La UE alcanza un acuerdo sobre las demandas británicas

El Reino Unido pretende un bloque más comercial que político
Los 28 países de la Unión Europea (UE) llegaron ayer a un acuerdo para satisfacer las demandas británicas para seguir en el bloque, al término de más de 30 horas de negociaciones casi ininterrumpidas.

"Acuerdo. Hay apoyo unánime", anunció el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk.

"Hay acuerdo" escribió en Twitter la presidenta Dalia Grybauskaite. "Se acabó el drama", sentenció. "Es un buen compromiso, que espero que sirva para mantener a Gran Bretaña en la UE", escribió el primer ministro checo, Bohuslav Sobotka.

Tras alcanzar el laborioso acuerdo, durante una cena de trabajo, el primer ministro británico David Cameron tiene ahora manos libres para volver a Londres y convocar el referéndum sobre la UE –que se celebrará en una fecha por concretar antes de 2018–, en el que pedirá el voto a favor de seguir el bloque.

Los detalles del acuerdo no trascendieron, pero Cameron llegó a Bruselas con cuatro demandas: poder limitar las ayudas sociales a los inmigrantes europeos, quedar al margen de los próximos pasos hacia una mayor integración europea, que el mercado único mejore su competitividad y proteger a la City de Londres de las decisiones de la Eurozona.

Las medidas para proteger a la City, el corazón financiero de Londres, despertaron especial oposición de Francia. "Se puede tener en cuenta lo que representa la City para Europa (...), pero no puede haber reglas particulares para la City", declaró el presidente François Hollande a la radio France Inter.

Dos visiones de Europa

La oposición británica, desde los laboristas al UKIP, acusó a Cameron y sus socios de exagerar las dificultades para que el acuerdo sea más valorado por los británicos.

Así, por un lado, el primer ministro belga Charles Michel hablaba de "ahora o nunca". En cambio, la presidenta lituana, Dalia Grybaskaute, estimó que el acuerdo debería llegar "dependiendo de la cantidad de teatro que quieran hacer algunos países".

Los reclamos del primer ministro reflejan la tradicional visión de Londres de lo que debería ser la Unión Europea –un gran mercado abierto– frente a los países que quieren hacer del bloque una unión más política.

Cameron había avisado que no se volverá con un mal acuerdo y que preferiría, en ese caso, seguir negociando, lo que alargaría la pervivencia de un tema que causa irritación en algunas capitales por su inoportunidad, en un momento en que el bloque confronta la mayor llegada de refugiados e inmigrantes en más de medio siglo.

Cameron recibió la bendición de la jefa de gobierno alemana Ángela Merkel, que estimó que cualquier concesión a Londres es menos mala que una salida británica del bloque.

El acuerdo, "para muchos, no es fácil de aceptar, pero hay buena voluntad", dijo Merkel.

"Si el Reino Unido se va, entonces sí que nos quedamos sin nada", dijo el primer ministro estonio Taavi Roivas.

En el Reino Unido

El líder del eurófobo Partido por la Independencia del Reino Unido (UKIP), Nigel Farage, que en las elecciones generales de mayo de 2015 recogió cerca de cuatro millones de votos, afirmó que los compromisos que logre Cameron en Bruselas no serán, en cualquier caso, suficientes.

"No puedo imaginar que Cameron vuelva sin alguna concesión de esa gente, porque deben de saber que si envían a Cameron de regreso a casa totalmente humillado, el 'Brexit' estará un poco más cerca", dijo Farage.

Con todo, "no hay una renegociación fundamental" sobre la mesa, sostuvo el líder del UKIP, para quien "el problema es que la palabra 'reforma' en el Reino Unido significa algo completamente diferente" que en Europa.

Jeremy Corbyn, líder del Partido Laborista, primero de la oposición en el Reino Unido, afirmó por su parte desde Bruselas que las negociaciones fueron un "espectáculo teatral" y que su grupo defenderá la permanencia en la UE con independencia del resultado de los contactos.

Fuente: Agencias

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