La tregua se mantiene en medio de acusaciones de ruptura

El cese al alto el fuego, que empezó el sábado, no incluye a los terroristas
Los principales protagonistas del conflicto sirio se acusaron mutuamente ayer de haber violado la tregua, en su segundo día, aunque reconocieron que está siendo respetada.

En las grandes ciudades, los habitantes salieron por la mañana tras una noche tranquila para hacer sus compras aprovechando la calma excepcional.

En los barrios rebeldes de Alepo, los estudiantes que normalmente caminaban pegados a los muros para evitar los bombardeos podían hoy andar tranquilamente en medio de la calle.

Por parte rusa, el general Serguei Kuralenko, responsable del centro de coordinación ruso en Siria, acusó a los insurgentes de haber violado nueve veces la tregua. Sin embargo afirmó que "en general el acuerdo del alto el fuego en Siria se está aplicando".

Por su parte el portavoz del Alto Comité para las Negociaciones (HCN) –la instancia con sede en Arabia Saudí que reúne a los grupos políticos y armados de la oposición— dijo que el sábado hubo 15 violaciones de la tregua por parte de las fuerzas del régimen y de sus aliados, dos de ellas en la localidad de Zabadani.

Pero "en términos generales, es bastante mejor que antes y la gente se siente mejor", dijo Salem Al Meslet desde Riad.

Arabia Saudita, que apoya a la oposición siria, acusó a su vez ayer a "la aviación rusa y la aviación del régimen sirio" de haber violado el alto el fuego.

Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), ayer por la mañana varios aviones bombardearon seis localidades de la provincias de Alepo (norte) y una en la de Hama (centro), provocando un muerto.

El director de la ONG, Rami Abdel Rahman, explicó que sólo uno de los pueblos bombardeados, Kafar Hamra, está bajo control de los yihadistas del Frente al Nosra, la rama siria de Al Qaeda. Los otros están en manos de los rebeldes pero los yihadistas se encuentran en las regiones vecinas.

El acuerdo de tregua sólo incluye los combates entre los rebeldes sirios y las fuerzas del régimen, apoyadas por la aviación rusa, y excluye explícitamente a los grupos yihadistas Estado Islámico (EI) y Frente Al Nosra, que controlan más del 50% del territorio sirio.

Según el director de la agencia de prensa prorebelde Sahba, estos bombardeos fueron perpetrados por aparatos rusos. "Se trata de una violación flagrante (...) En Darat Azza los aviones atacaron una panadería, ¿creen que los combatientes de Al Nosra van a buscar el pan por la mañana? Nunca creímos que la aviación rusa iba a parar los ataques", dijo Maamun Al Jatib a la AFP.

El ejército ruso había anunciado el sábado la suspensión durante la jornada de todas sus salidas aéreas en Siria para apoyar el acuerdo y evitar errores en los bombardeos.

En Estados Unidos, un alto funcionario de ese país intentó matizar la fragilidad de la tregua, este domingo, afirmando que estos "reveses son inevitables" y que "incluso en las mejores circunstancias, no esperamos que la violencia cese inmediatamente. Es más, estamos seguros de que seguirá habiendo enfrentamientos, en parte a raíz de organizaciones como EI y al Nosra".

Silencio "extraño"

El régimen sirio también se mostró prudente y según el diario Al Watan, cercano al poder, "hay una calma excepcional en las ciudades pero hay que esperar dos o tres días para asegurarse que se mantiene el cese de las hostilidades y el compromiso de las partes implicadas".

"Hay algo extraño en este silencio. Estábamos acostumbrados a dormirnos y a despertarnos con el ruido de los bombardeos y de la artillería", explicaba Abu Omar, de 45 años, que regenta una panadería en el sector este de la ciudad de Alepo, controlado por los rebeldes.

"Estoy feliz pero triste por las regiones que no forman parte de la tregua y cuyos habitantes están sufriendo", añadió.

Un periodista de la AFP en las inmediaciones de Damasco constató que la calma era total y que incluso había mucha animación en las calles.

Mahdi Al Ani, un estudiante de 25 años que vive en Dummar, en el noroeste de la capital, quiere creer en la tregua. "En mi barrio, estamos acostumbrados al ruido de los obuses. Ayer (por el sábado) oí dos deflagraciones pero me dije: 'No, no he oído nada, la tregua va a continuar, si Dios quiere'", explica.

En el Vaticano, el papa recibió "con esperanza" la entrada en vigor del alto el fuego que quiere poner fin a una guerra que ha causado 270.000 muertos desde 2011 y ha obligado a la mitad de la población a huir de sus casas.

Fuente: AFP

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