de la letra

Cuando uno juega al juego de barajas conocido como "el Tute", cantar las cuarenta es una actitud valiente. Significa que uno va a más, que busca el triunfo. Seguramente por este origen, cantar las cuarenta a otra persona significa decirle, sin vueltas, todo lo que a uno le disgusta de sus actitudes, cuentan los investigadores Oscar del Priore e Irene Amuchástegi en su libro Cien tangos fundamentales. Para ellos, en el tango Las cuarenta, se presenta "a un hombre que regresa al barrio, desencantado del mundo. Se alejó hace mucho y vuelve averiado por su viaje que, seguramente, no hubiera deseado hacer. Ha perdido la confianza en los demás, se ha encontrado con gente feroz y ya no cree en nadie, ni en él."

El tango fue estrenado por Fernando Díaz. Luego lo cantó Antonio Maida y al poco tiempo, Azucena Maizani lo  interpretó en Radio Belgrano, dándole la primera gran difusión. Pero las primeras grabaciones y en varias giras, fue la versión de Charlo, la que le dio una proyección internacional.

A partir del éxito, el autor le contó a pocas personas la historia que inspiró la canción. Con el verso "la mirada turbia y fría...”, es la intuición, por parte de José Pablo, de ser un hijo del incesto; cuando dice “curda ya de recuerdos...”, (curda como sinónimo de borracho, embriagado de recuerdos) son los recuerdos son de terror, porque según Gorrindo, ese joven fue marcado como una aberración “...con una llaga en el pecho, con mi sueño hecho pedazos...”. Juan Pablo fue consciente de su terrible historia y eso le hizo tener una bajísima autoestima, por lo que Gorrindo explicó en el verso “hoy no creo ni en mí mismo”.

También se supo que Gorrindo tuvo que cambiar algunos versos de su versión original. “La vez que quise ser bueno se me cagaron de risa...”, quedó en "la vez que quise ser bueno en la cara se me rieron..." y en el verso “la desgracia fue mi amante, la esquizofrenia mi amiga, el tabú tiene su contra y toda contra se da”, finalmente se trasformó en "...la experiencia fue mi amante; el desengaño, mi amigo...//Toda carta tiene contra y ¡toda contra se da!"

El final del tango original era muy directo, pero no se cantó así: "...por eso no has de extrañarte, si alguna noche, borracho, con el incesto del brazo, alguien  me viera pasar.” Introducir la idea del incesto en una letra de tango resultaba demasiado transgresora para la época, por lo que Francisco Gorrindo optó por una versión más genérica "...por eso, no has de extrañarte si, alguna noche, borracho,//me vieras pasar del brazo con quien no debo pasar."

En un artículo publicado en el diario argentino El Litoral, en 2010, el periodista Manuel Adet, sin conocer los orígenes del tango, interpretó lo que quiso escribir  Gorrindo con Las cuarenta y no estuvo muy alejado. "Se pueden hacer muchas consideraciones acerca de cierta moral criolla o ciertos códigos sacados de la picaresca, pero para evitar caer en trillados lugares comunes acerca de juicios moralistas, importa destacar que el universo del tango es el universo de los mitos y cada una de estas conductas debe entenderse desde ese lugar. Es allí, en el mito donde el tango adquiere una poética perdurable y en donde en particular este tango Las cuarenta se transforma en un arquetipo del género."

Con el pucho de la vida apretado entre los labios,
la mirada turbia y fría, un poco lerdo el andar,
dobló la esquina del barrio y, curda ya de recuerdos,
como volcando un veneno esto se le oyó acusar.

Vieja calle de mi barrio donde he dado el primer paso,
vuelvo a vos, gastado el mazo en inútil barajar,
con una llaga en el pecho, con mi sueño hecho pedazos,
que se rompió en un abrazo que me diera la verdad.

Aprendí todo lo malo, aprendí todo lo bueno,
sé del beso que se compra, sé del beso que se da;
del amigo que es amigo siempre y cuando le convenga,
y sé que con mucha plata uno vale mucho más.

Aprendí que en esta vida hay que llorar si otros lloran
y, si la murga se ríe, hay que saberse reír;
no pensar ni equivocado... ¡Para qué, si igual se vive!
¡Y además corrés el riesgo de que te bauticen gil!

La vez que quise ser bueno en la cara se me rieron;
cuando grité una injusticia, la fuerza me hizo callar;
la experiencia fue mi amante; el desengaño, mi amigo...
Toda carta tiene contra y toda contra se da!

Hoy no creo ni en mí mismo. .. Todo es grupo, todo es falso,
y aquél, el que está más alto, es igual a los demás...
Por eso, no has de extrañarte si, alguna noche, borracho,
me vieras pasar del brazo con quien no debo pasar.


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