La tragicomedia

El expresidente uruguayo reflexiona sobre la llegada a la Casa Blanca de Trump
Por Julio María Sanguinetti, ex Presidente de la República

Con la elección de Donald Trump el mundo ha entrado en un clima de tragicomedia. Por un lado, sus desplantes, sus tuiters continuos, mueven a risa, mientras nada menos que desde China se dice que si EEUU se introduce en una disputa en su mar, puede haber una guerra.

Es algo así como un retorno antihistórico al mundo de la guerra fría del Dr. Strangelove, la genial película de Kubrick, que protagonizara Peter Sellers, solo que aquí el enemigo no es más Rusia, sino una extraña combinación de México, Europa y China.

Para seguir con las paradojas, sus propuestas no se alinean para nada con la tradición republicana, de libre comercio y convivencia con China.

A tal punto se llega que un humorista uruguayo –Darwin Desbocatti– , jugando con la verdad, pudo escribir lo siguiente: "Donald Trump tiene todo lo que el PIT-CNT puede soñar en un presidente: es antiglobalización, cree en el proteccionismo como solución a la mayoría de los problemas, maneja las conferencias de prensa como Chávez o Correa, razona como Maduro, tuitea desenfrenadamente como Cristina y probablemente termine siendo destituido mediante un impeachment como Dilma".

Esta descripción lo que nos está diciendo es que el populismo es populismo siempre, vestido con un traje de derecha o un disfraz de izquierda: irrespeto a las instituciones, nacionales e internacionales; abusiva ilegitimidad de ejercicio de un poder legítimo en su origen; irrespeto al que piensa distinto; guerra a un enemigo solapado que desde afuera conspira; odio al extranjero; la grosería como estilo y el ejercicio autoritario de la política económica al servicio de contradictorios y cambiantes intereses electorales.

Que esto ocurra en EEUU es lamentable. Un país con enormes responsabilidades internacionales (que representa el 24% del PIB mundial y posee la mayor estructura militar) pasa a perder toda visión del mundo. Podría discutirse la de los gobiernos anteriores, pero tenían objetivos explicables; ahora estamos en plena improvisación. Ese amor gratuito a la Rusia de Putin y ese odio a su vecino mexicano son expresiones primitivas de sentimientos personales.

Es triste lo que está haciendo con México. Decir que construirá un muro y se lo hará pagar a la víctima es un punto culminante en el terreno de los intentos de humillación a un país. No entender que un México próspero es el mejor antídoto contra la inmigración ilegal y que hacerse odiar así por un vecino amigable le hace inconfiable para cualquiera...

Tirar abajo el esfuerzo de 40 años para liberalizar el comercio, que ha estado en la base del enorme crecimiento mundial de los últimos años, es retornar al mundo de los egoístas exclusivismos nacionalistas, asentados sobre la base de la ley del más fuerte.

El proteccionismo fue hijo de las crisis mundiales y de los grandes conflictos ideológicos. Retornar a él es introducirse en un mar de desconfianza, recelos y arbitrariedad. Ni hablar que para las economías pequeñas, como la nuestra, basadas en la exportación, es un riesgo inminente.

No es menor tampoco el desvalor del método: la declaración espontánea, arrogante, insultante, sin la menor consideración para los usos de la diplomacia y la política, el salteo de toda norma...

A quienes creen en Dios les rogamos que recen, para que un rayo de luz ilumine al personaje. No nos queda otra.

Populares de la sección